{"id":110009,"date":"2024-12-09T09:43:47","date_gmt":"2024-12-09T16:43:47","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=110009"},"modified":"2024-12-09T09:43:47","modified_gmt":"2024-12-09T16:43:47","slug":"la-narcoguerra-que-desangra-a-sinaloa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=110009","title":{"rendered":"La  narcoguerra que desangra a Sinaloa"},"content":{"rendered":"<p>La batalla entre los hijos del Chapo Guzma\u0301n y los seguidores del Mayo Zambada tin\u0303e de sangre el viejo santuario del cartel. Los cada\u0301veres se acumulan en las calles y la vida social se ha reducido al mi\u0301nimo. EL PAI\u0301S recorre Culiaca\u0301n y alrededores, donde casas y negocios quemados, adema\u0301s de tiroteos y bloqueos viales, son parte del paisaje diario.<\/p>\n<p><strong>Un muerto: Carrizalejo<\/strong><\/p>\n<p>Nadie se acerca al muerto. Todo el mundo merodea, pero de lejos, guardando una distancia prudente, adjetivo que responde a un criterio indefinible: por que\u0301 a 50 metros y no a 10, a 100. \u201cEs por si pasa alguien\u201d, dice uno de los reporteros de nota policiaca, apoyado en una de las camionetas del grupo. Alguien, epi\u0301tome de eufemismos del mundo en guerra que es Culiaca\u0301n, la capital de Sinaloa.<\/p>\n<p>Alguien del crimen, alguien que piense que no esta\u0301 bien que ellos \u2013los reporteros, los trabajadores de las funerarias\u2013 se acerquen a un cada\u0301ver metido en un costal, abandonado a las puertas de un cementerio. Porque ni siquiera hay paz despue\u0301s de la muerte en estas calles polvorientas del noroeste mexicano. No la hay para el muerto, tampoco para los dema\u0301s.<\/p>\n<p>La guerra en Sinaloa, consecuencia de una novelesca cadena de traiciones en el mundo del hampa, dura ya tres meses. Cada uno de los u\u0301ltimos 90 di\u0301as, Culiaca\u0301n ha amanecido con muertos. Cada\u0301veres embolsados, quemados, tiroteados, cuerpos mutilados. Tambie\u0301n los pueblos de alrededor, las carreteras. Nada que no ocurra en otras partes de un pai\u0301s que cuenta ma\u0301s de 30.000 asesinatos al an\u0303o, pero una rareza en la ciudad, pasarela del Cartel de Sinaloa, lugar de paseo y esparcimiento de la realeza criminal, hogar de algunos de los capos, ciudad en la que construyen sus lujosos panteones. Desde agosto, los asesinatos han aumentado casi un 300% en la regio\u0301n. Pero no son solo los muertos, son tambie\u0301n las personas que desaparecen \u2013entre 340 y 600, segu\u0301n quie\u0301n lleve la cuenta\u2013 y la sensacio\u0301n de miedo generalizado que se ha instalado en la zona.<\/p>\n<p>Pronombre intrascendente, ese \u201calguien\u201d se convierte en una de las palabras ma\u0301s complejas de todas las que se escuchan esta man\u0303ana en Carrizalejo, en la salida oriente de la ciudad. Hogar de un millo\u0301n de habitantes, la guerra en Culiaca\u0301n es producto, principalmente, de los enfrentamientos entre dos grupos, dos facciones antiguamente hermanadas del cartel, los hijos de Joaqui\u0301n El Chapo Guzma\u0301n, por un lado, y los seguidores de Ismael El Mayo Zambada, por otro. Hay ma\u0301s facciones, unas apoyan a los primeros, otras a los segundos, y algunas ma\u0301s a ninguno. Al fin y al cabo, como dice un veterano poli\u0301tico local, entrevistado estos di\u0301as en Culiaca\u0301n, \u201cel Cartel de Sinaloa es un conglomerado de empresas\u201d, cada una con sus negocios e intereses, aliadas a veces y otras no tanto. Asi\u0301 que, al final, el Cartel de Sinaloa no es ma\u0301s que una convencio\u0301n cultural. Una idea perezosa.<\/p>\n<p>Ahi\u0301 sigue el muerto. Y entre el muerto y los reporteros y los de las funerarias, distancia. Por si pasa alguien. Es medio desconcertante el asunto, porque no hay forma de saber quie\u0301n era la vi\u0301ctima o quie\u0301n la dejo\u0301 alli\u0301. En estos meses, los cuerpos han aparecido a veces con sombreros, una burla de los hijos del Chapo, conocidos en Me\u0301xico como Los Chapitos \u2013La Chapiza, en Culiaca\u0301n\u2013 al otro bando, identificados con el mundo rural, santo y sen\u0303a del jefe, El Mayo, apodado<\/p>\n<p>8\/12\/2024 La narcoguerra que desangra a Sinaloa | EL PAI\u0301S Me\u0301xico<br \/>\nEl Ranchero en los corridos que le dedican. Otras veces, los cada\u0301veres han amanecido rodeados de cajas de pizza, otra burla, esta bastante evidente. En Culiaca\u0301n, cualquiera con 500 pesos en el bolsillo, 20 euros, puede comprar una gorra con un trozo de pizza grabado en la frente \u2013La Chapizza\u2013 homenaje a los muchachos del Chapo.<\/p>\n<p>A las 6:30 de la man\u0303ana del 27 de noviembre fue reportado el hallazgo de un cuerpo sin vida al exterior de un panteo\u0301n en Culiaca\u0301n.<\/p>\n<p>GLADYS SERRANO<\/p>\n<p>Pero no hay cajas de pizza ni sombreros esta man\u0303ana en Carrizalejo. Y aunque los hubiera, no son objetos que garanticen seguridad alguna. Pero son pedazos de informacio\u0301n, y tranquilizan. Es probable que nadie se hubiera acercado de todas formas, por muchas cajas de pizza o sombreros que hubiera alli\u0301, porque nadie sabe si los asesinos quieren que el muerto quede un rato donde esta\u0301, para que todo el mundo lo vea. Porque el lugar importa. No es una brecha de tierra en mitad de la nada, es la principal salida de la ciudad por este lado y a cada rato pasan coches, camiones, motos. De hecho, aqui\u0301 mismo hay una gasolinera, con su tienda. Un camio\u0301n de refrescos acaba de llegar, con su conductor y su portapapeles, y hace rato ha llegado un camio\u0301n lechero. Y mientras tanto, el muerto, alla\u0301, solo.<\/p>\n<p>Ya han pasado varias horas, ma\u0301s de cinco desde el primer aviso, y nadie llega. Mentira. Hace un rato, dos camionetas de la Guardia Nacional pasaron por aqui\u0301. Los agentes pararon junto al cuerpo y lo miraron \u2013miraron la bolsa que conteni\u0301a el cuerpo- luego dieron media vuelta y se fueron. Los de las funerarias, aburridos, se han ido tambie\u0301n. Sin informacio\u0301n, no hay forma de buscar a las familias y ofrecerles un plan de velorio y funeral. Algunos reporteros han optado igualmente por marcharse. La ciudad humea. Criminales han quemado casas y negocios estos di\u0301as con insistencia militante. Tambie\u0301n han tiroteado ca\u0301maras de seguridad pu\u0301blicas a decenas. Los compan\u0303eros no dan abasto y corren de un lado a otro. A medio kilo\u0301metro de aqui\u0301, rumbo al centro, hay un rete\u0301n militar, pero nadie ha pensado en ir a avisarles.<\/p>\n<p>Nada ma\u0301s un reportero se ha quedado con el muerto. Tambie\u0301n quiere marcharse, pero no puede. Necesita a la polici\u0301a para la foto, a su medio no le vale una imagen solo con el cada\u0301ver. Asi\u0301 que el colega llama a un agente de la fiscali\u0301a, contacto suyo. \u201c\u00bfQue\u0301 rollo?\u201d, le dice, \u201c\u00bfandas de uno?\u201d. Le pregunta si esta\u0301 operativo. El otro dice que si\u0301. \u201cAqui\u0301 ando, en el muertito\u201d, dice el reportero, iro\u0301nico hasta el espinazo, la norma del gremio, en realidad, una forma de aguantar los di\u0301as. \u201c\u00a1Ya lo voy a enterrar yo, me lo voy a llevar a mi casa!\u201d, an\u0303ade. El otro le explica que ellos, encargados de recoger el cada\u0301ver, no pueden venir hasta que alguna autoridad preventiva, la polici\u0301a local o estatal, la Guardia Nacional, de\u0301 el aviso. El periodista ya sabe todo eso. En realidad, su llamada es una queja de lo mal que esta\u0301 todo, para que un muerto pueda pasar horas asi\u0301, al sol, sin que a nadie le importe.<\/p>\n<p><strong>70 culiacanazos: nadie sale<\/strong><\/p>\n<p>Solo hay cuervos en las mesas del restaurante de la sen\u0303ora Irma, en Altata. Dan saltitos, los pa\u0301jaros, como esperando algo, restos de camarones, quiza\u0301, lo que sea que llevarse al pico. Pero no hay nada, porque nadie en Culiaca\u0301n viene a Altata, la playa natural de los capitalinos, desde que empezo\u0301 la guerra. \u201cYo un domingo teni\u0301a 70 y hasta 80 mesas\u201d, dice la mujer, cuyo nombre verdadero no aparece aqui\u0301 por seguridad. \u201cEste u\u0301ltimo domingo fueron dos\u201d. La tristeza de locales asi\u0301, armados para contener multitudes hambrientas, cuando no se ve un alma&#8230; \u201cAntes teni\u0301a a 15 personas trabajando, ahora vienen dos los fines de semana\u201d, dice ella, melanco\u0301lica.<\/p>\n<p><strong>Restaurantes vaci\u0301os en Altata, Navolato.<\/strong><\/p>\n<p>La situacio\u0301n es grave. Solo en Altata hay 45 restaurantes como el de Irma, que ahora no tienen ma\u0301s clientes que los cuervos. Luego esta\u0301n los pescadores, los vendedores ambulantes, toda una economi\u0301a mediana que da de comer a cientos de familias y que ahora se tambalea entre el miedo y las balas. La batalla entre<\/p>\n<p>Mayos y Chapitos empezo\u0301 a principios de septiembre, con enfrentamientos y bloqueos en todo Culiaca\u0301n, la primera ronda masiva de refriegas en la ciudad, que dejo\u0301 al turismo muy al final de la lista de prioridades locales. \u201cEs una injusticia lo que esta\u0301n haciendo\u201d, dice la mujer. \u201cPensa\u0301bamos que iba a durar 15 di\u0301as, como otras veces, pero no. Son como cucarachas\u201d, an\u0303ade, refirie\u0301ndose a los criminales, \u201clos dejaron crecer y mire\u201d.<\/p>\n<p>Aquellas batallas se reproducen cada di\u0301a en Culiaca\u0301n y alrededores. Como una plaga. Y a cada casa quemada, cada masacre, cada tiroteo en las calles, la gente recuerda la gran traicio\u0301n del verano, cuando uno de los hijos del Chapo, Joaqui\u0301n Guzma\u0301n Lo\u0301pez, entrego\u0301 al Gobierno de Estados Unidos al Mayo Zambada, su padrino y el viejo socio de su padre. Eso ocurrio\u0301 a finales de julio. Detalles de la entrega al margen \u2013y unas cuantas corruptelas de por medio, que apuntaron incluso al gobernador, Rube\u0301n Rocha\u2013 la guerra se fue gestando en las semanas siguientes, con asesinatos aqui\u0301 y alla\u0301, pero no fue hasta principios de septiembre, cuando el volca\u0301n entro\u0301 en erupcio\u0301n en Culiaca\u0301n.<\/p>\n<p>La sen\u0303ora Irma cuenta que, como ha ocurrido en otras guerras \u2014la que sostuvieron Los Chapitos con la faccio\u0301n de Da\u0301maso Lo\u0301pez, viejo aliado de su padre, en 2016; la escisio\u0301n original, la batalla entre El Chapo y los hermanos Beltra\u0301n Leyva, alla\u0301 por 2008\u2014 la gente en Culiaca\u0301n se ha organizado para ayudarles. Clientes de los restaurantes de Altata han formado caravanas para ir todos juntos a la costa, a 40 minutos de la ciudad, un coche detra\u0301s de otro, como los pioneros europeos en los Estados Unidos del siglo XIX, una forma de protegerse entre todos. Lo hicieron el domingo pasado, pero un tiroteo en La Bandera, un pueblito a mitad de camino, les espanto\u0301 y dieron la vuelta.<\/p>\n<p>En Culiaca\u0301n, la economi\u0301a sufre tambie\u0301n. El chef Miguel Taniyama es uno de los pocos que ha levantado la voz, exigiendo una solucio\u0301n a las autoridades. Con 38 an\u0303os de experiencia en el sector hostelero en la capital, los sucesos de estas semanas y, en general, de los u\u0301ltimos cinco an\u0303os, han empequen\u0303ecido su negocio. Antes teni\u0301a cuatro restaurantes en Culiaca\u0301n, ahora solo uno, y sin turno nocturno. \u201cLa gente a partir de las 19.00 ya no viene\u201d, explica. En declaraciones estas semanas a la prensa, los empresarios de Sinaloa han calculado el dan\u0303o econo\u0301mico de estos meses en 18.000 millones de pesos, unos 800 millones de euros, adema\u0301s de la pe\u0301rdida de miles de empleos.<\/p>\n<p><strong>Miguel Tanimaya en su restaurante en Culiaca\u0301n.<\/strong><\/p>\n<p>No han sido tiempos fa\u0301ciles para la regio\u0301n. En 2019, Me\u0301xico atendi\u0301a hipnotizado al intento fallido de captura de otro de los hijos del Chapo, Ovidio Guzma\u0301n, en Culiaca\u0301n. Militares llegaron a su vivienda e intentaron detenerlo, pero la salvaje reaccio\u0301n de su gente, que bloqueo\u0301 avenidas y ataco\u0301 a los soldados en diferentes<\/p>\n<p>partes de la ciudad, obligo\u0301 al Gobierno a recular. Los vi\u0301deos de aquel di\u0301a, que la gente tomo\u0301 con sus celulares, impresionan, decenas de camionetas con gente armada recorriendo la ciudad a plena luz, tiroteando a soldados, presos escapando masivamente de prisio\u0301n&#8230; Un operativo digno de un eje\u0301rcito regular. Ovidio Guzma\u0301n quedo\u0301 libre y la gente, traumatizada. Tan es asi\u0301, que el junior mando\u0301 componer un corrido, pidiendo perdo\u0301n por \u201cel culiacanazo\u201d, nombre bajo el que quedo\u0301 fijado el evento en la memoria colectiva.<\/p>\n<p>Luego llego\u0301 la pandemia. Si bien en Me\u0301xico el Gobierno no forzo\u0301 a la poblacio\u0301n al confinamiento, la actividad menguo\u0301 como el agua de las presas en verano, reducie\u0301ndose al mi\u0301nimo. Y cuando todo pareci\u0301a volver a la normalidad, un operativo militar, realizado en enero del an\u0303o pasado, puso a Culiaca\u0301n de nuevo patas arriba. En te\u0301rminos policiales, el operativo fue un e\u0301xito. Ovidio Guzma\u0301n, esta vez si\u0301, acabo\u0301 detenido. El Gobierno lo extradito\u0301 ma\u0301s tarde a Estados Unidos, pero la reaccio\u0301n de su grupo y del resto de sus hermanos el di\u0301a de la captura sitio\u0301 de nuevo la ciudad, con ma\u0301s bloqueos y balaceras. La poblacio\u0301n no se recuperaba au\u0301n del susto de aquello, cuando llego\u0301 la guerra de este an\u0303o.<\/p>\n<p>\u201cEsto de ahora es como 70 culiacanazos\u201d, dice Taniyama, que hace unos di\u0301as preparo\u0301 un enorme aguachile en el centro de Culiaca\u0301n, para tratar de levantar el a\u0301nimo a la ciudad y visibilizar la tragedia de la rica escena de bandas musicales locales, desocupadas estos di\u0301as, sin fiestas que amenizar, instaladas en esquinas y cruces de calles, pidiendo la voluntad a los automovilistas. \u201cEl que tiene dinero se ha ido y el que se queda, no tiene, entonces, la economi\u0301a\u201d&#8230; El chef no acaba su frase. Un par de la\u0301grimas asoman por sus ojos, como si hubiera abierto una puerta y viera todo el horror, concentrado, de golpe. \u201cVer tanta negatividad te tumba\u201d, an\u0303ade.<\/p>\n<p>Todo esto sucede, las charlas con Taniyama, con Irma, mientras el crimen sigue sembrando de muertos la ciudad. Miles de vecinos de Culiaca\u0301n se han suscrito a canales de WhatsApp donde los administradores cuelgan informacio\u0301n y propaganda de lo que (supuestamente) ocurre. Mientras Taniyama habla, llega, por ejemplo, la imagen de un cuerpo medio quemado, aparecido a cinco minutos de su restaurante, en Isla Musala, en la ribera del ri\u0301o Tamazula, una zona rica, en expansio\u0301n. Es el mismo paraje donde el gobernador, Rube\u0301n Rocha, salio\u0301 a pasear a inicios de septiembre, en los primeros di\u0301as de guerra, paseo\u0301 que compartio\u0301 en sus redes.<\/p>\n<p><strong>Bomberos apagan el fuego de una casa que fue atacada a balazos y quemada en Culiaca\u0301n el 25 de noviembre.<\/strong><\/p>\n<p>El vi\u0301deo del mandatario, de apenas 10 segundos, pareci\u0301a una forma de mostrar que los enfrentamientos a balazos del di\u0301a anterior, que dejaron dos militares heridos, bloqueos en varias zonas, la suspensio\u0301n de clases y una sensacio\u0301n de terror generalizada, eran cuestiones pasajeras. La insistencia estos di\u0301as para entrevistar al gobernador Rocha, o al secretario de Seguridad estatal, Gerardo Me\u0301rida, han recibido una amable y constante negativa, en forma de frases tipo, \u201cdeja le insisto\u201d. Al final, ni uno ni otro se han sentado a hablar con este diario.<\/p>\n<p><strong>Polici\u0301as y polici\u0301as<\/strong><\/p>\n<p>Solo unos pies se salvaron del fuego. Dos, concretamente. Reinalda Pulido, cabeza de uno de los colectivos de familiares de personas desaparecidas del centro de Sinaloa, los custodia. \u201cEs que antes de que mi hijo desapareciera, le compre\u0301 unos huaraches como esos, cruzados\u201d, sen\u0303ala, mirando los restos de la hoguera. Neto, su hijo, lleva cuatro an\u0303os desaparecido. \u201cFue a comprar tortillas, llego\u0301 una patrulla de la municipal y se lo llevaron. Yo consegui\u0301 10 ca\u0301maras de seguridad que lo prueban y adema\u0301s aparecio\u0301 una testigo que reconocio\u0301 la foto de e\u0301l y dijo que la polici\u0301a estatal habi\u0301a participado tambie\u0301n. Pero la fiscali\u0301a ha desaparecido toda esa informacio\u0301n\u201d, explica.<\/p>\n<p>Todos implicados, polici\u0301a estatal, municipal, fiscali\u0301a&#8230; El caso Pulido ilumina los nudos de complicidad criminal en Sinaloa. Polici\u0301as que trabajan con, para o como criminales. Su historia refleja otras escuchadas estos di\u0301as, siempre con agentes de por medio. Pero el problema es mayor. Los ataques contra las corporaciones han sido igualmente una constante en estos meses de guerra. Este viernes, por ejemplo, criminales atacaron dos patrullas de la estatal en la capital. Las autoridades poli\u0301ticas tratan de encontrar soluciones inmediatas, para imponer la percepcio\u0301n de que mantienen el control y que la situacio\u0301n mejorara\u0301. Pero como en cualquier tema, las cosas no son tan fa\u0301ciles.<\/p>\n<p>\u201cYo llevaba ma\u0301s de 20 an\u0303os en la corporacio\u0301n\u201d, dice el polici\u0301a. La charla transcurre en el patio de su casa. En la tele, un predicador muteado habla con gestos muy seguros de cuestiones celestiales. Por la calle, de tierra, pasan perros solitarios de vez en cuando, algu\u0301n nin\u0303o. \u201cTeni\u0301a vocacio\u0301n, la cosa es que los ascensos, casi todo el tiempo, es por conocidos. O sea, la convocatoria por ascender la hacen, pero funciona como le digo\u201d, argumenta. El agente, que pide mantener su identidad bajo resguardo, protesta por su despido de la polici\u0301a de Culiaca\u0301n, que considera injusto. A mediados de noviembre, cuando faltaba ya poco para su retiro, le dieron de baja por \u201cno acreditar los controles de confianza\u201d. El agente concluye: \u201cA mi\u0301 se me hace que el jefe debi\u0301a entregar nu\u0301meros. \u00bfHay que correr a 150, a 200? Co\u0301rranlos\u201d.<\/p>\n<p>Fue una de las noticias de las primeras semanas de la guerra. A finales de septiembre, la Secretari\u0301a de la Defensa Nacional (Sedena) intervino la polici\u0301a de Culiaca\u0301n. Desarmo\u0301 a sus ma\u0301s de 1.000 polici\u0301as, con la excusa de revisar pistolas y fusiles, alimentando las sospechas de corrupcio\u0301n sobre la corporacio\u0301n. Con el paso de las semanas, el Gobierno estatal anuncio\u0301 que los agentes seri\u0301an sometidos a controles de confianza entre finales de noviembre y principios de diciembre, en las instalaciones de la Sedena, en Ciudad de Me\u0301xico. Tambie\u0301n dijo que alrededor de 100 agentes habi\u0301an preferido no someterse a los controles. La sugerencia, evidente, es que los que se negaban seguramente escondi\u0301an algo y, por tanto, era mejor que dejaran la secretari\u0301a.<\/p>\n<p><strong>Reinalda Pulido y su hijo observan los cuerpos de dos personas calcinadas en la sindicatura de Costa Rica, Culiaca\u0301n.<\/strong><\/p>\n<p>Despue\u0301s de mostrar sus credenciales, su licencia de armas y su historial, el polici\u0301a ano\u0301nimo asegura que a e\u0301l le metieron a la fuerza en ese grupo de 100, que nunca se nego\u0301 a realizar los controles de confianza \u2013\u201dhasta ya habi\u0301a metido mis papeles\u201d\u2013 y que si le dieron la baja fue para ahorrarse el dinero de la jubilacio\u0301n. La coyuntura, explica, favoreci\u0301a movimientos asi\u0301 por parte de la polici\u0301a local. Su experiencia no es u\u0301nica. Al cabo del rato llega a la casa un compan\u0303ero en situacio\u0301n similar. Este u\u0301ltimo llevaba algo menos de 20 an\u0303os en la corporacio\u0301n, pero desde haci\u0301a cuatro pasaba mucho tiempo de baja me\u0301dica. \u201cEs por unas amenazas que recibi\u0301\u201d, explica, sin dar ma\u0301s detalle. Desde entonces, el agente necesita tomar ansioli\u0301ticos todos los di\u0301as. Y ahora le han despedido por el mismo motivo que al primero: los controles de confianza. Ma\u0301s que corrupcio\u0301n, los dos encajan perfectamente en la imagen de juguete roto, con sus heridas de guerra, fi\u0301sicas y mentales.<\/p>\n<p>Uno de los problemas de esta guerra es el clima de sospecha instalado sobre todo y todos. No es que no haya polici\u0301as corruptos en Culiaca\u0301n, los hay. Incluso es posible que los dos de arriba lo sean. Pero es un problema que trasciende a la corporacio\u0301n local y que atan\u0303e a la polici\u0301a estatal y la fiscali\u0301a. Las sospechas de corrupcio\u0301n opacan adema\u0301s otras partes del asunto, la cantidad de ataques que se registran contra agentes de todo a\u0301mbito, en esta guerra y las anteriores. Solo en las u\u0301ltimas semanas de noviembre, el subdirector de la polici\u0301a local, Benjami\u0301n Villarreal, fue asesinado a balazos en una cafeteri\u0301a en Culiaca\u0301n. Di\u0301as ma\u0301s tarde, la familia de un comandante de la estatal, Francisco Vera\u0301stica, denuncio\u0301 su desaparicio\u0301n. El cuerpo del agente aparecio\u0301 poco despue\u0301s. Le habi\u0301an clavado una cartulina con un cuchillo en el to\u0301rax. En la cartulina habi\u0301a un mensaje, que deci\u0301a: \u201cDejen de traer dos cajas y si agarran un marrano no lo suelten. Todo sale, faltan ma\u0301s\u201d.<\/p>\n<p>El mensaje denunciaba que el comandante habri\u0301a estado recibiendo dinero de las dos facciones en pugna del Cartel de Sinaloa, asunto que no se ha probado. Sea como sea, el crimen lee a las corporaciones como parte del juego be\u0301lico, ma\u0301s alla\u0301 de las peculiaridades de cada agente. Aunque a veces, las sospechas se confirman. El caso ma\u0301s evidente apunta a la gran traicio\u0301n de julio, cuando Joaqui\u0301n Guzma\u0301n Lo\u0301pez secuestro\u0301 al Mayo Zambada en Culiaca\u0301n, y lo llevo\u0301 a Estados Unidos en una avioneta. Fue todo muy confuso, pero con el paso de los di\u0301as quedo\u0301 claro que la Fiscali\u0301a del Estado habi\u0301a tratado de ocultar parte de lo ocurrido ese di\u0301a, como las circunstancias del asesinato de un influyente poli\u0301tico local, He\u0301ctor Cue\u0301n.<\/p>\n<p>La dependencia sen\u0303alo\u0301 que Cue\u0301n, antiguo alcalde de la ciudad y diputado federal, habi\u0301a muerto asesinado la noche anterior al secuestro, en una gasolinera, en un intento de robo, pero El Mayo Zambada, primero, en una carta enviada ya desde la ca\u0301rcel en EE UU, y la Fiscali\u0301a federal, despue\u0301s, corrigieron y dijeron que Cue\u0301n habi\u0301a sido asesinado en el mismo lugar al que Guzma\u0301n Lo\u0301pez habi\u0301a convocado a Zambada, en Huertos del Pedregal, donde luego fue secuestrado. En su carta, Zambada mencionaba adema\u0301s a dos integrantes de su escolta, que le habi\u0301an acompan\u0303ado ese di\u0301a. Uno era agente en activo de la fiscali\u0301a local y otro lo habi\u0301a sido an\u0303os atra\u0301s. Los dos siguen desaparecidos.<br \/>\nUn polici\u0301a estatal resguarda la zona donde una casa fue quemada y atacada a balazos en Culiaca\u0301n.<\/p>\n<p>La evidente implicacio\u0301n de la Fiscali\u0301a en este asunto refleja casos parecidos en el resto de corporaciones, algunos ma\u0301s evidentes que otros. En estos di\u0301as, los canales de WhatsApp mencionaron varias veces un presunto grupo que funciona al interior de la polici\u0301a local, Fuerzas Especiales Julieta, que trabajaba supuestamente para Los Chapitos. Un agente de la polici\u0301a de investigacio\u0301n de la fiscali\u0301a local, que accedio\u0301 a hablar en condicio\u0301n de anonimato, dice que grupos como ese existen, igual que existen en la misma fiscali\u0301a o en la polici\u0301a estatal. \u201cUno trata de hacerlo bien, pero a veces topas con un comandante que no y pues no. Otras veces es el mismo polici\u0301a el que llega y mira co\u0301mo sacar dinero\u201d, sen\u0303ala.<\/p>\n<p><strong>19 muertos: Plan de Oriente<\/strong><\/p>\n<p>El sol declina sobre el ejido Plan de Oriente, un poblado al este de Culiaca\u0301n, no muy lejos de Carrizalejo. La gente transita con aparente normalidad a orillas de la carretera, como si todo hubiera sido siempre tan tranquilo. Pero no lo ha sido. La noche del lunes 21 de octubre, militares mataron en una de estas casas a 19 personas, presuntos integrantes de un grupo criminal, y detuvieron a su jefe, Edwin Antonio Rubio, alias El Max o El Oso. No hubo heridos. El Gobierno informo\u0301 de lo ocurrido como si fuera cualquier cosa. Como si la prensa no hubiera divulgado, justo por esos di\u0301as, un video de un evento en Culiaca\u0301n, en que soldados pareci\u0301an perdonarle la vida a un muchacho, en plena calle, solo porque uno de los uniformados se daba cuenta de que los estaban grabando.<\/p>\n<p>El chorro de novedades de la guerra sepulto\u0301 pronto lo sucedido en el ejido. Nadie lo cuestiono\u0301. El Gobierno de Claudia Sheinbaum apenas empezaba, un nuevo equipo de seguridad se poni\u0301a al frente de los controles y las cosas en Culiac\u0301a\u0301n no estaban para reflexiones sesudas. Pero el operativo revelaba varias cosas. Por un lado, sugeri\u0301a un cambio de dina\u0301mica en los operativos militares y de la estrategia de seguridad en general, reorientada, al parecer, a postulados de mano dura. Y por otro, exigi\u0301a una explicacio\u0301n a la enorme desproporcio\u0301n entre el nu\u0301mero de muertos y heridos, 19 a 0, resultado que cualquier acade\u0301mico que haya estudiado el desempen\u0303o militar en tareas policiales, estari\u0301a colocando en lo ma\u0301s alto de su lista de ejemplos a analizar.<\/p>\n<p>La guerra en Culiaca\u0301n tiene este tipo de efectos. Las fronteras entre lo aceptable y lo execrable se difuminan. Las jerarqui\u0301as colapsan, las rutinas se pulverizan. La gente de repente se informa por canales de WhatApp y consume fotos de muertos como vi\u0301deos de Tiktok, siempre a la espera de otro, de uno ma\u0301s, del siguiente. Han pasado cosas en estos meses en la ciudad que, en otras condiciones, habri\u0301an generado, al menos, algo de debate, una pequen\u0303a conmocio\u0301n. Pero la guerra traga, en un constante ejercicio circense, ma\u0301s restaurantes quemados, ma\u0301s casas vandalizadas, ma\u0301s cuerpos arrojados al espacio pu\u0301blico. Con 30 o 40 actualizaciones al di\u0301a, lo que ocurrio\u0301 ayer por la man\u0303ana es pasado remoto.<\/p>\n<p>Entonces, en medio de tanta cumbia mental, aparece el hombre de la gorra, en una de las calles del ejido. Hay a\u0301rboles a su alrededor, casas tambie\u0301n, y un piso de tierra. Su rostro tiene forma, sus ojos, color. Pero cualquier detalle que abunde en su identidad podri\u0301a traerle problemas, asi\u0301 que se queda como el hombre de la gorra. Por el lugar del que viene, por las sen\u0303as que han compartido los vecinos, podri\u0301a saber algo de lo que ocurrio\u0301 aquel di\u0301a. Un perro le ladra y e\u0301l se espanta. \u201cLo voy a tener que matar\u201d, dice en un susurro casi inaudible. \u201cMire\u201d, dice ante la avalancha de preguntas, \u201clos carraquearon\u201d. Y entonces levanta las manos y hace como que dispara con su fusil de mentiras, sobre una barda de mentiras.<\/p>\n<p>El hombre de la gorra vive y trabaja cerca de la casa donde mataron a los 19, los li\u0301mites entre las calles del ejido y un a\u0301rea amplia de campos de cultivo. \u201cDe pronto llegaron los boludos\u201d, explica, en referencia a los helico\u0301pteros artillados del Eje\u0301rcito. Dice que los vio y escucho\u0301 desde su trabajo, el lunes 21 de octubre por la noche, y que, a la vez, vio soldados por la calle. Cuenta que se echo\u0301 a correr para llegar a casa pero que, cuando vio que habi\u0301a soldados apunta\u0301ndole, empezo\u0301 a gritar que no disparasen. El hombre de la gorra consiguio\u0301 volver a su casa. En el camino, dice, vio por lo menos a un militar con \u201cuna minimi\u201d, una ametralladora capaz de disparar cientos de balas por minuto, tirando al grupo criminal por encima de la barda de la casa donde se escondi\u0301an, sin mirar.<\/p>\n<p>\u201cLos otros tiraron tambie\u0301n balazos, pero poquitos\u201d, an\u0303ade el testigo. Tambie\u0301n dice que, en realidad, a e\u0301l le salvo\u0301 su hijo, porque cuando empezo\u0301 a gritar a los soldados que no disparasen, e\u0301l dijo que teni\u0301a a un nin\u0303o con e\u0301l. Uno de los militares le pidio\u0301 entonces una prueba: \u201cSaca al nin\u0303o\u201d. E\u0301l lo saco\u0301 y asi\u0301, piensa, se salvo\u0301. El perro le ladra de nuevo y e\u0301l se espanta otra vez y hace como que agarra una piedra del suelo. \u201cYa me enrede\u0301, ya hable\u0301 mucho. No puedo hablar\u201d, dice, con el perro en el rabillo del ojo. Y como ha llegado, se va.<\/p>\n<p>Cinco semanas despue\u0301s de aquello, au\u0301n hay militares custodiando la calle que da a la puerta delantera de la casa. Cuando ven a los forasteros, cortan el paso y dicen que no se puede pasar. El teniente al mando dice que para ingresar, en caso de que se pueda, primero hay que preguntar a la Novena Zona Militar, cuartel general del Eje\u0301rcito en Sinaloa. Por la noche, el responsable de comunicacio\u0301n de la Zona dice que el Eje\u0301rcito no tiene resguardada ninguna calle en el ejido Plan de Oriente y que el paso es libre. Al di\u0301a siguiente, para evitar problemas, la ruta elegida rodea por atra\u0301s el lugar de los hechos.<\/p>\n<p>Por entre los agujeros de la barda perimetral de la parte trasera, au\u0301n se observan los restos de la matanza. Hay dos zonas principales con impactos de bala, dos paredes, una ma\u0301s cercana a la entrada y otra ma\u0301s escondida. En el suelo hay cobijas, restos de ropa y la jaula vaci\u0301a de un perro. A diferencia de lo que deci\u0301a ayer el hombre de la gorra \u2013la historia de la minimi tiroteando por encima de la barda\u2013 los agujeros en las paredes sugieren ma\u0301s bien que los disparos se produjeron de frente, y no desde arriba de la barda principal, que habri\u0301a obligado a los soldados a tirar en diagonal. La falta de explicaciones oficiales sobre lo ocurrido alimenta la incertidumbre y el hombre de la gorra ya no aparece por ningu\u0301n lado.<\/p>\n<p>Ya de vuelta, en la noche lunar de Culiaca\u0301n, tan extran\u0303a y silenciosa, el agente de la fiscali\u0301a local mencionado arriba, el que hablaba de las corruptelas en los cuerpos de seguridad, dice lo que sabe sobre este caso. La fiscali\u0301a local solo intervino en apoyo de la federal, pero au\u0301n asi\u0301&#8230; \u201cLos fusilaron\u201d, dice sin duda alguna. \u201cPero ellos tambie\u0301n tiraron\u201d, an\u0303ade, en referencia al grupo criminal, que el Gobierno ha vinculado con El Mayo Zambada. \u201cLa cosa fue asi\u0301, los guachos\u201d, dice, en alusio\u0301n a los militares, \u201cllegaron por tierra, por una llamada ano\u0301nima, y cuando vieron a lo que se enfrentaban, pidieron apoyo ae\u0301reo. Entonces llego\u0301 el boludo. Los del Max le tiraron al boludo, pero luego se rindieron y ahi\u0301 les fusilaron\u201d, explica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La batalla entre los hijos del Chapo Guzma\u0301n y los seguidores del Mayo Zambada tin\u0303e de sangre el viejo santuario del cartel. Los cada\u0301veres se acumulan en las calles y la vida social se ha reducido al mi\u0301nimo. EL PAI\u0301S recorre Culiaca\u0301n y alrededores, donde casas y negocios quemados, adema\u0301s de tiroteos y bloqueos viales, son parte del paisaje diario. Un muerto: Carrizalejo Nadie se acerca al muerto. Todo el mundo merodea, pero de lejos, guardando una distancia prudente, adjetivo que responde a un criterio indefinible: por que\u0301 a 50 metros y no a 10, a 100. \u201cEs por si [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":109629,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-110009","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas-nacionales","post--single"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/explosion-culiacan-sinaloa.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=110009"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110009\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":110012,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110009\/revisions\/110012"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/109629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=110009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=110009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=110009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}