{"id":130076,"date":"2025-09-18T10:28:33","date_gmt":"2025-09-18T16:28:33","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=130076"},"modified":"2025-09-18T10:28:33","modified_gmt":"2025-09-18T16:28:33","slug":"ajedrez-politico-mexico-2018-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=130076","title":{"rendered":"AJEDREZ POL\u00cdTICO: M\u00c9XICO 2018-2025"},"content":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/p>\n<p>El tablero de la pol\u00edtica se parece al cerebro: un campo de impulsos y estrategias donde cada error deja cicatrices irreversibles.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica, como el ajedrez, es c\u00e1lculo y v\u00e9rtigo. Es disciplina y arrebato. Un movimiento puede ser el fruto de a\u00f1os de planeaci\u00f3n o el reflejo de un impulso ciego. Sesenta y cuatro casillas se convierten en met\u00e1fora del poder: all\u00ed se dibujan redes neuronales, sinapsis de alianzas, descargas de traiciones, cortocircuitos de ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>Donde la neurociencia habla de plasticidad, la pol\u00edtica habla de pactos. Donde el cerebro reorganiza sus rutas, el poder inventa atajos, cancela caminos, bloquea conexiones. Cada jugada pol\u00edtica es una descarga el\u00e9ctrica: unas encienden futuros, otras apagan memorias.<\/p>\n<p>El ajedrez pol\u00edtico mexicano, de 2018 a 2025, no ha sido una partida de equilibrio, sino de asedio. Un juego en el que las manos que dicen mover en nombre del pueblo han preferido el jaque al di\u00e1logo, la centralizaci\u00f3n al contrapeso, la imposici\u00f3n al debate.<\/p>\n<p>Gobernar, como pensar, exige anticipaci\u00f3n. Un error hoy es un derrumbe ma\u00f1ana. Una jugada desesperada puede arruinar toda la partida. Y lo m\u00e1s inquietante: el tablero, como el cerebro, tiene l\u00edmites. Puede enfermar, atrofiarse, volverse prisionero de sus propios impulsos.<\/p>\n<p>Las piezas y sus funciones: qui\u00e9n representa qu\u00e9<\/p>\n<p>El Rey<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador fue, entre 2018 y 2024, la pieza central. Fr\u00e1gil en lo institucional, pero inmensamente influyente, desplaz\u00f3 los antiguos centros de poder hacia s\u00ed: medios, \u00f3rganos aut\u00f3nomos, reguladores, contrapesos.<br \/>\nEl rey, en ajedrez, no gobierna: sobrevive. Se mueve lento, dependiente del aparato que lo rodea. Figura central, pero parad\u00f3jicamente la menos libre. As\u00ed tambi\u00e9n el monarca pol\u00edtico: s\u00edmbolo de conciencia que apenas avanza mientras el inconsciente del sistema lo rodea, lo protege, lo limita.<\/p>\n<p>La Reina<\/p>\n<p>Morena, su partido, fue la reina poderosa: la pieza que se mueve en todas direcciones, capaz de controlar Congreso, gobiernos locales, reformas constitucionales.<br \/>\nLa reina es el verdadero poder: expansi\u00f3n sin freno, corriente partidista que atraviesa el tablero a voluntad. Es la dopamina del sistema pol\u00edtico: omnipresente, irresistible, adictiva.<\/p>\n<p>Las Torres<\/p>\n<p>Las instituciones formales: Congreso, Suprema Corte, INE, Poder Judicial, Ej\u00e9rcito. Columnas que deber\u00edan custodiar el orden, contrapesos erigidos para sostener la legalidad.<br \/>\nPero las torres se han debilitado: cooptadas, sitiadas, amenazadas. Una torre vac\u00eda ya no defiende; es fachada hueca, ruina en pie.<\/p>\n<p>Los Alfiles<\/p>\n<p>Sinuosos, diagonales: los asesores, operadores pol\u00edticos, negociadores en la penumbra. No se exhiben, atraviesan. No derriban muros, los perforan. Son descargas invisibles que atraviesan bloques enteros de poder con una jugada discreta.<\/p>\n<p>Los Caballos<\/p>\n<p>Los movimientos imprevisibles: discursos populistas, giros comunicativos en conferencias ma\u00f1aneras, sanciones selectivas, programas sociales que se despliegan como saltos t\u00e1cticos.<br \/>\nEl caballo rompe la l\u00f3gica rectil\u00ednea. Puede ser protesta ciudadana, irrupci\u00f3n de l\u00edderes emergentes, estallido social que obliga a reconfigurar la estrategia.<\/p>\n<p>Los Peones<\/p>\n<p>La ciudadan\u00eda: millones atrapados en la pobreza, la violencia, la inseguridad; tambi\u00e9n los sectores vulnerables cautivados por programas sociales y clientelares.<br \/>\nLos peones avanzan paso a paso, sacrificables en cada cruce. Su aparente debilidad es paradoja: son desechados sin culpa, pero tambi\u00e9n poseen el derecho secreto de coronarse.<br \/>\nLa historia de las democracias es la historia de esos peones que un d\u00eda llegaron al final del tablero y reclamaron su metamorfosis en reina. Son las sinapsis peque\u00f1as, desatendidas, que sostienen todo el pensamiento colectivo.<\/p>\n<p>Jaques detectados: movimientos que mueven al pa\u00eds<\/p>\n<p>1. Centralizaci\u00f3n del poder y debilitamiento institucional<\/p>\n<p>El INE recibi\u00f3 recortes que lo dejaron con menos sinapsis para organizar elecciones; el Congreso fue arrinconado con mayor\u00edas d\u00f3ciles; el Poder Judicial enfrent\u00f3 una reforma que propone jueces electos por popularidad y no por capacidad.<br \/>\nEstos jaques al sistema de contenci\u00f3n son equivalentes a una lobotom\u00eda pol\u00edtica: se anula la inhibici\u00f3n cr\u00edtica, se atrofia la memoria institucional, se reduce la capacidad de pensar distinto al poder central.<\/p>\n<p>2. \u201cAnticorrupci\u00f3n\u201d como disfraz t\u00e1ctico<\/p>\n<p>El gobierno prometi\u00f3 erradicar la corrupci\u00f3n. Algunas cifras celebraron una reducci\u00f3n de tr\u00e1mites con sobornos. Pero la otra cara mostr\u00f3 contratos entregados a discreci\u00f3n, presupuestos manejados en penumbra, adjudicaciones dirigidas a c\u00edrculos cercanos.<br \/>\nEn t\u00e9rminos neuronales: no se limpiaron las conexiones, solo se redibujaron los atajos para que la corriente siguiera fluyendo hacia los mismos circuitos. El disfraz del cambio ocult\u00f3 la permanencia del vicio.<\/p>\n<p>3. Violencia, desapariciones y militarizaci\u00f3n<\/p>\n<p>Los homicidios no cedieron al ritmo prometido; las desapariciones y feminicidios siguieron horadando la piel del pa\u00eds. Frente a la impotencia, el gobierno transfiri\u00f3 a las Fuerzas Armadas funciones civiles, desde seguridad hasta construcci\u00f3n de obras estrat\u00e9gicas.<br \/>\nEs como sobrecargar una sola zona del cerebro con impulsos defensivos: se gana m\u00fasculo, pero se pierde flexibilidad, empat\u00eda y cr\u00edtica. Un cerebro en estado de alerta perpetua se convierte en m\u00e1quina de supervivencia, incapaz de imaginar el futuro.<\/p>\n<p>4. Polarizaci\u00f3n y debilitamiento de la separaci\u00f3n de poderes<\/p>\n<p>El discurso oficial eligi\u00f3 enemigos: la oposici\u00f3n como corrupci\u00f3n, los medios como conspiraci\u00f3n, los organismos aut\u00f3nomos como obst\u00e1culos. La palabra presidencial se dividi\u00f3 entre leales y traidores, entre pueblo y adversarios.<br \/>\nEste jaque es un golpe directo al cuerpo calloso de la democracia: si se cortan los puentes entre hemisferios, el pensamiento se vuelve r\u00edgido, incapaz de integrar. El pa\u00eds piensa solo con un lado, pierde matiz, se encierra en un mon\u00f3logo.<\/p>\n<p>Consecuencias neuronales: \u00bfqu\u00e9 efecto tiene esto en la mente colectiva?<\/p>\n<p>La pol\u00edtica no es solo una estructura: es memoria y emoci\u00f3n. Cada jaque al sistema democr\u00e1tico es tambi\u00e9n un golpe al cerebro social.<\/p>\n<p>Neuroplasticidad en riesgo: si las instituciones se reducen a extensiones del Ejecutivo, se cancela el aprendizaje institucional. Un cerebro que no se corrige se vuelve repetitivo, obsesivo, incapaz de generar nuevas rutas.<\/p>\n<p>Desensibilizaci\u00f3n: las cifras de violencia y desapariciones se multiplican, y la sociedad corre el riesgo de habituarse. El horror cotidiano anestesia las neuronas: lo intolerable se vuelve paisaje.<\/p>\n<p>Atrofia del pensamiento cr\u00edtico: cuando la propaganda simplifica la realidad, cuando la frontera entre verdad y discurso se desdibuja, la ciudadan\u00eda pierde la capacidad de distinguir entre raz\u00f3n y espejismo. El cerebro colectivo entra en un sue\u00f1o hipn\u00f3tico.<\/p>\n<p>Jaque mate o final pendiente<\/p>\n<p>El jaque mate a\u00fan no est\u00e1 escrito. Todav\u00eda juegan las elecciones, la protesta, la prensa libre, la sociedad civil. Pero el margen se estrecha: el tablero se encoge, las reglas se doblan, las piezas se concentran en un solo color.<\/p>\n<p>La llegada de Claudia Sheinbaum en 2024 promete continuidad y, al mismo tiempo, nuevas alarmas: Morena domina el Congreso y controla gran parte de los gobiernos locales. El riesgo no es un jugador que gane, sino que el tablero mismo deje de pertenecer a todos.<\/p>\n<p>Si la democracia mexicana fuera un cerebro, el sexenio de AMLO habr\u00eda sido un periodo de reconfiguraci\u00f3n intensa: nuevas sinapsis \u2014aumento del salario m\u00ednimo, programas sociales, apoyos redistributivos\u2014, pero tambi\u00e9n lesiones profundas \u2014erosi\u00f3n de contrapesos, debilitamiento de la justicia, militarizaci\u00f3n de funciones civiles\u2014.<\/p>\n<p>El ajedrez pol\u00edtico ense\u00f1a que gobernar no es improvisar: cada movimiento tiene memoria, cada error deja cicatriz. Y el cerebro del poder, como el humano, oscila entre la raz\u00f3n y el impulso. Un pol\u00edtico que no domina sus emociones termina esclavo de ellas; un pueblo que no vigila su mente colectiva termina esclavo de sus gobernantes.<\/p>\n<p>El verdadero jaque no lo da el presidente ni el partido: lo da la ciudadan\u00eda cuando renuncia a mover sus piezas. Cuando se olvida que los peones tambi\u00e9n pueden coronarse.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en juego no es qui\u00e9n gana la partida de 2027, sino si M\u00e9xico seguir\u00e1 teniendo tablero.<\/p>\n<p>La partida a\u00fan no est\u00e1 perdida si el tablero sigue abierto. La met\u00e1fora del ajedrez revela tanto los l\u00edmites como las posibilidades: un juego que se gana no solo con piezas fuertes, sino con la disciplina de pensar varias jugadas adelante.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica no basta si no abre caminos: la propuesta es simple y compleja a la vez. Fortalecer al ciudadano como jugador activo \u2014educado, informado, consciente de su poder de transformaci\u00f3n\u2014; blindar a las instituciones de la captura partidista, para que sean torres que resistan; devolver a la pol\u00edtica la vocaci\u00f3n de construir en lugar de anular.<\/p>\n<p>El jaque mate se evita con anticipaci\u00f3n, con estrategia y con voluntad de no rendir al tablero. La historia recuerda no solo a los reyes que gobernaron, sino a los pueblos que supieron mover sus peones hasta el final.<\/p>\n<p>El saber no descansa, la lectura provoca y el pensamiento sigue.<br \/>\nNos vemos en la siguiente columna.<br \/>\n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil El tablero de la pol\u00edtica se parece al cerebro: un campo de impulsos y estrategias donde cada error deja cicatrices irreversibles. La pol\u00edtica, como el ajedrez, es c\u00e1lculo y v\u00e9rtigo. Es disciplina y arrebato. Un movimiento puede ser el fruto de a\u00f1os de planeaci\u00f3n o el reflejo de un impulso ciego. Sesenta y cuatro casillas se convierten en met\u00e1fora del poder: all\u00ed se dibujan redes neuronales, sinapsis de alianzas, descargas de traiciones, cortocircuitos de ambici\u00f3n. Donde la neurociencia habla de plasticidad, la pol\u00edtica habla de pactos. 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