{"id":130661,"date":"2025-09-26T09:56:41","date_gmt":"2025-09-26T15:56:41","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=130661"},"modified":"2025-09-26T09:56:41","modified_gmt":"2025-09-26T15:56:41","slug":"mexico-del-granero-de-america-a-la-lucha-por-la-soberania-alimentaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=130661","title":{"rendered":"M\u00e9xico: del granero de Am\u00e9rica a la lucha por la soberan\u00eda alimentaria"},"content":{"rendered":"<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un pueblo que no controla su alimento, no controla su destino.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>El M\u00e9xico agr\u00edcola que alimentaba a Am\u00e9rica<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Durante siglos, el territorio mexicano fue cuna de una abundancia agr\u00edcola sin parang\u00f3n. Ma\u00edz, frijol, chile, calabaza y cacao no solo sostuvieron a las civilizaciones originarias, sino que trascendieron fronteras, transformando la dieta global. Lo que brotaba de estas tierras no era \u00fanicamente alimento: era cultura, identidad y cosmovisi\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico fue, en esencia, el \u201cgranero de Am\u00e9rica\u201d cuando las semillas nativas cruzaron oc\u00e9anos y se insertaron en la vida de millones de personas. El ma\u00edz, domesticado hace m\u00e1s de siete mil a\u00f1os, se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de resistencia y sustento; una planta que sintetizaba la relaci\u00f3n del ser humano con la tierra. Restos antiguos de ma\u00edz (Zea mays) se han encontrado en cuevas como Guil\u00e1 Naquitz (Oaxaca) y en el valle de Tehuac\u00e1n (Puebla). Para esas fechas ya exist\u00edan variedades cultivadas que se parec\u00edan m\u00e1s al ma\u00edz actual.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La modernidad y el despojo de la tierra<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Con la colonizaci\u00f3n, y posteriormente con los proyectos modernizadores de los siglos XIX y XX, la tierra mexicana fue arrebatada, concentrada y reducida a mercanc\u00eda. La Revoluci\u00f3n Mexicana, que prometi\u00f3 devolver la dignidad campesina mediante el reparto agrario, qued\u00f3 inconclusa cuando el modelo neoliberal desmont\u00f3 esas conquistas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El campo se transform\u00f3 en un espacio de exclusi\u00f3n y despojo. La l\u00f3gica productivista prioriz\u00f3 monocultivos de exportaci\u00f3n sobre la autosuficiencia nacional, desplazando la diversidad milenaria y subordinando la producci\u00f3n de alimentos a intereses externos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El TLCAN y la dependencia alimentaria<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte (TLCAN), firmado en 1994, marc\u00f3 un punto de quiebre. Se prometi\u00f3 crecimiento, pero lo que lleg\u00f3 fue la dependencia alimentaria. El ma\u00edz estadounidense, subsidiado y barato, inund\u00f3 el mercado mexicano, condenando a millones de peque\u00f1os productores a la ruina.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que antes era un pa\u00eds capaz de alimentar a su poblaci\u00f3n se convirti\u00f3 en importador neto de granos b\u00e1sicos. La soberan\u00eda alimentaria qued\u00f3 desmantelada: comer en M\u00e9xico empez\u00f3 a depender de las pol\u00edticas agr\u00edcolas de Estados Unidos y de las fluctuaciones del mercado global.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El espejismo del progreso<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Se nos vendi\u00f3 la idea de que el progreso estaba en los anaqueles llenos de supermercados, donde se encontraban productos \u201cmodernos\u201d y accesibles. Sin embargo, detr\u00e1s de cada lata importada y de cada kilo de ma\u00edz transg\u00e9nico hab\u00eda un campesino desplazado, una milpa abandonada y un pueblo debilitado en su derecho m\u00e1s elemental: alimentarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El espejismo del consumo ocult\u00f3 la realidad de un pa\u00eds con hambre creciente y una dieta cada vez m\u00e1s artificial, con graves consecuencias para la salud p\u00fablica: obesidad, diabetes, hipertensi\u00f3n. El costo del despojo alimentario no fue solo econ\u00f3mico, sino humano y cultural.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La resistencia campesina y la defensa de la semilla<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Frente a este panorama, el campesinado mexicano nunca se rindi\u00f3. Surgieron movimientos de resistencia que defendieron la semilla nativa como patrimonio colectivo. \u201cSin ma\u00edz no hay pa\u00eds\u201d no es una consigna ret\u00f3rica: es una verdad pol\u00edtica y cultural.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La defensa de la milpa y de la biodiversidad agr\u00edcola es hoy un acto de soberan\u00eda. Comunidades ind\u00edgenas y rurales han levantado la voz contra la imposici\u00f3n de semillas transg\u00e9nicas y contra el modelo agroindustrial que devasta su entorno. Cada semilla preservada, cada parcela cultivada con t\u00e9cnicas ancestrales, es un grito de dignidad ante un sistema que busca reducir la agricultura a simple negocio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Estado entre la omisi\u00f3n y la subordinaci\u00f3n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los gobiernos mexicanos, atrapados entre los intereses de las agroindustrias y los compromisos comerciales internacionales, han actuado m\u00e1s como administradores de la dependencia que como defensores de la soberan\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los programas de apoyo al campo suelen ser fragmentarios, asistencialistas y subordinados a las l\u00f3gicas del mercado. Se fomenta la producci\u00f3n para exportaci\u00f3n mientras se descuida la autosuficiencia de granos b\u00e1sicos. M\u00e9xico, la cuna del ma\u00edz, importa millones de toneladas de este grano cada a\u00f1o.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La contradicci\u00f3n es tan brutal como evidente: el pa\u00eds que aliment\u00f3 al mundo ya no puede garantizar su propio sustento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Soberan\u00eda alimentaria: m\u00e1s que un discurso<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La soberan\u00eda alimentaria no es un eslogan: es el derecho de los pueblos a decidir qu\u00e9, c\u00f3mo y para qui\u00e9n producir. Significa recuperar la autonom\u00eda frente a los mercados globales y garantizar que la tierra sirva primero para alimentar a quienes la trabajan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Implica repensar el campo como espacio de vida y no solo de rentabilidad. Requiere pol\u00edticas p\u00fablicas que fortalezcan la agricultura campesina, que protejan la biodiversidad y que devuelvan a las comunidades el control sobre sus semillas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La soberan\u00eda alimentaria es un proyecto pol\u00edtico y cultural que se juega en cada parcela, en cada elecci\u00f3n de consumo y en cada acto de resistencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un presente en disputa<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hoy, en pleno siglo XXI, M\u00e9xico vive la paradoja de ser un pa\u00eds megadiverso y agr\u00edcola, pero profundamente dependiente del exterior para su alimentaci\u00f3n. La crisis clim\u00e1tica, las guerras y la especulaci\u00f3n financiera hacen m\u00e1s urgente recuperar la capacidad de producir lo propio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El campo mexicano no est\u00e1 vac\u00edo: en \u00e9l laten millones de campesinos e ind\u00edgenas que sostienen la esperanza de un futuro diferente. La disputa por la soberan\u00eda alimentaria no es un asunto marginal: es la batalla por la supervivencia de la naci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Del granero al porvenir<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico fue granero del mundo cuando comparti\u00f3 su riqueza agr\u00edcola con el planeta. Hoy, la tarea no es volver a exportar abundancia, sino garantizar que ning\u00fan mexicano pase hambre en su propia tierra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La soberan\u00eda alimentaria es el puente entre un pasado de abundancia y un futuro de dignidad. Recuperarla no ser\u00e1 f\u00e1cil: implica romper con estructuras de poder, confrontar intereses transnacionales y repensar el modelo econ\u00f3mico. Pero es, al final, una cuesti\u00f3n de vida o muerte: sin soberan\u00eda alimentaria, no hay soberan\u00eda nacional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Claudia Sheinbaum defiende a Sinaloa como el \u201cgranero de M\u00e9xico\u201d<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La presidenta Claudia Sheinbaum afirm\u00f3 este a\u00f1o, desde Mazatl\u00e1n, que Sinaloa es \u201cel granero de M\u00e9xico\u201d, al hablar de la importancia productiva del estado en la producci\u00f3n de ma\u00edz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mazatl\u00e1n: visita presidencial y la hora de la verdad para el campo<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La agenda oficial<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El s\u00e1bado 27 de septiembre estar\u00e1 en el puerto de Mazatl\u00e1n la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria viene en el marco de su recorrido nacional de rendici\u00f3n de cuentas. Seg\u00fan el gobernador Rub\u00e9n Rocha, aprovechar\u00e1 la visita para hablar de agricultura \u2014en particular del ma\u00edz\u2014 y solicitar que se etiqueten recursos en el presupuesto para su comercializaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los agricultores responden: promesas que se repiten<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que venga la presidenta est\u00e1 bien, pero ya no bastan discursos ni \u201crutas de rendici\u00f3n de cuentas\u201d. El campo sinaloense no puede seguir esperando promesas que se repiten en cada ciclo agr\u00edcola. Queremos certezas, no anuncios: un precio base justo, reglas claras y coberturas subsidiadas a tiempo, no cuando el grano ya est\u00e1 en las bodegas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sembrar no es una ruleta rusa<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El agua de las presas puede estar al 43 %, pero si el productor no tiene garantizado su ingreso, sembrar es una ruleta rusa. Adem\u00e1s, urge frenar la importaci\u00f3n de ma\u00edz en plena cosecha: de nada sirve hablar de soberan\u00eda alimentaria si seguimos sacrificando al productor local en beneficio de los industriales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Compromisos, no pasarela<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que Mazatl\u00e1n no sea solo una pasarela pol\u00edtica: que de esta visita salgan compromisos firmes, con fechas y recursos en el presupuesto, no buenas intenciones. El campo no vive de discursos: vive de precios justos y del respeto a su trabajo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El saber no descansa, la lectura provoca y el pensamiento sigue.<\/div>\n<div>Nos vemos en la siguiente columna.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil Un pueblo que no controla su alimento, no controla su destino. El M\u00e9xico agr\u00edcola que alimentaba a Am\u00e9rica Durante siglos, el territorio mexicano fue cuna de una abundancia agr\u00edcola sin parang\u00f3n. Ma\u00edz, frijol, chile, calabaza y cacao no solo sostuvieron a las civilizaciones originarias, sino que trascendieron fronteras, transformando la dieta global. Lo que brotaba de estas tierras no era \u00fanicamente alimento: era cultura, identidad y cosmovisi\u00f3n. M\u00e9xico fue, en esencia, el \u201cgranero de Am\u00e9rica\u201d cuando las semillas nativas cruzaron oc\u00e9anos y se insertaron en la vida de millones de personas. 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