{"id":132475,"date":"2025-10-20T08:30:33","date_gmt":"2025-10-20T14:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=132475"},"modified":"2025-10-20T08:30:33","modified_gmt":"2025-10-20T14:30:33","slug":"la-ultima-trinchera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=132475","title":{"rendered":"LA \u00daLTIMA TRINCHERA"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En un pa\u00eds donde la ignorancia se multiplica, leer, aprender y pensar se vuelve un acto de resistencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En M\u00e9xico, la educaci\u00f3n, la lectura y la cultura no son lujos: son trincheras. En ellas se resguarda lo que queda de una naci\u00f3n herida por la desigualdad, la violencia y el olvido. En un pa\u00eds donde los libros no llenan est\u00f3magos ni urnas, defender el pensamiento es casi un acto subversivo. Pero sin esa defensa, no queda nada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>I. Un pa\u00eds que desaprende<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico destina apenas el 2.9 % del PIB a educaci\u00f3n, cuando el promedio recomendado por la UNESCO es del 6 %. En las aulas rurales, a\u00fan hay escuelas sin techos, maestros mal pagados y ni\u00f1os que caminan kil\u00f3metros para llegar al pizarr\u00f3n.<\/div>\n<div>Seg\u00fan el INEGI (2024), el 51 % de los estudiantes de secundaria no comprende lo que lee y cuatro de cada diez adultos no leen ni un libro al a\u00f1o.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y aun as\u00ed, seguimos creyendo que basta con construir aulas o repartir tabletas. No. La educaci\u00f3n no se mide en metros cuadrados ni en gadgets, sino en conciencia cr\u00edtica. Un pueblo que no lee es un pueblo que no elige, que repite, que se entrega.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, entre ese panorama surgen luces. En la sierra de Puebla, una escuela comunitaria ense\u00f1a a leer a adultos mayores junto a sus nietos; en Oaxaca, maestros rurales mantienen bibliotecas vivas con libros donados; y en Sinaloa, proyectos locales impulsan c\u00edrculos de lectura donde antes solo hab\u00eda silencio. Son peque\u00f1as victorias en medio del abandono.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>II. La cultura sitiada<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La cultura en M\u00e9xico sobrevive a fuerza de voluntades. Se cierran bibliotecas mientras se abren centros comerciales. Se cancelan apoyos a museos y compa\u00f1\u00edas teatrales, mientras crece la industria del entretenimiento vac\u00edo.<\/div>\n<div>El presupuesto federal destinado a cultura en 2025 representa apenas el 0.2 % del gasto nacional: menos de lo que cuesta un mes de publicidad oficial.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y, sin embargo, resisten. J\u00f3venes que escriben poes\u00eda en redes sin patrocinio, cronistas de pueblo que preservan la memoria, m\u00fasicos que a\u00fan cantan con sentido, bibliotecarias que organizan talleres sin sueldo. Ellos son los verdaderos guardianes de lo que queda del alma nacional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>III. Educaci\u00f3n: la deuda que nos persigue<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico arrastra una fractura hist\u00f3rica: la escuela p\u00fablica naci\u00f3 para igualar, pero termin\u00f3 reproduciendo desigualdades. En comunidades ind\u00edgenas, el analfabetismo funcional alcanza el 30 %, y el abandono escolar crece donde m\u00e1s se necesita esperanza.<\/div>\n<div>La pandemia agrav\u00f3 la herida: 1.4 millones de alumnos dejaron la escuela entre 2020 y 2022. Hoy, las plataformas sustituyen a los maestros, y el conocimiento compite con la desinformaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aun as\u00ed, cada maestro que ense\u00f1a bajo un \u00e1rbol, cada estudiante que comparte un libro fotocopiado, cada padre que motiva a su hijo a seguir estudiando, demuestra que la educaci\u00f3n sigue siendo la \u00fanica herramienta capaz de revertir la desesperanza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>IV. La lectura como acto pol\u00edtico<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Leer no es un pasatiempo: es una forma de rebeli\u00f3n. Cada p\u00e1gina le\u00edda es una derrota para la manipulaci\u00f3n y una victoria para la conciencia.<\/div>\n<div>Cuando un ni\u00f1o abre un libro, se desactiva un dogma. Cuando un joven lee historia, desconf\u00eda del poder. Cuando un adulto se forma, se libera.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso, los reg\u00edmenes autoritarios temen a los lectores: porque piensan, preguntan, dudan. Porque un pueblo lector es un pueblo dif\u00edcil de dominar.<\/div>\n<div>Los clubes de lectura que brotan en plazas, caf\u00e9s o parques son m\u00e1s que simples encuentros culturales: son actos de resistencia civil silenciosa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>V. Volver a encender la llama<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Urge una pol\u00edtica educativa y cultural que deje de ser ornamental. No bastan ferias de libros ni campa\u00f1as simb\u00f3licas. Se necesita una revoluci\u00f3n educativa con tres ejes claros:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>1. Maestros dignificados y formados cr\u00edticamente, no bur\u00f3cratas del aula.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>2. Lectura y pensamiento cr\u00edtico desde la infancia, no memorizaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>3. Cultura accesible y descentralizada, que llegue a los pueblos, no solo a las capitales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que cada biblioteca sea un refugio, cada escuela una semilla, y cada maestro un constructor de conciencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ep\u00edlogo: la defensa final<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En un pa\u00eds donde se normalizan la violencia, la corrupci\u00f3n y la ignorancia, el pensamiento libre es la \u00faltima defensa. No habr\u00e1 futuro si la educaci\u00f3n se arrodilla, si la lectura se extingue, si la cultura se convierte en espect\u00e1culo.<\/div>\n<div>Defender el conocimiento no es un lujo de intelectuales: es cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque el d\u00eda en que M\u00e9xico deje de leer, dejar\u00e1 tambi\u00e9n de so\u00f1ar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Colof\u00f3n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La educaci\u00f3n no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo. \u2014 Paulo Freire<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El saber no descansa, la lectura provoca y el pensamiento sigue.<\/div>\n<div>Nos vemos en la siguiente columna.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil En un pa\u00eds donde la ignorancia se multiplica, leer, aprender y pensar se vuelve un acto de resistencia. En M\u00e9xico, la educaci\u00f3n, la lectura y la cultura no son lujos: son trincheras. 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