{"id":137187,"date":"2025-12-20T11:23:51","date_gmt":"2025-12-20T18:23:51","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=137187"},"modified":"2025-12-20T11:23:51","modified_gmt":"2025-12-20T18:23:51","slug":"aguinaldo-incierto-navidad-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=137187","title":{"rendered":"AGUINALDO INCIERTO: NAVIDAD 2025"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando el aguinaldo tiembla, la Navidad deja de ser promesa y se vuelve examen moral.<\/div>\n<div>_<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Navidad de 2025 llega sin fanfarrias. No irrumpe con villancicos sino con silencios contables; no huele a pino, sino a recibos. En miles de hogares el calendario marca diciembre, pero la mesa a\u00fan no sabe si habr\u00e1 pan suficiente, si el regalo ser\u00e1 gesto o deuda, si la celebraci\u00f3n alcanzar\u00e1 para todos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El aguinaldo, ese ritual laico que promet\u00eda alivio, hoy se anuncia incierto. Para muchos no llega; para otros llega tarde, fragmentado, erosionado por la inflaci\u00f3n, la precariedad o la informalidad. Y cuando el aguinaldo duda, la Navidad se encoge: se vuelve c\u00e1lculo, se vuelve espera, se vuelve resignaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No es s\u00f3lo una cifra. Es el s\u00edmbolo de una relaci\u00f3n rota entre trabajo y dignidad. El aguinaldo era el \u201cs\u00ed\u201d del sistema al esfuerzo del a\u00f1o; hoy es un \u201ctal vez\u201d. Y el \u201ctal vez\u201d desgasta. Se nota en los mercados, en los sobres vac\u00edos, en las conversaciones bajas. Se nota, sobre todo, en la mirada de quienes sostienen la casa con jornadas largas y retornos cortos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta Navidad no cancela la fe, pero la pone a prueba. La fe en el empleo estable. La fe en que producir alcanza. La fe en que cumplir tiene recompensa. El aguinaldo incierto desnuda una verdad inc\u00f3moda: trabajamos m\u00e1s y recibimos menos certidumbre. Y aun as\u00ed, seguimos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque incluso en la fragilidad, hay resistencia. Hay mesas modestas que se arman con ingenio. Hay regalos que son tiempo. Hay abrazos que pagan intereses imposibles. Hay una \u00e9tica silenciosa que se reh\u00fasa a quebrarse, aunque el sistema flaquee.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este preludio no pide l\u00e1stima; exige claridad. Que la Navidad no sea anestesia, sino espejo. Que el aguinaldo no sea excepci\u00f3n, sino derecho cumplido. Que el fin de a\u00f1o no se sostenga en milagros dom\u00e9sticos mientras lo estructural permanece intacto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Navidad 2025 llega as\u00ed: con una vela encendida en medio del c\u00e1lculo. Con una esperanza que no ignora la aritm\u00e9tica, pero tampoco se rinde a ella. Si el aguinaldo es incierto, que al menos sea cierta la dignidad. Y que el pr\u00f3ximo a\u00f1o empiece por saldar esa deuda.<\/div>\n<div>_<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Sinaloa, la Navidad de 2025 no s\u00f3lo llega con el aguinaldo en duda: llega atravesada por el campo en pausa, el comercio en vilo, la violencia que no concede treguas y un mercado laboral fracturado entre la formalidad que se achica y la informalidad que se normaliza. Aqu\u00ed, la incertidumbre no es abstracta: se siembra, se cosecha \u2014o no\u2014, se vende fiado y se paga con tiempo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El aguinaldo incierto en Sinaloa tiene rostro rural. En el surco, la sequ\u00eda y la volatilidad de precios han comprimido ingresos; en el empaque, los contratos temporales adelgazan derechos; en la agroindustria, la cadena paga tarde y paga menos. El trabajador agr\u00edcola sabe que diciembre ya no garantiza alivio: a veces llega un sobre sin fecha, a veces no llega nada. Y aun as\u00ed, la faena contin\u00faa, porque el hambre no espera calendarios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tiene tambi\u00e9n rostro urbano. En Culiac\u00e1n, Mazatl\u00e1n, Los Mochis, el comercio se mueve con cautela: ventas contenidas, inventarios m\u00ednimos, promociones que no compensan. Los peque\u00f1os negocios \u2014tiendas, fondas, talleres\u2014 hacen malabares para cubrir n\u00f3mina, servicios y renta. El aguinaldo, cuando existe, se prorratea en deudas viejas: luz, agua, escuela, transporte. El regalo se posterga; la dignidad, no.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y est\u00e1 el rostro invisible: el de quienes viven de la econom\u00eda informal, sin aguinaldo por definici\u00f3n. Repartidores, vendedores ambulantes, jornaleros eventuales, trabajadoras del cuidado. Para ellos, Navidad es pico de trabajo, no pago extra. Es cansancio multiplicado. Es sobrevivir sin red.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Sinaloa, adem\u00e1s, la Navidad convive con el ruido del miedo. La violencia desordena horarios, reduce clientela, encarece seguros, corta rutas. Cuando la noche no es segura, la fiesta se adelgaza. Cuando la incertidumbre manda, el consumo se retrae. Y el aguinaldo \u2014si llega\u2014 se guarda, no se gasta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este diciembre revela una fractura estructural: producimos alimentos para el pa\u00eds, pero no garantizamos bienestar a quienes los producen. Exportamos, pero precarizamos. Celebramos cifras, pero omitimos salarios. El aguinaldo incierto es la punta del iceberg de un modelo que exige resiliencia al trabajador y paciencia al hogar, mientras posterga soluciones de fondo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, Sinaloa tambi\u00e9n resiste. Resiste con comunidad. Con cooperativas que comparten costos. Con familias extensas que redistribuyen. Con barrios que cuidan a los suyos. Hay una pedagog\u00eda del apoyo mutuo que no aparece en estad\u00edsticas, pero sostiene diciembre. La mesa se arma entre varios; el plato se multiplica; el abrazo suple el gasto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este preludio navide\u00f1o exige decisiones. No discursos. Decisiones que dignifiquen el trabajo agr\u00edcola con contratos estables y pagos oportunos. Que protejan al peque\u00f1o comercio con cr\u00e9dito accesible y seguridad real. Que formalicen sin castigar. Que entiendan que el aguinaldo no es lujo: es estabilidad social. Que en Sinaloa, la paz tambi\u00e9n se construye pagando a tiempo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Navidad 2025, en Sinaloa, no pide milagros. Pide certezas m\u00ednimas. Pide que el esfuerzo anual tenga correspondencia. Pide que el campo vuelva a prometer. Pide que la ciudad vuelva a confiar. Si el aguinaldo es incierto, que al menos sea claro el rumbo. Porque aqu\u00ed, cuando el trabajo se honra, la Navidad alcanza. Y cuando no, ni la fe basta.<\/div>\n<div>__<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Sinaloa, la incertidumbre del aguinaldo adquiere un peso simb\u00f3lico mayor cuando alcanza a la Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa (UAS). No se trata s\u00f3lo de un pago: se trata de la instituci\u00f3n que forma conciencias, de la casa donde se ense\u00f1a a pensar el pa\u00eds y a servirlo. Cuando el aguinaldo de la UAS entra en zona de duda, tiembla algo m\u00e1s que la n\u00f3mina: tiembla la confianza p\u00fablica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Docentes, trabajadores administrativos y personal de apoyo llegan a diciembre con la pregunta que no deber\u00eda existir en una universidad p\u00fablica: \u00bfhabr\u00e1 aguinaldo?, \u00bfcu\u00e1ndo?, \u00bfcompleto? La pedagog\u00eda del aula choca con la pedagog\u00eda de la incertidumbre. Se ense\u00f1a estabilidad intelectual mientras se vive precariedad material. Se eval\u00faa con rigor acad\u00e9mico, pero se cobra con paciencia forzada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La UAS no es una empresa estacional; es columna vertebral del desarrollo estatal. Su gente sostiene investigaci\u00f3n, docencia, cultura y extensi\u00f3n social. Cuando el aguinaldo se vuelve incierto, la universidad pierde capacidad de futuro: se frena la planeaci\u00f3n personal, se posterga el consumo local, se erosiona el \u00e1nimo. Y Sinaloa lo resiente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El problema no es nuevo, pero se agrava cuando la disputa pol\u00edtica, los se\u00f1alamientos administrativos y la burocracia presupuestal se traducen en retrasos para quienes s\u00ed cumplen. El costo de la confrontaci\u00f3n no lo paga el discurso: lo paga el trabajador universitario. Y ese costo se cobra en diciembre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay una paradoja dolorosa: la universidad que forma profesionistas para la estabilidad vive, a\u00f1o tras a\u00f1o, inestabilidad financiera. La instituci\u00f3n que predica derechos laborales ve c\u00f3mo uno de los m\u00e1s b\u00e1sicos \u2014el aguinaldo\u2014 entra en negociaci\u00f3n. La universidad que es orgullo regional enfrenta un diciembre sin garant\u00edas claras para su propia comunidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este escenario no s\u00f3lo afecta bolsillos; afecta vocaciones. Desalienta a j\u00f3venes acad\u00e9micos, empuja talento a migrar, normaliza la precariedad como parte del servicio p\u00fablico. Y eso es un lujo que Sinaloa no puede permitirse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Navidad universitaria de 2025 se vive entre ex\u00e1menes finales y cuentas finales. Entre la esperanza de una transferencia y la resignaci\u00f3n de un retraso. Entre el amor por la instituci\u00f3n y el cansancio acumulado. Y aun as\u00ed, las clases se dan, los laboratorios funcionan, los servicios contin\u00faan. La universidad cumple incluso cuando el sistema no cumple con ella.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este apartado exige una definici\u00f3n urgente: el aguinaldo de la UAS no puede ser reh\u00e9n ni moneda de presi\u00f3n. Debe ser prioridad presupuestal, claridad administrativa y compromiso pol\u00edtico expl\u00edcito. Porque cuando una universidad p\u00fablica duda de su diciembre, todo el estado duda de su futuro.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Que esta Navidad 2025 deje una lecci\u00f3n: la educaci\u00f3n no se sostiene con aplausos ni con discursos, se sostiene con certeza laboral. Y el aguinaldo, en la UAS, no es concesi\u00f3n: es reconocimiento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El saber no descansa, la lectura provoca y el pensamiento sigue. Nos vemos en la siguiente columna.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil\u00a0 Cuando el aguinaldo tiembla, la Navidad deja de ser promesa y se vuelve examen moral. _ La Navidad de 2025 llega sin fanfarrias. No irrumpe con villancicos sino con silencios contables; no huele a pino, sino a recibos. En miles de hogares el calendario marca diciembre, pero la mesa a\u00fan no sabe si habr\u00e1 pan suficiente, si el regalo ser\u00e1 gesto o deuda, si la celebraci\u00f3n alcanzar\u00e1 para todos. 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