{"id":143530,"date":"2026-03-26T09:35:29","date_gmt":"2026-03-26T16:35:29","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=143530"},"modified":"2026-03-26T09:35:29","modified_gmt":"2026-03-26T16:35:29","slug":"el-pais-que-se-acostumbro-a-si-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=143530","title":{"rendered":"EL PA\u00cdS QUE SE ACOSTUMBR\u00d3 A S\u00cd MISMO"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando la realidad deja de doler, empieza a pudrirse<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil\u00a0<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay pa\u00edses que se rompen de golpe.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y hay otros \u2014como el nuestro\u2014 que se desgastan en silencio, como una piedra que el agua no deja de insistir en borrar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico no se desploma.<\/div>\n<div>M\u00e9xico se acostumbra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Se acostumbra a la violencia que ya no irrumpe, sino que se incorpora al lenguaje cotidiano, como si nombrarla fuera suficiente para domesticarla.<\/div>\n<div>Se acostumbra a la pobreza que se mide en estad\u00edsticas mientras se administra en la vida diaria.<\/div>\n<div>Se acostumbra al poder que promete redenci\u00f3n cada seis a\u00f1os y termina reproduciendo inercias con distinto discurso, pero con la misma l\u00f3gica de permanencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En M\u00e9xico, m\u00e1s de 30 mil homicidios al a\u00f1o y millones de personas en condiciones de pobreza no son solo cifras: son la repetici\u00f3n convertida en paisaje. Y cuando la realidad se vuelve paisaje, deja de percibirse como problema.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ese es el primer triunfo del deterioro: volverse invisible.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y en ese acostumbrarse \u2014que parece una forma de adaptaci\u00f3n\u2014 ocurre la tragedia m\u00e1s profunda: dejamos de exigir.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque el problema nunca fue la crisis.<\/div>\n<div>El problema fue aprender a convivir con ella.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay algo profundamente inquietante en un pa\u00eds donde la indignaci\u00f3n dura menos que un ciclo noticioso.<\/div>\n<div>Donde la memoria no desaparece, sino que se fragmenta, se dispersa, se diluye entre narrativas que compiten por imponer una versi\u00f3n de lo real.<\/div>\n<div>Donde cada esc\u00e1ndalo sustituye al anterior sin resolverlo, como si la acumulaci\u00f3n de pendientes fuera parte del funcionamiento normal.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No es que no sepamos.<\/div>\n<div>Es que hemos aprendido a mirar sin involucrarnos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y esa distancia no es neutral.<\/div>\n<div>Es una forma de protecci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque sentir de m\u00e1s duele.<\/div>\n<div>Y en un entorno donde el dolor se repite, la sociedad aprende a dosificarlo, a encapsularlo, a convertirlo en comentario, en iron\u00eda, en rutina.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>As\u00ed nace una cultura de la normalizaci\u00f3n: no como resignaci\u00f3n absoluta, sino como mecanismo de supervivencia.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero toda forma de adaptaci\u00f3n social tiene consecuencias pol\u00edticas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El poder \u2014ese sistema que no solo gobierna, sino que organiza lo visible y lo tolerable\u2014 entiende muy bien esa fatiga.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No necesita imponerla: le basta con administrarla.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La administra en los tiempos, en los discursos, en la saturaci\u00f3n informativa.<\/div>\n<div>La capitaliza al desplazar el umbral de lo inaceptable.<\/div>\n<div>La convierte en margen de maniobra al reducir la capacidad de reacci\u00f3n colectiva.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque un ciudadano indignado incomoda.<\/div>\n<div>Pero un ciudadano cansado\u2026 se vuelve predecible.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y la previsibilidad es la forma m\u00e1s eficiente de control.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La normalizaci\u00f3n no es un accidente: es una condici\u00f3n producida.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No requiere censura abierta ni represi\u00f3n sistem\u00e1tica.<\/div>\n<div>Opera de manera m\u00e1s sutil: reorganiza percepciones, ajusta expectativas, redefine lo que se considera posible.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>As\u00ed, la austeridad se vuelve virtud mientras delimita capacidades.<\/div>\n<div>La seguridad se vuelve narrativa mientras la experiencia cotidiana cuenta otra historia.<\/div>\n<div>La democracia se reduce a ritual mientras se debilita como pr\u00e1ctica sustantiva.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No es que el pa\u00eds haya dejado de funcionar.<\/div>\n<div>Es que ha aprendido a funcionar dentro de l\u00edmites cada vez m\u00e1s estrechos.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esa es la diferencia entre una crisis y un deterioro.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La crisis interrumpe el orden.<\/div>\n<div>El deterioro lo reconfigura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La crisis convoca respuestas.<\/div>\n<div>El deterioro disuelve la urgencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y cuando la urgencia desaparece, lo excepcional se vuelve norma.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En los pueblos, en las colonias, en las ciudades que respiran entre polvo y esperanza, la gente sigue levant\u00e1ndose temprano.<\/div>\n<div>Trabaja.<\/div>\n<div>Resiste.<\/div>\n<div>Sobrevive.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero vivir no deber\u00eda ser sin\u00f3nimo de resistir.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y sin embargo, poco a poco, esa equivalencia se instala.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sobrevivir deja de ser una fase\u2026 y se convierte en horizonte.<\/div>\n<div>La dignidad deja de ser punto de partida\u2026 y se vuelve aspiraci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ah\u00ed ocurre una transformaci\u00f3n silenciosa:<\/div>\n<div>la ciudadan\u00eda deja de pensarse como sujeto de derechos y empieza a asumirse como sujeto de adaptaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y un pa\u00eds que se adapta a todo\u2026 termina por aceptar cualquier cosa.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo \u2014y aqu\u00ed es donde la historia se resiste a clausurarse\u2014<\/div>\n<div>M\u00e9xico tambi\u00e9n es otra cosa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es la memoria que insiste en reconstruirse, incluso cuando se intenta fragmentarla.<\/div>\n<div>Es la conversaci\u00f3n que no se agota, aunque cambien los lenguajes.<\/div>\n<div>Es el maestro que sigue ense\u00f1ando, el periodista que incomoda, el cient\u00edfico que investiga, el ciudadano que, a pesar de todo, pregunta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es, sobre todo, la posibilidad de romper la inercia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque los pa\u00edses no se transforman cuando cambian los gobiernos.<\/div>\n<div>Se transforman cuando cambia el l\u00edmite de lo que la sociedad est\u00e1 dispuesta a tolerar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando lo intolerable vuelve a serlo.<\/div>\n<div>Cuando lo normal deja de justificarse.<\/div>\n<div>Cuando la costumbre se rompe.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tal vez el verdadero punto de inflexi\u00f3n no est\u00e1 en una reforma, ni en un liderazgo, ni en una elecci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Est\u00e1 en algo m\u00e1s profundo y m\u00e1s dif\u00edcil:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>en recuperar la capacidad de sentir sin anestesia.<\/div>\n<div>En volver a incomodarnos.<\/div>\n<div>En dejar de administrar el dolor como si fuera inevitable.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque la historia no castiga primero a los pa\u00edses que fallan.<\/div>\n<div>Castiga a los pa\u00edses que dejan de percibir su propio deterioro.<\/div>\n<div>&#8212;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Colof\u00f3n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico no se est\u00e1 cayendo.<\/div>\n<div>M\u00e9xico se est\u00e1 acostumbrando.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y no hay forma m\u00e1s eficaz de perder un pa\u00eds\u2026<\/div>\n<div>que dejar de sentirlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nos leemos en la siguiente columna.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA Cuando la realidad deja de doler, empieza a pudrirse Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil\u00a0 Hay pa\u00edses que se rompen de golpe. 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