{"id":148991,"date":"2026-07-01T09:40:49","date_gmt":"2026-07-01T16:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=148991"},"modified":"2026-07-01T09:40:49","modified_gmt":"2026-07-01T16:40:49","slug":"el-nino-mexico-se-prepara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=148991","title":{"rendered":"EL NI\u00d1O: M\u00c9XICO SE PREPARA\u00a0"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Prevenci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y responsabilidad para enfrentar lluvias at\u00edpicas y proteger vidas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando el cielo empieza a hablar<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las tragedias rara vez comienzan cuando cae la primera gota. Casi siempre empiezan mucho antes, cuando dejamos de escuchar las advertencias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todav\u00eda no ha comenzado la tormenta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En alguna comunidad de la Sierra Madre Occidental, un campesino observa el cielo buscando las primeras se\u00f1ales para decidir cu\u00e1ndo sembrar. En el valle, un productor agr\u00edcola calcula si alcanzar\u00e1 a rescatar otra cosecha. En una colonia construida junto al cauce de un arroyo, una madre acomoda los juguetes de sus hijos sin imaginar que, dentro de algunos meses, el agua podr\u00eda intentar entrar por la misma puerta donde hoy entra la luz de la tarde.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras tanto, a miles de kil\u00f3metros de ah\u00ed, sobre las aguas c\u00e1lidas del oc\u00e9ano Pac\u00edfico ecuatorial, el planeta escribe silenciosamente una historia que todav\u00eda no aparece en los encabezados, pero que podr\u00eda modificar la vida de millones de mexicanos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La naturaleza nunca improvisa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nos avisa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Siempre lo hace.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los que solemos llegar tarde somos nosotros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso resulta significativa la decisi\u00f3n del Gobierno de M\u00e9xico de prepararse para un posible fortalecimiento del fen\u00f3meno clim\u00e1tico de El Ni\u00f1o y para la presencia de lluvias at\u00edpicas. No se trata de un acto de optimismo ni de alarmismo. Se trata de reconocer que la prevenci\u00f3n comienza mucho antes de que una sirena rompa el silencio de la madrugada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para ello, las autoridades mantienen comunicaci\u00f3n permanente con especialistas del Servicio Meteorol\u00f3gico Nacional, universidades y organismos internacionales, con el prop\u00f3sito de que los gobiernos estatales dispongan de planes de prevenci\u00f3n y atenci\u00f3n de contingencias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ese detalle administrativo puede parecer rutinario.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En realidad, representa una de las decisiones m\u00e1s inteligentes que puede tomar cualquier gobierno.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque gobernar no consiste \u00fanicamente en reconstruir ciudades despu\u00e9s del desastre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Gobernar tambi\u00e9n significa impedir, hasta donde sea posible, que el desastre ocurra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Prepararse implica observar permanentemente la evoluci\u00f3n del fen\u00f3meno mediante el monitoreo cient\u00edfico; fortalecer sistemas de alerta temprana que permitan avisar con anticipaci\u00f3n sobre lluvias intensas, inundaciones, deslaves o sequ\u00edas; limpiar r\u00edos, arroyos, canales y drenajes antes de que el agua reclame el espacio que nunca debimos quitarle; revisar presas y reforzar bordos mientras todav\u00eda existe tiempo para hacerlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n significa tener listos refugios temporales, rutas de evacuaci\u00f3n, hospitales, equipos de rescate, alimentos, agua potable y medicamentos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Significa coordinar responsabilidades entre Federaci\u00f3n, estados y municipios para responder con rapidez cuando los minutos comiencen a valer vidas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Significa proteger al sector agropecuario, orientando a los productores sobre posibles modificaciones en los calendarios de siembra, cuidando cultivos y ganado y previendo apoyos si llegan las p\u00e9rdidas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y significa, sobre todo, informar a la poblaci\u00f3n para evitar que una tragedia natural termine convertida en una tragedia humana por desconocimiento, exceso de confianza o falta de preparaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque la prevenci\u00f3n no evita que la naturaleza siga su curso.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que evita es que nuestros errores multipliquen sus consecuencias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Existe una idea equivocada seg\u00fan la cual El Ni\u00f1o significa simplemente &#8220;m\u00e1s lluvia&#8221;.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nada m\u00e1s lejos de la realidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que realmente produce es un clima mucho m\u00e1s desordenado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Puede traer olas de calor extraordinarias y prolongadas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Puede retrasar las lluvias y provocar sequ\u00edas en unas regiones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Puede descargar precipitaciones torrenciales en otras, generando inundaciones urbanas, crecidas repentinas de r\u00edos y deslaves.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Puede alterar incluso el comportamiento de los huracanes, disminuyendo parte de la actividad cicl\u00f3nica en el Atl\u00e1ntico mientras modifica las condiciones atmosf\u00e9ricas del Pac\u00edfico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los efectos alcanzan al campo mediante p\u00e9rdidas agr\u00edcolas, estr\u00e9s h\u00eddrico, afectaciones al ganado y cambios en los calendarios de siembra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n alcanzan la salud p\u00fablica mediante golpes de calor, enfermedades gastrointestinales posteriores a las inundaciones, escasez de agua potable y una mayor presencia de mosquitos transmisores de enfermedades.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero quiz\u00e1 la lecci\u00f3n cient\u00edfica m\u00e1s importante sea otra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o no afecta igual a todo M\u00e9xico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cada regi\u00f3n escribe su propia historia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El noroeste \u2014Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa\u2014 suele enfrentar lluvias fuera de temporada y cambios importantes en la temperatura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la costa del Pac\u00edfico, desde Nayarit hasta Chiapas, aumentan los riesgos de lluvias intensas, crecidas de r\u00edos, deslaves e inundaciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras tanto, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucat\u00e1n y Quintana Roo pueden experimentar periodos de lluvia extraordinaria o alteraciones en la actividad cicl\u00f3nica del Atl\u00e1ntico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso las estrategias nacionales solamente funcionan cuando entienden las diferencias regionales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y Sinaloa merece un cap\u00edtulo aparte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aqu\u00ed, un episodio intenso de El Ni\u00f1o podr\u00eda favorecer lluvias torrenciales concentradas en pocos d\u00edas, inundaciones en zonas urbanas y agr\u00edcolas, crecidas de los r\u00edos Fuerte, Sinaloa y Culiac\u00e1n, deslaves en la Sierra Madre Occidental y da\u00f1os a cultivos fundamentales como ma\u00edz, frijol, hortalizas y mango.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No significa que necesariamente ocurrir\u00e1.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Significa que la probabilidad aumenta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y cuando la probabilidad aumenta, tambi\u00e9n aumenta nuestra obligaci\u00f3n de actuar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los datos cient\u00edficos son demasiado claros para ignorarlos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial estima alrededor de un ochenta por ciento de probabilidad de desarrollo de un evento de El Ni\u00f1o durante junio-agosto de 2026 y una probabilidad superior al noventa por ciento de que permanezca activo, por lo menos, hasta noviembre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Comisi\u00f3n Nacional del Agua prev\u00e9 entre dieciocho y veinti\u00fan ciclones tropicales en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico durante esta temporada, de los cuales entre cuatro y cinco podr\u00edan convertirse en huracanes mayores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico recibe hist\u00f3ricamente un promedio de 5.4 ciclones tropicales con impacto directo cada a\u00f1o.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Adem\u00e1s, dos de los fen\u00f3menos m\u00e1s destructivos registrados recientemente en el Pac\u00edfico mexicano, Patricia y Otis, ocurrieron durante a\u00f1os con presencia de El Ni\u00f1o, raz\u00f3n por la cual especialistas del Servicio Meteorol\u00f3gico Nacional y de la NOAA mantienen vigilancia permanente ante un posible fortalecimiento del fen\u00f3meno hacia el invierno 2026-2027.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Estas cifras no buscan sembrar miedo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Buscan sembrar responsabilidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque existe una diferencia enorme entre vivir con miedo y vivir preparados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La primera paraliza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La segunda salva vidas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Con frecuencia creemos que los desastres comienzan cuando el agua entra por la ventana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No es verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Comienzan cuando permitimos que los drenajes se llenen de basura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando urbanizamos cauces naturales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando olvidamos limpiar los arroyos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando dejamos de invertir en prevenci\u00f3n porque resulta menos visible que inaugurar una obra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando ignoramos la voz de la ciencia porque todav\u00eda no escuchamos el estruendo del r\u00edo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los r\u00edos siempre avisan antes de desbordarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La tierra tambi\u00e9n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oc\u00e9ano tambi\u00e9n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El clima tambi\u00e9n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quienes casi nunca escuchamos somos nosotros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Escribo estas l\u00edneas pensando en mis nietas y en los millones de ni\u00f1as y ni\u00f1os que heredar\u00e1n el pa\u00eds que hoy estamos construyendo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ellos no nos preguntar\u00e1n cu\u00e1ntas conferencias ofrecimos ni cu\u00e1ntos discursos pronunciamos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nos preguntar\u00e1n por qu\u00e9, si sab\u00edamos lo que pod\u00eda ocurrir, no hicimos todo lo necesario para evitarlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ojal\u00e1 que, cuando lleguen las primeras lluvias, M\u00e9xico pueda responderles con hechos y no con excusas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque la verdadera grandeza de un gobierno no se mide por la rapidez con la que entrega apoyos despu\u00e9s de una tragedia, sino por la sabidur\u00eda con la que consigue que esa tragedia nunca alcance la dimensi\u00f3n que pudo haber tenido.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Al final, la naturaleza seguir\u00e1 obedeciendo \u00fanicamente sus propias leyes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La decisi\u00f3n de escucharla, aprender de ella y prepararnos a tiempo seguir\u00e1 dependiendo de nosotros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y quiz\u00e1 esa sea la diferencia entre un pa\u00eds que sobrevive a las tormentas&#8230; y un pa\u00eds que aprende, por fin, a leer el lenguaje del cielo antes de que la primera gota toque la tierra.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA Prevenci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y responsabilidad para enfrentar lluvias at\u00edpicas y proteger vidas. Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil Cuando el cielo empieza a hablar Las tragedias rara vez comienzan cuando cae la primera gota. Casi siempre empiezan mucho antes, cuando dejamos de escuchar las advertencias. Todav\u00eda no ha comenzado la tormenta. En alguna comunidad de la Sierra Madre Occidental, un campesino observa el cielo buscando las primeras se\u00f1ales para decidir cu\u00e1ndo sembrar. En el valle, un productor agr\u00edcola calcula si alcanzar\u00e1 a rescatar otra cosecha. 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