{"id":149233,"date":"2026-07-07T09:08:23","date_gmt":"2026-07-07T16:08:23","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=149233"},"modified":"2026-07-07T09:08:23","modified_gmt":"2026-07-07T16:08:23","slug":"cuando-una-universidad-comienza-a-perder-la-confianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=149233","title":{"rendered":"CUANDO UNA UNIVERSIDAD COMIENZA A PERDER LA CONFIANZA"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La crisis m\u00e1s peligrosa no empieza cuando falta el dinero. Empieza cuando la verdad deja de ser suficiente para sostener la confianza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>JES\u00daS OCTAVIO MIL\u00c1N GIL<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Antes de que amaneciera, un maestro jubilado abri\u00f3 un viejo portafolio de piel que llevaba d\u00e9cadas acompa\u00f1\u00e1ndolo. No buscaba dinero; sab\u00eda que no lo encontrar\u00eda ah\u00ed. Buscaba una libreta amarillenta donde, con tinta azul y letra impecable, hab\u00eda escrito los nombres de miles de estudiantes. Algunos se convirtieron en m\u00e9dicos, ingenieros, abogados, investigadores o maestros. Otros nunca volvieron a cruzarse en su camino. Sin embargo, todos conservaban algo que ninguna crisis financiera podr\u00eda embargar: una parte de lo que aprendieron frente a un pizarr\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras pasaba lentamente aquellas p\u00e1ginas, comprendi\u00f3 que los n\u00fameros pueden explicar un presupuesto, pero jam\u00e1s alcanzar\u00e1n para medir el valor de una vida dedicada a ense\u00f1ar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esa ma\u00f1ana pens\u00f3, quiz\u00e1 por primera vez, que una universidad puede enfrentar d\u00e9ficit, deudas o insuficiencia presupuestal sin perder su esencia. Lo verdaderamente peligroso comienza cuando la comunidad deja de confiar en quienes tienen la responsabilidad de conducirla.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las universidades no fueron creadas para administrar silencios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nacieron para hacer preguntas inc\u00f3modas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para someter las ideas al rigor de la evidencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para demostrar que ninguna afirmaci\u00f3n debe sostenerse \u00fanicamente por la autoridad de quien la pronuncia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso resulta inevitable mirar con preocupaci\u00f3n la situaci\u00f3n que atraviesa la Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los hechos son conocidos. Existe una crisis financiera. Se han reconocido dificultades para cubrir compromisos laborales. Se habla de subsidios insuficientes, de pasivos acumulados durante a\u00f1os, de obligaciones fiscales, de un sistema pensionario sometido a una fuerte presi\u00f3n financiera y de la necesidad de emprender reformas que permitan garantizar la viabilidad institucional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero las crisis no se entienden \u00fanicamente leyendo balances contables; tambi\u00e9n se miden observando el calendario. Hoy, 4 de julio, la segunda quincena de junio contin\u00faa sin ser cubierta y, mientras ese compromiso permanece pendiente, ya comienza a correr la primera quincena de julio. Para cientos de trabajadores y sus familias, la incertidumbre dej\u00f3 de ser un concepto financiero para convertirse en una realidad cotidiana. Las cuentas no esperan, las rentas vencen, los medicamentos no pueden posponerse y la despensa no entiende de negociaciones institucionales. Cuando el tiempo empieza a acumularse sobre los salarios vencidos, la crisis deja de ser un problema administrativo: adquiere rostro humano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ninguno de esos temas puede ignorarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero tampoco puede simplificarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las instituciones complejas rara vez colapsan por una sola causa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los grandes naufragios no ocurren por una \u00fanica ola. Son el resultado de peque\u00f1as filtraciones que durante a\u00f1os nadie quiso reparar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Reducir una crisis de esta magnitud a un solo factor ser\u00eda tan equivocado como pretender que toda la responsabilidad corresponde \u00fanicamente a la administraci\u00f3n actual. Las universidades son organismos vivos. Sus fortalezas y sus problemas son el resultado de decisiones acumuladas durante d\u00e9cadas, tomadas por distintas autoridades, influenciadas por pol\u00edticas p\u00fablicas, limitaciones presupuestales y circunstancias econ\u00f3micas que rebasan a cualquier persona en lo individual.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Precisamente por eso, la comunidad universitaria tiene derecho a conocer con absoluta claridad qu\u00e9 ocurri\u00f3, cu\u00e1ndo ocurri\u00f3, por qu\u00e9 ocurri\u00f3 y, sobre todo, cu\u00e1l es la ruta t\u00e9cnicamente sustentada para salir de esta situaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Corresponde al rector, el Dr. Jes\u00fas Madue\u00f1a Molina, y a su administraci\u00f3n informar con absoluta transparencia el estado real de las finanzas universitarias, presentar los estudios t\u00e9cnicos, financieros y actuariales que sustenten las medidas propuestas, y rendir cuentas de manera clara y verificable a la comunidad universitaria y a la sociedad sinaloense. En una instituci\u00f3n p\u00fablica, la confianza no se exige: se construye con informaci\u00f3n oportuna, verificable y abierta al escrutinio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La transparencia no es un acto de buena voluntad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es una obligaci\u00f3n \u00e9tica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n es una herramienta de gobernanza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando una instituci\u00f3n enfrenta una crisis, la confianza no se recupera mediante discursos, sino mediante informaci\u00f3n verificable. Estados financieros abiertos, auditor\u00edas independientes, estudios actuariales p\u00fablicos, diagn\u00f3sticos t\u00e9cnicos y decisiones explicadas con claridad fortalecen mucho m\u00e1s que cualquier campa\u00f1a de comunicaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las cifras pueden discutirse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los modelos actuariales pueden actualizarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los convenios laborales pueden renegociarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los subsidios pueden replantearse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil de reconstruir es la confianza cuando \u00e9sta se fractura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los trabajadores activos, los jubilados, los estudiantes, el personal administrativo y la sociedad que sostiene a la Universidad tienen derecho a participar de una conversaci\u00f3n basada en evidencia, no en percepciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las pensiones merecen un an\u00e1lisis serio porque representan derechos laborales adquiridos y, al mismo tiempo, obligaciones financieras que deben ser sostenibles en el largo plazo. Ambas realidades pueden coexistir. Reconocer una no significa negar la otra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Precisamente por ello, cualquier transformaci\u00f3n debe sustentarse en estudios t\u00e9cnicos independientes, abiertos al escrutinio de la comunidad universitaria y de la sociedad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las universidades ense\u00f1an ciencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y la ciencia comienza donde terminan las suposiciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa merece una explicaci\u00f3n completa de sus finanzas. Merece conocer el tama\u00f1o real de sus pasivos, la naturaleza de sus compromisos, el origen de sus insuficiencias presupuestales y las alternativas disponibles para garantizar su futuro.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No para buscar culpables.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sino para construir soluciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque las crisis no distinguen entre rectores, sindicatos, jubilados, profesores o estudiantes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando una universidad se debilita, pierde el estado entero.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pierden los j\u00f3venes que depositan en ella sus sue\u00f1os.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pierden las familias que ven en la educaci\u00f3n el camino m\u00e1s digno hacia la movilidad social.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pierde la investigaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pierde la cultura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pierde el desarrollo regional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y pierde la democracia, porque toda universidad p\u00fablica es tambi\u00e9n un espacio donde una sociedad aprende a pensar cr\u00edticamente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Al caer la tarde, aquel maestro jubilado volvi\u00f3 a guardar su vieja libreta. La cerr\u00f3 con el mismo cuidado con que durante cuarenta a\u00f1os cerr\u00f3 el registro de asistencia de sus alumnos. Afuera, los edificios segu\u00edan en pie. Las aulas continuaban abiertas. Los laboratorios esperaban una nueva jornada. Todo parec\u00eda intacto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, comprendi\u00f3 algo que ning\u00fan balance contable podr\u00e1 registrar jam\u00e1s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los edificios pueden repararse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los presupuestos pueden equilibrarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las leyes pueden reformarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los convenios pueden renegociarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero la autoridad moral de una universidad s\u00f3lo permanece viva mientras conserve la confianza de quienes la construyen todos los d\u00edas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque las universidades no son de quienes las administran.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Son de quienes las ense\u00f1an.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De quienes las estudian.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De quienes las sostienen con sus impuestos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y, sobre todo, de quienes todav\u00eda creen que el conocimiento sigue siendo la forma m\u00e1s poderosa de transformar una sociedad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si alguna lecci\u00f3n deja esta crisis, es que ninguna instituci\u00f3n puede aspirar a un futuro s\u00f3lido edificando sobre la incertidumbre. La salida no ser\u00e1 el silencio ni la confrontaci\u00f3n. Ser\u00e1 la verdad completa, la transparencia sin excepciones y la voluntad compartida de recordar que una universidad p\u00fablica no es patrimonio de un grupo: es patrimonio moral de toda una sociedad.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA La crisis m\u00e1s peligrosa no empieza cuando falta el dinero. Empieza cuando la verdad deja de ser suficiente para sostener la confianza. JES\u00daS OCTAVIO MIL\u00c1N GIL Antes de que amaneciera, un maestro jubilado abri\u00f3 un viejo portafolio de piel que llevaba d\u00e9cadas acompa\u00f1\u00e1ndolo. No buscaba dinero; sab\u00eda que no lo encontrar\u00eda ah\u00ed. Buscaba una libreta amarillenta donde, con tinta azul y letra impecable, hab\u00eda escrito los nombres de miles de estudiantes. Algunos se convirtieron en m\u00e9dicos, ingenieros, abogados, investigadores o maestros. Otros nunca volvieron a cruzarse en su camino. 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