{"id":152313,"date":"2026-09-04T09:43:02","date_gmt":"2026-09-04T16:43:02","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=152313"},"modified":"2026-09-04T09:43:02","modified_gmt":"2026-09-04T16:43:02","slug":"el-nino-que-encontro-un-planeta-con-fiebre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=152313","title":{"rendered":"EL NI\u00d1O QUE ENCONTR\u00d3 UN PLANETA CON FIEBRE"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Pac\u00edfico vuelve a calentarse con una fuerza excepcional. Pero esta vez El Ni\u00f1o no llega solo: encuentra oc\u00e9anos m\u00e1s calientes, una atm\u00f3sfera alterada por los gases de efecto invernadero y sociedades que todav\u00eda acostumbran prepararse para los desastres cuando los desastres ya comenzaron.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Pac\u00edfico parece tranquilo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Uno podr\u00eda quedarse frente al mar durante horas y no advertir nada extraordinario. Las olas llegar\u00edan con la misma obstinaci\u00f3n de siempre, las aves continuar\u00edan buscando alimento y el horizonte seguir\u00eda pareciendo esa l\u00ednea inm\u00f3vil donde el cielo y el agua llevan siglos fingiendo que se encuentran.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero debajo de esa aparente serenidad algo enorme est\u00e1 ocurriendo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oc\u00e9ano est\u00e1 acumulando y redistribuyendo calor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o ha regresado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No es un visitante desconocido. Exist\u00eda mucho antes de que invent\u00e1ramos los term\u00f3metros, los sat\u00e9lites, las computadoras y las conferencias internacionales sobre el clima. Es una oscilaci\u00f3n natural del sistema oc\u00e9ano-atm\u00f3sfera del Pac\u00edfico tropical. Lo inquietante en 2026 no es su existencia, sino la fuerza que est\u00e1 adquiriendo y, sobre todo, el mundo que ha encontrado al despertar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial confirm\u00f3 este 3 de septiembre que el episodio est\u00e1 plenamente establecido y continuar\u00e1 intensific\u00e1ndose durante los pr\u00f3ximos meses hasta alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. Sus centros mundiales de predicci\u00f3n estiman una probabilidad pr\u00e1cticamente del cien por ciento de que persista hasta febrero de 2027. La OMM advierte que las aguas excepcionalmente c\u00e1lidas del Pac\u00edfico tropical est\u00e1n alimentando esa intensificaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, fue todav\u00eda m\u00e1s lejos al explicar que las temperaturas subsuperficiales del oc\u00e9ano llegaron en algunas zonas a superar en m\u00e1s de 8 \u00b0C los valores normales durante julio y principios de agosto. Si la trayectoria contin\u00faa, se\u00f1al\u00f3, el episodio podr\u00eda terminar siendo m\u00e1s intenso que cualquiera observado desde que comenz\u00f3 el monitoreo moderno.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La palabra importante es podr\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque la ciencia seria no convierte un pron\u00f3stico en acontecimiento consumado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todav\u00eda no podemos afirmar que estamos frente al mayor El Ni\u00f1o de la historia. Podemos decir algo suficientemente importante: estamos ante un fen\u00f3meno excepcional que tiene posibilidades de colocarse entre los grandes episodios de la era instrumental.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ya conocemos algunos de sus antepasados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o de 1982-83 sorprendi\u00f3 a buena parte de la comunidad cient\u00edfica. El de 1997-98 se convirti\u00f3 en referencia mundial por su enorme intensidad y sus consecuencias. El de 2015-16 volvi\u00f3 a demostrar hasta qu\u00e9 punto una alteraci\u00f3n del Pac\u00edfico tropical puede repercutir sobre lluvias, sequ\u00edas, agricultura, incendios y temperaturas a miles de kil\u00f3metros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El de 2026-27 tendr\u00e1 que esperar a que las observaciones escriban su lugar definitivo en esa historia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El mecanismo parece sencillo hasta que uno intenta imaginar su tama\u00f1o. En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas superficiales c\u00e1lidas hacia el oeste del Pac\u00edfico. Cuando esos vientos se debilitan, una enorme masa de agua caliente se desplaza hacia el centro y el este. Cambian las temperaturas superficiales, cambia la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica, cambia la formaci\u00f3n de nubes y termina reorganiz\u00e1ndose parte de la circulaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oc\u00e9ano mueve el cielo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y el cielo mueve las lluvias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso El Ni\u00f1o puede favorecer sequ\u00edas en unas regiones e inundaciones en otras; aumentar el riesgo de incendios, alterar monzones, modificar cosechas y perturbar ecosistemas marinos. La propia OMM advierte que un episodio muy fuerte puede producir cambios importantes en los patrones mundiales de temperatura y precipitaci\u00f3n y agravar determinados fen\u00f3menos extremos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero existe una precauci\u00f3n que deber\u00edamos colocar encima de cualquier mapa meteorol\u00f3gico: un El Ni\u00f1o muy fuerte no significa que todos sus efectos ser\u00e1n extremos en todos los lugares.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El clima no funciona como un interruptor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y aqu\u00ed comienza la parte verdaderamente inquietante de esta historia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o es natural.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El calentamiento global actual, en cambio, est\u00e1 impulsado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No son la misma cosa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero ahora ocurren simult\u00e1neamente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o de 1997-98 encontr\u00f3 un planeta. El de 2015-16 encontr\u00f3 otro. Y el de 2026 est\u00e1 encontrando uno todav\u00eda m\u00e1s caliente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esa diferencia importa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica contin\u00faa tratando de determinar hasta qu\u00e9 punto el calentamiento provocado por las actividades humanas modificar\u00e1 en el futuro la frecuencia, intensidad o comportamiento del fen\u00f3meno conocido como ENSO -El Ni\u00f1o-Oscilaci\u00f3n del Sur -, el gran sistema clim\u00e1tico del Pac\u00edfico tropical que alterna entre las fases de El Ni\u00f1o, La Ni\u00f1a y periodos neutrales. No todas las respuestas est\u00e1n cerradas y ser\u00eda irresponsable presentarlas como si lo estuvieran. Pero existe una certeza f\u00edsica mucho m\u00e1s elemental: cuando El Ni\u00f1o libera temporalmente m\u00e1s calor del oc\u00e9ano hacia la atm\u00f3sfera, ese impulso se suma a una tendencia de calentamiento planetario que ya estaba all\u00ed.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Ni\u00f1o es como subir unos pelda\u00f1os de una escalera colocada sobre un piso que tambi\u00e9n est\u00e1 subiendo. El fen\u00f3meno natural nos eleva temporalmente la temperatura; el calentamiento global eleva, a\u00f1o tras a\u00f1o, el suelo desde el cual comenzamos a subir. Y cuando El Ni\u00f1o termina, es cuando llega la ni\u00f1a y podemos bajar algunos pelda\u00f1os, pero ya no regresamos al mismo piso de antes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso existe preocupaci\u00f3n por 2027.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La OMM recuerda que el poderoso episodio de 2023-24 contribuy\u00f3 a que 2024 se convirtiera en el a\u00f1o m\u00e1s c\u00e1lido registrado y advierte que no deber\u00eda sorprendernos que ese r\u00e9cord vuelva a romperse. Eso no significa que 2027 ya haya sido condenado a convertirse en el a\u00f1o m\u00e1s caliente de la historia. Significa que existe un riesgo suficientemente serio para vigilarlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y mientras los cient\u00edficos hablan de anomal\u00edas t\u00e9rmicas, circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica y temperaturas oce\u00e1nicas, la gente termina descubriendo el clima de otra manera.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el precio del arroz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el caf\u00e9.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el ma\u00edz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el recibo de electricidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En una presa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En una cosecha que no lleg\u00f3.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En un campo que esperaba lluvia y recibi\u00f3 polvo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>New Scientist, en el reportaje que motiv\u00f3 esta reflexi\u00f3n, llama la atenci\u00f3n sobre la producci\u00f3n mundial de arroz y recuerda c\u00f3mo los grandes episodios de El Ni\u00f1o han alterado hist\u00f3ricamente las lluvias de importantes regiones productoras de Asia. Tambi\u00e9n recupera la experiencia de Indonesia, donde episodios anteriores coincidieron con incendios gigantescos capaces de liberar enormes cantidades de carbono.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La cadena puede resultar brutalmente sencilla: menos lluvia seca el suelo; el suelo seco favorece incendios; el incendio libera carbono; las cosechas disminuyen; la oferta se reduce; los mercados reaccionan; los precios suben.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y entonces un fen\u00f3meno nacido a miles de kil\u00f3metros termina sentado a nuestra mesa.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico tampoco observa esta historia desde la tribuna.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nuestro territorio est\u00e1 colocado entre dos oc\u00e9anos y atravesado por sierras, desiertos y regiones tropicales. Los efectos de El Ni\u00f1o var\u00edan enormemente de una regi\u00f3n a otra y de un episodio a otro. Nadie responsable puede anunciar desde septiembre exactamente cu\u00e1nta lluvia caer\u00e1 sobre cada estado durante los pr\u00f3ximos meses.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero en Sinaloa sabemos que hablar del clima es hablar de algo m\u00e1s que del clima.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es hablar de agua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y hablar de agua es hablar de agricultura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aqu\u00ed la presa no es solamente una obra de ingenier\u00eda. Es una especie de calendario l\u00edquido del campo. Su nivel termina participando silenciosamente en decisiones sobre hect\u00e1reas sembradas, cultivos, riegos, cr\u00e9ditos, empleo y expectativas familiares.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tenemos una referencia reciente que ayuda a dimensionar esa dependencia: el 8 de septiembre de 2025, el gobierno estatal reportaba que el conjunto de presas sinaloenses almacenaba apenas 33.9 % de su capacidad, y ese solo dato era suficiente para determinar qu\u00e9 superficie pod\u00eda programarse para el ciclo oto\u00f1o-invierno.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No presento aquella cifra como el almacenamiento actual de 2026. Ser\u00eda incorrecto hacerlo. La menciono porque demuestra algo m\u00e1s importante: en Sinaloa, unos cuantos puntos porcentuales de agua almacenada pueden modificar la planeaci\u00f3n agr\u00edcola de toda una temporada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso El Ni\u00f1o deber\u00eda interesarnos antes de que sepamos exactamente cu\u00e1nto llover\u00e1.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ma\u00edz, frijol, garbanzo, hortalizas y ganader\u00eda dependen directa o indirectamente de una ecuaci\u00f3n donde el agua sigue siendo la variable principal.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y ah\u00ed encuentro una de nuestras contradicciones m\u00e1s persistentes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Disponemos de sat\u00e9lites que observan el Pac\u00edfico desde el espacio, boyas que registran la temperatura del oc\u00e9ano, modelos capaces de anticipar escenarios con meses de anticipaci\u00f3n y organismos internacionales que est\u00e1n advirtiendo desde ahora que enfrentamos un episodio excepcional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, seguimos administrando demasiadas veces el clima despu\u00e9s de que ocurre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Primero llega la sequ\u00eda y despu\u00e9s preguntamos por las presas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Primero se inunda la ciudad y despu\u00e9s limpiamos los drenajes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Primero se pierde la cosecha y despu\u00e9s buscamos el apoyo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Primero arde el bosque y despu\u00e9s contamos los \u00e1rboles.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La OMM est\u00e1 haciendo exactamente el llamado contrario: utilizar esta ventana de pron\u00f3stico para fortalecer preparaci\u00f3n, alertas tempranas y acciones preventivas. Incluso ha iniciado una movilizaci\u00f3n internacional con servicios meteorol\u00f3gicos y organismos humanitarios porque considera excepcional el episodio que se aproxima.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico deber\u00eda aprovechar esa ventaja.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Necesitamos mejores sistemas de observaci\u00f3n meteorol\u00f3gica, administraci\u00f3n de cuencas basada en escenarios clim\u00e1ticos, infraestructura hidr\u00e1ulica mantenida antes de la emergencia, seguros agr\u00edcolas capaces de responder a nuevos patrones de riesgo, variedades de cultivos m\u00e1s resistentes, sistemas eficientes de riego y una comunicaci\u00f3n cient\u00edfica que llegue al productor antes que el rumor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sinaloa necesita adem\u00e1s aprender a convertir el pron\u00f3stico clim\u00e1tico en una herramienta cotidiana de pol\u00edtica agr\u00edcola.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque administrar una presa mirando solamente cu\u00e1nta agua contiene hoy es como conducir un autom\u00f3vil mirando \u00fanicamente el espejo retrovisor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El futuro tambi\u00e9n viene por el parabrisas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tal vez este El Ni\u00f1o termine rompiendo r\u00e9cords.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tal vez no.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Eso lo decidir\u00e1n las mediciones de los pr\u00f3ximos meses, no los titulares de septiembre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero la pregunta verdaderamente importante no necesita esperar hasta diciembre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Pac\u00edfico est\u00e1 enviando una se\u00f1al. La ciencia la est\u00e1 leyendo. Los organismos internacionales est\u00e1n advirtiendo sobre ella. Y nosotros tenemos todav\u00eda algo extraordinariamente valioso que muchas veces descubrimos cuando ya lo hemos perdido:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>tiempo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tiempo para revisar las presas, planear las siembras, preparar las ciudades, fortalecer las alertas y decidir qu\u00e9 hacer si la lluvia falta o si llega donde no la esper\u00e1bamos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Porque El Ni\u00f1o nace muy lejos de Sinaloa, en ese inmenso oc\u00e9ano que parece no tener memoria.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero el agua s\u00ed tiene memoria.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Recuerda los cauces que ocupamos, los bosques que quitamos, las presas que descuidamos y cada temporada en que confundimos abundancia con eternidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Alg\u00fan d\u00eda las aguas c\u00e1lidas del Pac\u00edfico volver\u00e1n a enfriarse y este Ni\u00f1o tambi\u00e9n se ir\u00e1.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Lo que todav\u00eda no sabemos es qu\u00e9 encontrar\u00e1 cuando llegue a nuestra puerta: una sociedad sorprendida otra vez por lo que ya sab\u00eda que pod\u00eda ocurrir, o un pa\u00eds que finalmente aprendi\u00f3 que gobernar el clima no es posible, pero prepararse para \u00e9l s\u00ed.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA El Pac\u00edfico vuelve a calentarse con una fuerza excepcional. 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Las olas llegar\u00edan con la misma obstinaci\u00f3n de siempre, las aves continuar\u00edan buscando alimento y el horizonte seguir\u00eda pareciendo esa l\u00ednea inm\u00f3vil donde el cielo y el agua llevan siglos fingiendo que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":120052,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-152313","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas-nacionales","post--single"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/WhatsApp-Image-2025-05-12-at-10.17.27-AM.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=152313"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152313\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":152314,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/152313\/revisions\/152314"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/120052"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=152313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=152313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=152313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}