{"id":154103,"date":"2026-09-29T11:24:43","date_gmt":"2026-09-29T18:24:43","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154103"},"modified":"2026-09-29T11:24:43","modified_gmt":"2026-09-29T18:24:43","slug":"el-lugar-donde-el-oceano-cae-dentro-del-oceano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154103","title":{"rendered":"EL LUGAR DONDE EL OC\u00c9ANO CAE DENTRO DEL OC\u00c9ANO"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Entre Groenlandia e Islandia ocurre una de las mayores ca\u00eddas de agua conocidas. Nadie puede contemplarla desde la superficie, pero su pulso silencioso ayuda a regular el clima de la Tierra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Desde la cubierta de un barco, el Estrecho de Dinamarca no revela su secreto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El mar parece una interminable planicie gris. El viento arrastra la espuma, las aves sobrevuelan las olas y, en la distancia, Groenlandia e Islandia levantan sus costas como dos centinelas de piedra y hielo. Nada anuncia un precipicio. No se escucha ning\u00fan estruendo. No aparece una cortina de agua rompi\u00e9ndose contra las rocas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin embargo, all\u00e1 abajo, donde la luz nunca llega, el oc\u00e9ano cae dentro del oc\u00e9ano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una inmensa corriente de agua fr\u00eda y densa, procedente de los mares n\u00f3rdicos, atraviesa el estrecho y desciende por el relieve submarino hacia las profundidades del Atl\u00e1ntico Norte. No es una cascada como las del Ni\u00e1gara, Iguaz\u00fa o el Salto \u00c1ngel. No tiene un borde visible ni gotas suspendidas en el aire. Es un r\u00edo sumergido que resbala por una monta\u00f1a oculta, se mezcla con las aguas circundantes y contin\u00faa avanzando en la oscuridad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por sus dimensiones, suele ser presentada como la mayor cascada submarina conocida.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su nombre tambi\u00e9n puede enga\u00f1arnos. El Estrecho de Dinamarca no se encuentra junto a la pen\u00ednsula danesa ni separa a Dinamarca de alg\u00fan pa\u00eds vecino. Est\u00e1 situado entre Groenlandia e Islandia. La explicaci\u00f3n es hist\u00f3rica: Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca, aunque posee un amplio gobierno aut\u00f3nomo. Sobre aquellas aguas permanece una antigua huella geogr\u00e1fica y pol\u00edtica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero la verdadera historia del estrecho no est\u00e1 escrita en los mapas. Est\u00e1 escrita en la densidad del agua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quienes ense\u00f1amos qu\u00edmica sabemos que la materia puede parecer inm\u00f3vil y, sin embargo, encontrarse gobernada por fuerzas invisibles. Una peque\u00f1a diferencia de temperatura o de concentraci\u00f3n puede poner en movimiento un sistema entero. En el oc\u00e9ano sucede algo semejante.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El agua fr\u00eda suele ser m\u00e1s densa que el agua caliente. La salinidad tambi\u00e9n modifica su densidad: en t\u00e9rminos generales, el agua m\u00e1s salada pesa m\u00e1s por unidad de volumen que la menos salada. Cuando las aguas fr\u00edas procedentes de los mares de Groenlandia, Islandia y Noruega se encuentran con aguas atl\u00e1nticas relativamente m\u00e1s c\u00e1lidas, esas diferencias contribuyen a ordenar su movimiento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El agua m\u00e1s densa se hunde.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el Estrecho de Dinamarca, parte de esa agua profunda rebasa una elevaci\u00f3n del lecho marino conocida como el umbral Groenlandia-Islandia. El fondo del estrecho se encuentra all\u00ed aproximadamente a 600 metros bajo la superficie. Despu\u00e9s de cruzarlo, la corriente desciende por una larga pendiente hasta alcanzar profundidades superiores a los 3,000 metros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No se trata, por tanto, de una ca\u00edda vertical y uniforme de 3,500 metros. La expresi\u00f3n \u201ccascada submarina\u201d es una met\u00e1fora \u00fatil, pero simplifica un proceso mucho m\u00e1s complejo: el agua baja por el relieve, se acelera, encuentra irregularidades, forma remolinos e incorpora agua circundante. Durante el recorrido cambian su temperatura, salinidad, volumen y velocidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No cae por el aire: cae dentro del agua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Se calcula que el desbordamiento transporta del orden de tres millones de metros c\u00fabicos por segundo. El caudal var\u00eda con las estaciones, los vientos y las condiciones oce\u00e1nicas, pero su magnitud resulta dif\u00edcil de imaginar: representa varias veces \u2014y en estimaciones habituales, m\u00e1s de diez\u2014 el caudal medio del r\u00edo Amazonas al desembocar en el Atl\u00e1ntico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras en la superficie los barcos enfrentan niebla, oleaje y bajas temperaturas, los cient\u00edficos trabajan sobre una geograf\u00eda que no pueden observar directamente. Bajan instrumentos sujetos a largos cables para medir la temperatura, la salinidad, la presi\u00f3n y la velocidad de las corrientes. Tambi\u00e9n dejan anclajes con sensores cerca del fondo marino y regresan meses despu\u00e9s para recuperarlos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De esas mediciones, repetidas durante a\u00f1os, surge el retrato de un oc\u00e9ano que nunca permanece quieto. Cada registro es apenas una ventana abierta por unos instantes hacia una corriente que puede cambiar de posici\u00f3n, intensidad y composici\u00f3n. La cascada submarina no fue descubierta por un explorador que llegara a su orilla. Ha sido reconstruida mediante term\u00f3metros, medidores de corriente, boyas, barcos, sat\u00e9lites y modelos matem\u00e1ticos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su importancia no termina en el estrecho.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este desbordamiento aporta aguas profundas a la Circulaci\u00f3n Meridional de Vuelco del Atl\u00e1ntico, conocida por sus siglas en ingl\u00e9s como<\/div>\n<div>Atlantic Meridional Overturning Circulation (AMOC). Podemos imaginarla, con las debidas precauciones, como una parte del sistema circulatorio del Atl\u00e1ntico: transporta aguas c\u00e1lidas y saladas hacia el norte por las capas superiores y devuelve aguas fr\u00edas hacia el sur por las profundidades.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La imagen de una banda transportadora ayuda a comprenderla, pero tampoco debe tomarse literalmente. La AMOC es una circulaci\u00f3n tridimensional compleja, impulsada por las diferencias de densidad, los vientos, las mareas, la rotaci\u00f3n de la Tierra y la forma de las cuencas oce\u00e1nicas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tampoco es sin\u00f3nimo de la corriente del Golfo. Esta \u00faltima es una corriente superficial, c\u00e1lida y r\u00e1pida, relacionada con el sistema atl\u00e1ntico, pero impulsada tambi\u00e9n por los vientos y la rotaci\u00f3n terrestre. La AMOC abarca intercambios mucho m\u00e1s amplios entre la superficie y las profundidades.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El desbordamiento del Estrecho de Dinamarca es uno de sus grandes aportes de agua profunda, no el motor \u00fanico de toda la circulaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La AMOC redistribuye calor, ox\u00edgeno, nutrientes y carbono. Influye en las temperaturas del Atl\u00e1ntico Norte, en los patrones de precipitaci\u00f3n y en numerosos ecosistemas marinos. Lo que sucede entre Groenlandia e Islandia puede incorporarse a procesos que, con el paso del tiempo, alcanzan regiones situadas a miles de kil\u00f3metros.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oc\u00e9ano no es solamente una reserva de agua. Es una maquinaria clim\u00e1tica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso los cient\u00edficos observan con atenci\u00f3n el calentamiento del planeta y el deshielo de Groenlandia. Al derretirse el hielo continental, una mayor cantidad de agua dulce llega al Atl\u00e1ntico Norte. Esa agua es menos densa que la salada. Si, adem\u00e1s, la superficie del oc\u00e9ano se calienta, tambi\u00e9n se vuelve m\u00e1s ligera y ofrece mayor resistencia al hundimiento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La qu\u00edmica vuelve a hablarnos desde el fondo del mar: temperatura, salinidad y densidad participan en el movimiento de las grandes corrientes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esto no significa que la cascada submarina vaya a detenerse ma\u00f1ana, ni que Europa est\u00e9 condenada a congelarse repentinamente, como sugieren algunos titulares alarmistas. Tampoco existe una fecha cient\u00edficamente aceptada para un colapso inevitable de la AMOC.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La evaluaci\u00f3n del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim\u00e1tico se\u00f1ala que es muy probable que la AMOC se debilite durante el siglo XXI, aunque la magnitud de esa reducci\u00f3n contin\u00faa siendo incierta. Tambi\u00e9n existe un debate cient\u00edfico leg\u00edtimo sobre la proximidad de un posible punto cr\u00edtico. Algunos estudios encuentran se\u00f1ales preocupantes; otros concluyen que los cambios podr\u00edan ser m\u00e1s graduales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los modelos no ofrecen una respuesta \u00fanica y las mediciones directas abarcan todav\u00eda un periodo corto frente a la enorme variabilidad del oc\u00e9ano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La ciencia responsable no confunde una advertencia con una profec\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un debilitamiento considerable de la AMOC no detendr\u00eda el calentamiento global. Podr\u00eda moderar o modificar el calentamiento en algunas zonas del Atl\u00e1ntico Norte mientras el planeta, en conjunto, continuar\u00eda acumulando calor. Tambi\u00e9n podr\u00eda desplazar franjas tropicales de lluvia, modificar ciertos monzones, afectar ecosistemas y pesquer\u00edas y elevar el nivel regional del mar en partes de la costa atl\u00e1ntica de Am\u00e9rica del Norte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfY M\u00e9xico?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nuestro pa\u00eds no se encuentra al margen del sistema clim\u00e1tico atl\u00e1ntico. El Golfo de M\u00e9xico y el Caribe intercambian calor y agua con la circulaci\u00f3n oce\u00e1nica de la regi\u00f3n. Cambios importantes en la temperatura del Atl\u00e1ntico o en la distribuci\u00f3n de las lluvias podr\u00edan repercutir indirectamente en ecosistemas, pesquer\u00edas, costas, agricultura y seguridad alimentaria.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Eso no permite afirmar que cada sequ\u00eda, hurac\u00e1n o temporada de lluvias en M\u00e9xico sea consecuencia de la AMOC. El clima mexicano depende tambi\u00e9n del Pac\u00edfico, de El Ni\u00f1o y La Ni\u00f1a, de los vientos, del relieve y de m\u00faltiples oscilaciones atmosf\u00e9ricas y oce\u00e1nicas. No existe una l\u00ednea recta entre el Estrecho de Dinamarca y una tormenta determinada en el Golfo de M\u00e9xico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero que la relaci\u00f3n sea compleja no significa que sea inexistente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os frente a un grupo ense\u00f1\u00e9 que la ciencia comienza con una pregunta y crece con la capacidad de asombro. En el laboratorio, una gota pod\u00eda cambiar de color al encontrarse con otra sustancia; un precipitado aparec\u00eda donde segundos antes s\u00f3lo hab\u00eda transparencia; una peque\u00f1a diferencia de temperatura aceleraba una reacci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>As\u00ed aprend\u00edan los estudiantes que lo invisible tambi\u00e9n transforma la realidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Estrecho de Dinamarca podr\u00eda convertirse en una inmensa aula sumergida. All\u00ed, la densidad deja de ser una f\u00f3rmula escrita en el pizarr\u00f3n y se vuelve una fuerza capaz de desplazar millones de metros c\u00fabicos de agua. La salinidad deja de ser un n\u00famero y participa en la regulaci\u00f3n del clima. La temperatura deja de ser \u00fanicamente la lectura de un term\u00f3metro y se convierte en parte del lenguaje mediante el cual se comunican la atm\u00f3sfera, el hielo y el oc\u00e9ano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La naturaleza nos ense\u00f1a, pero no siempre lo hace en voz alta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hemos explorado la Luna, enviado instrumentos a Marte y fotografiado galaxias cuya luz tard\u00f3 millones de a\u00f1os en alcanzarnos. Sin embargo, extensas regiones del fondo oce\u00e1nico contin\u00faan siendo menos conocidas que la superficie de otros mundos. Observamos sus corrientes con sensores y sat\u00e9lites; reconstruimos sus movimientos mediante c\u00e1lculos; intentamos escuchar la respiraci\u00f3n profunda de un planeta que todav\u00eda no terminamos de comprender.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quiz\u00e1 nuestra indiferencia hacia los oc\u00e9anos provenga de que su trabajo cotidiano no se ve. Los utilizamos como rutas comerciales, fuentes de alimentos, dep\u00f3sitos de residuos y paisajes para las vacaciones. Olvidamos que absorben la mayor parte del exceso de calor retenido por el aumento de los gases de efecto invernadero y una porci\u00f3n considerable del di\u00f3xido de carbono que emitimos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oc\u00e9ano amortigua nuestras imprudencias, pero no puede hacerlo sin cambiar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la superficie del Estrecho de Dinamarca, un navegante s\u00f3lo contempla olas, niebla y horizonte. Debajo de su embarcaci\u00f3n, una corriente monumental cruza un umbral, se precipita hacia las profundidades y se incorpora a una circulaci\u00f3n que comunica mares, continentes y generaciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras la humanidad discute fronteras, libra guerras, extrae combustibles y calcula el valor de sus riquezas, bajo las aguas situadas entre Groenlandia e Islandia el oc\u00e9ano contin\u00faa cayendo dentro de s\u00ed mismo. Lo hace sin aplausos, sin monumentos y sin pedirnos permiso.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La gran pregunta no es \u00fanicamente cu\u00e1nto tiempo seguir\u00e1 descendiendo de la misma manera. La pregunta es si comprenderemos, antes de alterar su pulso, que tambi\u00e9n nuestra respiraci\u00f3n, nuestras lluvias y nuestro porvenir dependen de aquello que jam\u00e1s alcanzamos a ver.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA Entre Groenlandia e Islandia ocurre una de las mayores ca\u00eddas de agua conocidas. 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