{"id":154119,"date":"2026-09-29T11:34:06","date_gmt":"2026-09-29T18:34:06","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154119"},"modified":"2026-09-29T11:34:06","modified_gmt":"2026-09-29T18:34:06","slug":"ayotzinapa-doce-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154119","title":{"rendered":"AYOTZINAPA, DOCE A\u00d1OS DESPU\u00c9S"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Doce a\u00f1os han pasado desde la noche de Iguala y M\u00e9xico todav\u00eda no puede responder la pregunta m\u00e1s sencilla y m\u00e1s terrible: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? El tiempo envejeci\u00f3 a los padres, desgast\u00f3 expedientes y derrib\u00f3 versiones oficiales, pero no convirti\u00f3 la desaparici\u00f3n de 43 estudiantes en pasado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hay noches que terminan cuando amanece y otras que se quedan viviendo dentro de un pa\u00eds.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La del viernes 26 de septiembre de 2014 pertenece a las segundas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Han pasado doce a\u00f1os. Los estudiantes que aquella noche ten\u00edan dieciocho, diecinueve o veinte a\u00f1os ser\u00edan hoy hombres de treinta. Algunos quiz\u00e1 estar\u00edan dando clases en una comunidad serrana; otros habr\u00edan formado una familia; alguno habr\u00eda llegado a director de escuela; otro seguir\u00eda tomando un autob\u00fas de madrugada para ense\u00f1ar a ni\u00f1os que todav\u00eda escriben con l\u00e1piz. Sus padres, en cambio, han envejecido busc\u00e1ndolos. En sus rostros puede medirse un tiempo distinto: no el de los calendarios, sino el de la espera.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los estudiantes de la Escuela Normal Rural Ra\u00fal Isidro Burgos de Ayotzinapa hab\u00edan llegado a Iguala para conseguir autobuses con los que pretend\u00edan viajar a la Ciudad de M\u00e9xico y participar en la marcha del 2 de octubre. Eran j\u00f3venes de origen humilde, muchos hijos de campesinos, formados para ense\u00f1ar donde casi nadie quiere hacerlo. Aquella noche fueron perseguidos y atacados en distintos puntos de la ciudad. Participaron polic\u00edas municipales y actuaron integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos. Otras corporaciones supieron, observaron o llegaron a los escenarios. El saldo inmediato fue de seis personas asesinadas, decenas de heridos y 43 normalistas desaparecidos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Desde entonces, M\u00e9xico aprendi\u00f3 a contar hasta 43 de una manera diferente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No son una cifra. Tienen nombre, rostro, familia, cuadernos, apodos y proyectos. Convertirlos \u00fanicamente en n\u00famero ser\u00eda otra forma de desaparecerlos. Por eso sus padres llevaron las fotograf\u00edas a las calles y formularon una pregunta capaz de poner en evidencia a todas las instituciones del Estado:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La primera respuesta oficial quiso cerrar demasiado pronto lo que apenas empezaba a investigarse. La llamada \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d sostuvo que los j\u00f3venes hab\u00edan sido entregados a Guerreros Unidos, asesinados e incinerados en el basurero de Cocula, y que sus restos hab\u00edan sido arrojados al r\u00edo San Juan. Se present\u00f3 como una conclusi\u00f3n casi definitiva. Pero la ciencia, los peritajes independientes y las contradicciones del propio expediente demostraron que aquella narraci\u00f3n no pod\u00eda sostenerse como explicaci\u00f3n del destino de los 43.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Despu\u00e9s conocimos torturas a detenidos, diligencias irregulares, pruebas manipuladas y l\u00edneas de investigaci\u00f3n abandonadas. La versi\u00f3n concebida para clausurar el caso termin\u00f3 convertida en evidencia de otro crimen: el intento de administrar la verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ayotzinapa dej\u00f3 entonces de ser solamente la historia de una desaparici\u00f3n masiva. Se volvi\u00f3 tambi\u00e9n la historia de un encubrimiento, de una investigaci\u00f3n fragmentada y de un Estado que, en vez de responder con claridad, fue levantando capas de niebla sobre una noche que ya era oscura.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Doce a\u00f1os despu\u00e9s, s\u00f3lo han sido identificados fragmentos \u00f3seos de tres estudiantes: Alexander Mora Venancio, Jhosivani Guerrero de la Cruz y Christian Alfonso Rodr\u00edguez Telumbre. De los otros cuarenta no existe una explicaci\u00f3n concluyente sobre su destino. Esa sola realidad deber\u00eda bastar para impedir cualquier discurso triunfalista.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Han cambiado los gobiernos. Enrique Pe\u00f1a Nieto entreg\u00f3 una investigaci\u00f3n desacreditada. Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador prometi\u00f3 esclarecer el caso, cre\u00f3 una comisi\u00f3n y permiti\u00f3 avances que rompieron parte del relato anterior; su propio gobierno reconoci\u00f3 que se trat\u00f3 de un crimen de Estado. Pero tambi\u00e9n termin\u00f3 enfrentado con las familias y con los expertos independientes por la entrega incompleta de archivos militares y por la imposibilidad de llegar a la verdad plena.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Claudia Sheinbaum hered\u00f3 no s\u00f3lo un expediente, sino una promesa incumplida por el Estado mexicano. A pocos d\u00edas del duod\u00e9cimo aniversario, la investigaci\u00f3n volvi\u00f3 a sacudirse con la detenci\u00f3n y vinculaci\u00f3n a proceso del exgobernador de Guerrero \u00c1ngel Aguirre, acusado por la Fiscal\u00eda \u2014sin que ello prejuzgue sobre su responsabilidad\u2014 de ocultar evidencias relacionadas con videos de vigilancia de aquella noche. Al mismo tiempo, las autoridades exploran la hip\u00f3tesis de que instalaciones funerarias pudieron haber sido utilizadas para eliminar rastros, una l\u00ednea que las familias observan con comprensible cautela.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El viernes 25 de septiembre, durante su conferencia matutina en Villahermosa, Tabasco, Sheinbaum inform\u00f3 que el lunes 28 el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina, y el fiscal especial Mauricio Pazar\u00e1n presentar\u00e1n un informe sobre nuevas l\u00edneas de investigaci\u00f3n, b\u00fasquedas y detenciones. La presidenta dijo que las familias ya conocen los avances y explic\u00f3 que la exposici\u00f3n se aplaz\u00f3 por la agenda del viernes y por la marcha del s\u00e1bado. El anuncio abre una expectativa inmediata, pero tambi\u00e9n impone una medida rigurosa: despu\u00e9s de doce a\u00f1os, ninguna novedad deber\u00e1 juzgarse por su presentaci\u00f3n, sino por las pruebas que aporte y por su capacidad real para conducir hasta los estudiantes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una detenci\u00f3n tard\u00eda puede ser importante, pero no dice todav\u00eda d\u00f3nde est\u00e1n los estudiantes. Tampoco una nueva hip\u00f3tesis se vuelve cierta por anunciarse ni un expediente esclarece los hechos s\u00f3lo por acumular millones de p\u00e1ginas. Cada pista debe comprobarse. M\u00e9xico ya pag\u00f3 demasiado por las conclusiones fabricadas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes ayud\u00f3 a desmontar la versi\u00f3n del basurero, reconstruy\u00f3 movimientos, revis\u00f3 comunicaciones y se\u00f1al\u00f3 informaci\u00f3n que las instituciones castrenses no entregaron de manera completa. Su salida de M\u00e9xico, en 2023, dej\u00f3 una conclusi\u00f3n dolorosa: no era la falta de capacidad t\u00e9cnica lo que imped\u00eda avanzar, sino la falta de colaboraci\u00f3n plena de autoridades que pose\u00edan informaci\u00f3n relevante.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00c9se es uno de los nudos que contin\u00faan apretando la garganta del pa\u00eds. El Ej\u00e9rcito ten\u00eda presencia en Iguala, segu\u00eda actividades criminales en la zona y conoc\u00eda los movimientos de los normalistas. Seg\u00fan las investigaciones del GIEI, uno de los desaparecidos, Julio C\u00e9sar L\u00f3pez Patolzin, era soldado en activo y cumpl\u00eda funciones de informaci\u00f3n dentro de la normal. La exigencia de abrir todos los archivos no es una acusaci\u00f3n gen\u00e9rica contra las Fuerzas Armadas; es una obligaci\u00f3n elemental en una investigaci\u00f3n que no puede admitir zonas prohibidas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La verdad no debe detenerse frente a un uniforme, un partido, un cargo o una raz\u00f3n de Estado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ayotzinapa importa porque concentra muchas de las fracturas de M\u00e9xico: la pobreza que empuja a los j\u00f3venes hacia las normales rurales; el desprecio hist\u00f3rico por esas escuelas; la infiltraci\u00f3n del crimen organizado en los gobiernos municipales; la corrupci\u00f3n policial; la opacidad militar; la tortura como m\u00e9todo de investigaci\u00f3n; la debilidad de las fiscal\u00edas y la costumbre pol\u00edtica de confundir una versi\u00f3n oficial con la verdad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero importa, sobre todo, porque anticip\u00f3 el pa\u00eds de las b\u00fasquedas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Despu\u00e9s de Iguala, miles de familias siguieron saliendo con varillas, palas, fotograf\u00edas y botellas de agua a buscar a sus desaparecidos. M\u00e9xico rebas\u00f3 hace a\u00f1os los cien mil registros de personas desaparecidas y no localizadas. Ayotzinapa no fue el comienzo de esa tragedia ni es su \u00fanico rostro, pero logr\u00f3 que el mundo mirara lo que el pa\u00eds llevaba demasiado tiempo evitando: aqu\u00ed hay familias obligadas a hacer el trabajo que corresponde al Estado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Yo pienso en los padres de los 43 y me pregunto cu\u00e1ntas veces se puede escuchar una promesa sin que la esperanza se convierta en cansancio. Han entrado a palacios, fiscal\u00edas, cuarteles y oficinas. Han hablado con presidentes y secretarios. Han recorrido monta\u00f1as, basureros y barrancas. Han enterrado a algunos de sus compa\u00f1eros de lucha sin haber enterrado a sus hijos. Su perseverancia es admirable, pero no deber\u00edamos romantizarla: nadie tendr\u00eda que volverse h\u00e9roe para conseguir que el Estado busque a un hijo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Doce a\u00f1os son casi toda la educaci\u00f3n b\u00e1sica de una persona. En ese tiempo, un ni\u00f1o aprende a leer, termina la primaria, atraviesa la secundaria y llega a las puertas de la universidad. M\u00e9xico, en cambio, no ha conseguido aprobar la lecci\u00f3n m\u00e1s elemental de la justicia: preservar las pruebas, investigar sin tortura, proteger a los testigos, seguir todas las responsabilidades y decir la verdad aunque comprometa a los poderosos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cada 26 de septiembre aparecen de nuevo las fotograf\u00edas. Se encienden 43 luces. Se escribe el n\u00famero en las plazas. Se repite: \u201cVivos se los llevaron, vivos los queremos\u201d. La ceremonia es necesaria, pero insuficiente. La memoria no puede convertirse en un acto anual que tranquilice la conciencia y deje intacta la impunidad los otros 364 d\u00edas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Recordar exige abrir los archivos que falten, perseguir a quienes destruyeron u ocultaron pruebas, esclarecer la intervenci\u00f3n de cada corporaci\u00f3n y buscar a los estudiantes mientras exista una pista. Exige, adem\u00e1s, cuidar el lenguaje: no dar por probado lo que apenas es una hip\u00f3tesis ni llamar \u201cavance\u201d a cualquier movimiento del expediente. Las familias no necesitan otra narrativa tranquilizadora. Necesitan hechos comprobables.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ayotzinapa tampoco pertenece a un solo gobierno. Ocurri\u00f3 bajo uno, fue investigado por otro y contin\u00faa sin resolverse bajo un tercero. La responsabilidad pol\u00edtica cambia de nombre, pero la obligaci\u00f3n del Estado permanece. Ning\u00fan presidente puede declararse ajeno a una verdad que todav\u00eda no ha sido entregada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Han pasado doce a\u00f1os y la pregunta sigue en pie.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Quiz\u00e1 \u00e9sa sea la acusaci\u00f3n m\u00e1s contundente. No que M\u00e9xico carezca de polic\u00edas, fiscales, soldados, tecnolog\u00eda o archivos, sino que con todo ese poder acumulado todav\u00eda no ha sido capaz \u2014o no ha tenido la voluntad suficiente\u2014 de decirles a 43 familias qu\u00e9 ocurri\u00f3 con sus hijos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La noche de Iguala no ha terminado porque para los padres todav\u00eda no ha amanecido.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras uno solo de aquellos muchachos contin\u00fae sin ser localizado, Ayotzinapa no ser\u00e1 una p\u00e1gina cerrada de la historia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ser\u00e1 la herida que el poder no ha podido ocultar, la deuda que ning\u00fan gobierno ha conseguido saldar y una pregunta que, doce a\u00f1os despu\u00e9s, contin\u00faa caminando por M\u00e9xico:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n?<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA Doce a\u00f1os han pasado desde la noche de Iguala y M\u00e9xico todav\u00eda no puede responder la pregunta m\u00e1s sencilla y m\u00e1s terrible: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? 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