{"id":154290,"date":"2026-09-30T19:49:47","date_gmt":"2026-10-01T02:49:47","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154290"},"modified":"2026-09-30T19:49:47","modified_gmt":"2026-10-01T02:49:47","slug":"la-silla-vacia-y-los-anos-que-nos-deben","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154290","title":{"rendered":"LA SILLA VAC\u00cdA Y LOS A\u00d1OS QUE NOS DEBEN"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La esperanza de vida: una medida estad\u00edstica, no un destino individual.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La esperanza de vida no es una promesa individual, sino el retrato estad\u00edstico de las oportunidades que una sociedad distribuye.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En una casa cualquiera, una silla permanece vac\u00eda junto a la mesa. No sabemos qui\u00e9n se sentaba all\u00ed ni por qu\u00e9 dej\u00f3 de hacerlo. La silla no cuenta una historia completa, pero su silencio recuerda algo elemental: vivir no depende \u00fanicamente de la voluntad personal. Tambi\u00e9n del lugar donde se nace, del agua que se bebe, de la escuela a la que se asiste, del trabajo que se consigue, de la cl\u00ednica disponible y de la violencia que se logra evitar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando hablamos de esperanza de vida al nacer, hablamos de un promedio calculado con las tasas de mortalidad de un periodo. Si un pa\u00eds registra 75 a\u00f1os, una generaci\u00f3n hipot\u00e9tica vivir\u00eda, en promedio, ese tiempo si durante toda su existencia se mantuvieran aquellas condiciones de mortalidad. Es una fotograf\u00eda de los riesgos de una poblaci\u00f3n, no el calendario de cada persona.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para quienes ya cumplimos 74 a\u00f1os, la pregunta tiene una cercan\u00eda especial. Leemos una cifra semejante a nuestra edad y podemos sentir que alguien ha colocado una raya al final del camino. Pero nuestra vida no se calcula restando lo vivido al promedio nacional. Haber llegado hasta aqu\u00ed cambia el punto de partida: necesitamos conocer los a\u00f1os adicionales que se esperan entre quienes alcanzaron nuestra edad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esa es la esperanza de vida a los 74 a\u00f1os. Se calcula mediante una tabla de mortalidad correspondiente al pa\u00eds, al sexo y al periodo. Describe a una poblaci\u00f3n; el porvenir de cada persona conserva su incertidumbre. A esta edad seguimos haciendo planes: una visita, una lectura pendiente, el cumplea\u00f1os de una nieta, una conversaci\u00f3n que merece tiempo, viajar y escribir. El futuro tambi\u00e9n se reconoce en esas cosas peque\u00f1as.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y queremos vivirlas con salud. La esperanza de vida saludable estima los a\u00f1os que se vivir\u00edan en plena salud, teniendo en cuenta la enfermedad y la discapacidad. La diferencia entre ambos indicadores puede parecer t\u00e9cnica hasta que entra en una casa: entonces se vuelve dificultad para levantarse, dolor que interrumpe el sue\u00f1o o necesidad de ayuda para salir a la calle.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La gen\u00e9tica participa en ese recorrido. Heredamos variantes que pueden favorecer la longevidad o aumentar la susceptibilidad a ciertas enfermedades. Muchas familias guardan la memoria de una abuela que lleg\u00f3 a los noventa, todav\u00eda atenta a lo que ocurr\u00eda alrededor de su mesa. Esa historia puede ser una se\u00f1al favorable, aunque los genes act\u00faan en relaci\u00f3n con el ambiente y los h\u00e1bitos. La herencia biol\u00f3gica acompa\u00f1a nuestra vida; las condiciones en que transcurre tambi\u00e9n dejan huella.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los a\u00f1os se distribuyen de manera desigual. Hay sociedades donde llegar a una larga vejez es frecuente y otras donde demasiadas personas mueren antes de alcanzarla. Entre unas y otras se acumulan historias de protecci\u00f3n y abandono. Una vacuna aplicada a tiempo o un parto atendido con seguridad pueden modificar una biograf\u00eda antes de que su protagonista tenga memoria de ello.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La longevidad se construye as\u00ed, mucho antes de que alguien empiece a contar sus canas. Tambi\u00e9n en el agua que sale de una llave y puede beberse sin miedo; en la consulta que descubre una enfermedad cuando todav\u00eda es tratable; en el trabajo que permite regresar a casa sin haber dejado la salud en \u00e9l.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La pandemia mostr\u00f3 la fragilidad de esa construcci\u00f3n. Seg\u00fan las estimaciones publicadas por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en 2024, entre 2019 y 2021 la esperanza de vida mundial cay\u00f3 1.8 a\u00f1os y qued\u00f3 en 71.4. La cifra corresponde a aquel periodo. Su dimensi\u00f3n humana permanece en las familias que todav\u00eda organizan su vida alrededor de una ausencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Durante aquellos d\u00edas, quedarse en casa era una recomendaci\u00f3n sencilla de pronunciar y dif\u00edcil de cumplir para muchos. Quien pod\u00eda trabajar a distancia cerraba la puerta y encend\u00eda una computadora. Quien necesitaba vender algo para comer deb\u00eda salir. La exposici\u00f3n empezaba tambi\u00e9n all\u00ed, en la distancia entre una instrucci\u00f3n sanitaria y la posibilidad de obedecerla.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e9xico sufri\u00f3 ese retroceso. La ficha de capital humano del Banco Mundial consultada registra una esperanza de vida de 74 a\u00f1os para 2022. Es un dato hist\u00f3rico, \u00fatil para situar la discusi\u00f3n, pero insuficiente para describir c\u00f3mo vivimos hoy. La recuperaci\u00f3n de un promedio tampoco reconstruye los hogares que perdieron a quien aportaba el ingreso o sosten\u00eda los cuidados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las mujeres suelen vivir m\u00e1s que los hombres. Sin embargo, una vida m\u00e1s larga puede encontrar una vejez desprotegida. La mujer que durante d\u00e9cadas acompa\u00f1\u00f3 consultas, prepar\u00f3 alimentos y estuvo pendiente de los dem\u00e1s tambi\u00e9n envejece. Un d\u00eda necesita que alguien haga por ella lo que tantas veces hizo por otros. All\u00ed se prueba la calidad de nuestros v\u00ednculos y de nuestras instituciones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Sinaloa, pensemos en una situaci\u00f3n posible: una persona mayor debe acudir a una consulta fuera de su comunidad. La noche anterior deja preparada una carpeta con estudios y recetas. Un familiar busca qui\u00e9n pueda llevarlos; otro calcula el gasto y avisa que faltar\u00e1 al trabajo. Antes de que el m\u00e9dico la examine, la atenci\u00f3n ya ha exigido una peque\u00f1a organizaci\u00f3n dom\u00e9stica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La escena es ilustrativa, pero permite formular una pregunta concreta: \u00bfqu\u00e9 significa tener acceso? Una cl\u00ednica puede aparecer en el mapa y seguir siendo dif\u00edcil de alcanzar. Entre su puerta y la casa del paciente hay kil\u00f3metros, dinero y tiempo. A veces tambi\u00e9n hay miedo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso medir las diferencias entre territorios exige mirar lo que ocurre durante ese trayecto. El promedio estatal re\u00fane a quien consigue atenci\u00f3n cerca de casa y a quien debe preparar un viaje para recibirla. La estad\u00edstica los coloca en una misma cifra; la pol\u00edtica p\u00fablica necesita distinguir sus circunstancias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La salud se construye mucho antes del hospital. Una escuela ayuda a comprender indicaciones m\u00e9dicas; un ingreso suficiente permite sostener un tratamiento. La vivienda y el trabajo pueden proteger o desgastar. Esas condiciones se acumulan durante a\u00f1os, hasta que un d\u00eda aparecen en el cuerpo como una enfermedad que parec\u00eda comenzar apenas ayer.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n por eso conviene escuchar con cuidado el lenguaje de los buenos h\u00e1bitos. A una persona se le recomienda caminar, pero quiz\u00e1 la banqueta termina a media cuadra. Se le pide descansar, mientras su jornada apenas le deja tiempo para volver a casa y dormir. El consejo puede ser correcto y, aun as\u00ed, quedar lejos de sus posibilidades.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La responsabilidad personal importa. Cada decisi\u00f3n favorable puede ayudar. Pero aconsejar exige conocer el terreno donde ese consejo tendr\u00e1 que cumplirse. La prevenci\u00f3n pierde fuerza cuando supone que todos disponemos del mismo tiempo, del mismo dinero y de la misma seguridad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La violencia abre otra herida. Una muerte violenta interrumpe una biograf\u00eda y cambia la vida de quienes permanecen: alguien deja de salir, modifica su ruta o pierde el sustento. Defender la salud incluye proteger esa posibilidad elemental de habitar el d\u00eda sin temor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y despu\u00e9s est\u00e1 la compa\u00f1\u00eda. En una mesa puede haber un tel\u00e9fono junto al vaso de agua y las medicinas. Importa que alguien responda del otro lado; que advierta una voz distinta, pregunte por la consulta o llegue cuando hace falta. Los v\u00ednculos facilitan el cuidado, aunque las familias tambi\u00e9n necesitan descanso y apoyo para sostenerlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>S\u00e9neca escribi\u00f3 en Sobre la brevedad de la vida una idea que puede traducirse as\u00ed: \u00abNo es que tengamos poco tiempo, sino que desperdiciamos mucho\u00bb. Su observaci\u00f3n nos invita a examinar c\u00f3mo vivimos. La salud p\u00fablica a\u00f1ade otra pregunta: cu\u00e1nto tiempo se pierde esperando una atenci\u00f3n que pudo llegar antes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La pregunta de fondo es qu\u00e9 sociedad permite que los a\u00f1os sean habitables. A los 74, conservar autonom\u00eda puede significar seguir decidiendo sobre la propia vida, salir a comprar el pan o sentarse a escribir temprano. Cuando esas posibilidades empiezan a reducirse, hacen falta cuidados que acompa\u00f1en sin borrar la voluntad de la persona.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Responder exige presupuesto y continuidad. La atenci\u00f3n primaria debe detectar problemas antes de que se agraven; los tratamientos necesitan llegar y sostenerse. Las comunidades m\u00e1s desprotegidas requieren prioridad y resultados p\u00fablicos. La promesa de cuidar adquiere valor cuando una persona encuentra ayuda al necesitarla.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La silla vac\u00eda junto a la mesa no nos dice cu\u00e1ntos a\u00f1os faltaron. Tampoco demuestra, por s\u00ed sola, que aquella muerte pudo evitarse. Pero nos obliga a preguntar si hubo atenci\u00f3n oportuna, medicamentos, agua segura, protecci\u00f3n y cuidados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cada gobierno deber\u00eda convertir esas preguntas en compromisos verificables: identificar a las poblaciones con mayor mortalidad y menor acceso, dirigir recursos hacia ellas y publicar sus avances. La responsabilidad p\u00fablica se mide tambi\u00e9n en las vidas que logra proteger.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Llegar a viejo, con salud, autonom\u00eda y compa\u00f1\u00eda, deber\u00eda ser una posibilidad compartida. Los a\u00f1os que nos deben no son una promesa de inmortalidad: son los que perdemos cuando una enfermedad tratable, la violencia o la pobreza llegan antes que la ayuda.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA La esperanza de vida: una medida estad\u00edstica, no un destino individual. Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil La esperanza de vida no es una promesa individual, sino el retrato estad\u00edstico de las oportunidades que una sociedad distribuye. En una casa cualquiera, una silla permanece vac\u00eda junto a la mesa. No sabemos qui\u00e9n se sentaba all\u00ed ni por qu\u00e9 dej\u00f3 de hacerlo. La silla no cuenta una historia completa, pero su silencio recuerda algo elemental: vivir no depende \u00fanicamente de la voluntad personal. Tambi\u00e9n del lugar donde se nace, del agua que se bebe, de la escuela a la que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":120052,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-154290","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas-estatales","post--single"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/WhatsApp-Image-2025-05-12-at-10.17.27-AM.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=154290"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":154291,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154290\/revisions\/154291"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/120052"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=154290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=154290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=154290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}