{"id":154954,"date":"2026-10-14T11:57:01","date_gmt":"2026-10-14T18:57:01","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154954"},"modified":"2026-10-14T11:57:01","modified_gmt":"2026-10-14T18:57:01","slug":"del-derecho-a-votar-al-poder-de-decidir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=154954","title":{"rendered":"DEL DERECHO A VOTAR AL PODER DE DECIDIR"},"content":{"rendered":"<div><strong>BIT\u00c1CORA INQUIETA<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>La igualdad se mide tambi\u00e9n por qui\u00e9n define las prioridades, administra los recursos y consigue que su voz sea escuchada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una mujer deposita su voto y vuelve a casa. Su decisi\u00f3n entra en el c\u00f3mputo electoral; las horas que dedicar\u00e1 a cuidar, los ingresos de los que dispone y la seguridad con que podr\u00e1 caminar siguen esperando respuesta. Esa distancia entre la casilla y la vida cotidiana permite examinar cu\u00e1nto hemos avanzado. Porque una boleta cabe en la mano, pero el ejercicio de la ciudadan\u00eda necesita espacio en toda una vida.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El cartel de un conversatorio del Congreso de Sinaloa lleva una idea que merece detenernos: \u201cMujeres en la Transformaci\u00f3n, del derecho a elegir al poder de decidir\u201d. El enunciado plantea una tarea que rebasa cualquier encuentro, averiguar cu\u00e1nto del reconocimiento pol\u00edtico de las mujeres se convierte en autoridad efectiva para orientar la vida p\u00fablica. Elegir a quienes gobiernan abri\u00f3 una puerta hist\u00f3rica. Participar en la definici\u00f3n de las prioridades obliga a recorrer el edificio entero.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La pregunta debe acompa\u00f1arnos a las escuelas, los centros de trabajo, las comunidades rurales y los hogares. All\u00ed se descubre qu\u00e9 tan lejos llega una reforma. La ciudadan\u00eda requiere seguridad para hablar, informaci\u00f3n para argumentar y condiciones materiales para intervenir. Una reuni\u00f3n abierta pierde parte de su sentido si quienes necesitan participar carecen de medios para llegar o si sus propuestas se escuchan por cortes\u00eda y despu\u00e9s se archivan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Conviene recordar el camino sin comprimirlo en una sola fecha. En 1947 se reconoci\u00f3 constitucionalmente la participaci\u00f3n de las mujeres en las elecciones municipales. El 17 de octubre de 1953 se public\u00f3 la reforma que reconoci\u00f3 su ciudadan\u00eda plena y sus derechos pol\u00edticos en el \u00e1mbito federal. El 3 de julio de 1955 pudieron ejercer el voto por primera vez en unas elecciones federales, destinadas a renovar la C\u00e1mara de Diputados. Son momentos distintos de una conquista que exigi\u00f3 perseverancia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aquella conquista fue resultado de luchas sostenidas por mujeres y organizaciones que cuestionaron su exclusi\u00f3n. Reconocer a quienes intervinieron en las reformas obliga tambi\u00e9n a recordar a quienes hicieron posible que llegaran. La memoria democr\u00e1tica pierde profundidad cuando presenta los derechos como obsequios del poder. Detr\u00e1s de una disposici\u00f3n legal hay demandas, argumentos, resistencias vencidas y personas cuyos nombres no siempre aparecen en las ceremonias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Con los a\u00f1os, el reconocimiento avanz\u00f3 hacia la representaci\u00f3n. La reforma constitucional de 2014 incorpor\u00f3 la paridad en las candidaturas legislativas federales y locales. En 2019, una nueva reforma ampli\u00f3 el principio de paridad a diversos espacios del Estado. Esos cambios modificaron las reglas de acceso al poder y pusieron l\u00edmites a una exclusi\u00f3n que durante demasiado tiempo se present\u00f3 como costumbre. Su importancia merece reconocerse sin reservas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero la siguiente pregunta empieza precisamente donde termina el conteo de lugares. \u00bfQui\u00e9n encabeza las decisiones? \u00bfQui\u00e9n dispone de informaci\u00f3n suficiente? \u00bfQui\u00e9n participa en la elaboraci\u00f3n del presupuesto? \u00bfQu\u00e9 propuestas reciben atenci\u00f3n y cu\u00e1les quedan detenidas? Una representaci\u00f3n equilibrada abre posibilidades; ejercer el cargo con autoridad y libertad permite desarrollarlas. De ah\u00ed la necesidad de observar tanto la composici\u00f3n de las instituciones como su funcionamiento cotidiano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n debemos conservar una exigencia elemental, las mujeres que gobiernan o legislan est\u00e1n sujetas al escrutinio p\u00fablico. Su presencia constituye un avance democr\u00e1tico, y sus decisiones deben examinarse por sus efectos. Ser mujer no determina autom\u00e1ticamente una agenda, una conducta o una pol\u00edtica de igualdad. La rendici\u00f3n de cuentas corresponde a todas las personas que ejercen autoridad. Reconocer derechos implica reconocer tambi\u00e9n autonom\u00eda, diferencias y responsabilidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La cr\u00edtica p\u00fablica, por su parte, requiere argumentos. Una decisi\u00f3n puede cuestionarse por su costo, su legalidad o sus resultados. Cuando el ataque utiliza estereotipos de g\u00e9nero para desautorizar a una mujer o impedirle ejercer sus derechos pol\u00edticos, aparece otro problema. La reforma legal publicada el 13 de abril de 2020 fortaleci\u00f3 el marco para atender la violencia pol\u00edtica contra las mujeres en raz\u00f3n de g\u00e9nero. La existencia de herramientas jur\u00eddicas exige instituciones capaces de aplicarlas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las barreras tambi\u00e9n aparecen en la distribuci\u00f3n del tiempo. Cuidar a una persona enferma, acompa\u00f1ar a un adulto mayor o atender a los hijos requiere horas que condicionan otras actividades. El INEGI estudia ese trabajo mediante la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo. Incorporar su medici\u00f3n a la discusi\u00f3n pol\u00edtica permite mirar lo que los horarios de una oficina suelen dejar fuera, para ejercer un derecho tambi\u00e9n hace falta disponer del d\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por eso los cuidados requieren respuestas concretas. Compartir responsabilidades en el hogar y contar con servicios p\u00fablicos de apoyo puede facilitar que una mujer estudie, trabaje o asuma un cargo. Pensemos en una reuni\u00f3n comunitaria: su horario, el transporte y las posibilidades de atender a una persona dependiente influyen en qui\u00e9n consigue asistir. Antes de interpretar una ausencia como desinter\u00e9s, conviene preguntar qu\u00e9 obst\u00e1culos impidieron estar presente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La autonom\u00eda econ\u00f3mica a\u00f1ade otra condici\u00f3n. Disponer de ingresos propios y decidir sobre ellos ampl\u00eda el margen para actuar. La precariedad, en cambio, puede hacer que una actividad p\u00fablica signifique perder una jornada de salario o asumir un gasto imposible. De ah\u00ed la necesidad de vincular representaci\u00f3n, empleo y educaci\u00f3n. Invitar a las mujeres a participar compromete a las instituciones a examinar el costo real de esa invitaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Sinaloa, esa discusi\u00f3n debe escuchar experiencias diversas. Las necesidades de una trabajadora agr\u00edcola, una estudiante, una comerciante, una docente o una mujer ind\u00edgena no son intercambiables. Tampoco lo son las condiciones de una joven y una adulta mayor. Hablar de las mujeres exige reconocer sus diferencias y abrir canales para que expliquen sus prioridades. Una agenda construida sin escucharlas puede terminar confundiendo la representaci\u00f3n con la suposici\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como maestro, encuentro aqu\u00ed una responsabilidad que empieza en el aula. La igualdad se ense\u00f1a cuando las alumnas pueden argumentar, disentir, conducir un equipo y ser escuchadas con la misma atenci\u00f3n que sus compa\u00f1eros. Tambi\u00e9n cuando las tareas se distribuyen sin adjudicar el liderazgo a unos y el servicio a otras. Esas pr\u00e1cticas escolares preparan formas de convivencia que despu\u00e9s llegan a las instituciones. La educaci\u00f3n democr\u00e1tica necesita ejercitarse todos los d\u00edas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta discusi\u00f3n tendr\u00e1 un espacio concreto el s\u00e1bado 17 de octubre, a las diez de la ma\u00f1ana, en el Sal\u00f3n Constituyentes de 1917 del Congreso de Sinaloa. All\u00ed, Ana Francis Chiquete Elizalde, Karina Isabel Franco Meza y Mar\u00eda Teresa Guerra Ochoa participar\u00e1n en el conversatorio \u00abMujeres en la Transformaci\u00f3n: del derecho a elegir al poder de decidir\u00bb, moderado por Mariel Dayana Vega Yee.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ana Francis Chiquete Elizalde<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su trayectoria en el servicio p\u00fablico y su participaci\u00f3n al frente del Observatorio de Participaci\u00f3n Pol\u00edtica de las Mujeres de Sinaloa permiten destacar su experiencia en una tarea fundamental: ampliar la presencia femenina en los espacios donde se toman decisiones. Aporta al conversatorio una perspectiva sobre representaci\u00f3n pol\u00edtica y participaci\u00f3n de las mujeres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Karina Isabel Franco Meza<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Combina la experiencia docente con la formaci\u00f3n jur\u00eddica y el trabajo legislativo. Su recorrido en la ense\u00f1anza del ingl\u00e9s y la asesor\u00eda en asuntos de igualdad, g\u00e9nero e inclusi\u00f3n re\u00fane herramientas valiosas para acercar la educaci\u00f3n y los derechos a la vida p\u00fablica. Su perfil aporta una mirada que vincula juventud, preparaci\u00f3n y participaci\u00f3n ciudadana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mar\u00eda Teresa Guerra Ochoa<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su fortaleza es una amplia trayectoria que re\u00fane academia, investigaci\u00f3n jur\u00eddica, defensa laboral y servicio p\u00fablico. Doctora en Derecho, profesora e investigadora de la UAS y exsecretaria de las Mujeres de Sinaloa, aporta conocimiento y experiencia para examinar c\u00f3mo convertir los derechos reconocidos en oportunidades reales. Su producci\u00f3n de libros y art\u00edculos tambi\u00e9n destaca su contribuci\u00f3n al pensamiento jur\u00eddico.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>M\u00e1s all\u00e1 del encuentro, queda una pregunta que nos concierne como sociedad: \u00bfqu\u00e9 falta para que los derechos conquistados por las mujeres se ejerzan plenamente en las decisiones que afectan su vida?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un conversatorio legislativo puede contribuir a esa tarea si convierte las preguntas en compromisos. Ser\u00eda valioso que de una conversaci\u00f3n sobre el poder de decidir surgieran prioridades identificables, facilitar la participaci\u00f3n comunitaria, atender la violencia pol\u00edtica, fortalecer los cuidados o mejorar las oportunidades econ\u00f3micas. Cada propuesta necesita responsables, plazos, recursos y una forma p\u00fablica de conocer sus avances. As\u00ed, la palabra pronunciada en un recinto adquiere continuidad fuera de \u00e9l.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El Congreso tiene en la legislaci\u00f3n, el presupuesto y la fiscalizaci\u00f3n instrumentos para sostener esos compromisos. Una partida destinada a cuidados, por ejemplo, exige conocer a qui\u00e9n beneficia, c\u00f3mo se ejerce y qu\u00e9 continuidad tendr\u00e1. Los municipios y las autoridades educativas deben responder desde sus atribuciones. A los hombres nos toca revisar nuestra conducta, cu\u00e1nto tiempo asumimos de las responsabilidades compartidas y qu\u00e9 sucede cuando una mujer discrepa de nosotros. La igualdad tambi\u00e9n se prueba al aceptar que la decisi\u00f3n final puede ser distinta de la que prefer\u00edamos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la vida cotidiana, el cambio se vuelve concreto: una mujer puede continuar sus estudios porque dispone de apoyo para cuidar; puede administrar sus ingresos; puede intervenir en una reuni\u00f3n sin recibir amenazas; puede asumir una responsabilidad p\u00fablica sin cargar, adem\u00e1s, con todas las obligaciones de la casa. Esas posibilidades dan contenido a los derechos. Permiten que la libertad tenga tiempo, sustento y condiciones para ejercerse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El 17 de octubre invita a mirar lo conquistado y a reconocer lo pendiente. La boleta de aquella mujer entra en el c\u00f3mputo; su vida debe entrar en las decisiones. Ah\u00ed se juega la profundidad de nuestra democracia: en que pueda se\u00f1alar una necesidad, discutir una prioridad y exigir cuentas con autoridad propia. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de lucha, la pregunta ya no cabe \u00fanicamente en la urna: \u00bfcu\u00e1nto poder tiene su palabra cuando se cierra la casilla?<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BIT\u00c1CORA INQUIETA La igualdad se mide tambi\u00e9n por qui\u00e9n define las prioridades, administra los recursos y consigue que su voz sea escuchada. Jes\u00fas Octavio Mil\u00e1n Gil Una mujer deposita su voto y vuelve a casa. Su decisi\u00f3n entra en el c\u00f3mputo electoral; las horas que dedicar\u00e1 a cuidar, los ingresos de los que dispone y la seguridad con que podr\u00e1 caminar siguen esperando respuesta. Esa distancia entre la casilla y la vida cotidiana permite examinar cu\u00e1nto hemos avanzado. Porque una boleta cabe en la mano, pero el ejercicio de la ciudadan\u00eda necesita espacio en toda una vida. 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