{"id":80185,"date":"2023-08-16T09:18:34","date_gmt":"2023-08-16T15:18:34","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=80185"},"modified":"2023-08-16T09:19:14","modified_gmt":"2023-08-16T15:19:14","slug":"la-vida-fascinante-de-antonio-lopez-saenz-un-sinaloense-para-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=80185","title":{"rendered":"La vida fascinante de Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz, un sinaloense para siempre"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>FRANCISCO CHIQUETE<\/strong><\/p>\n<p>Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz volvi\u00f3 a Mazatl\u00e1n en el filo de los a\u00f1os setenta y ochenta. Ya ten\u00eda un reconocimiento internacional administrado desde la capital del pa\u00eds, pero lo jalaban estos atardeceres, las calles estrechas del centro hist\u00f3rico que \u00e9l captur\u00f3 en su memora colorida y v\u00edvida.<br \/>\nAqu\u00ed termin\u00f3 su transitar por esta tierra. Bien consciente de sus decisiones y sus acciones, disfrut\u00f3 hasta su \u00faltimo amanecer, uno radiante de esos que expres\u00f3 en sus pinturas y conserv\u00f3 en el coraz\u00f3n desde su domicilio eterno de la calle Libertad.<br \/>\nUn mediod\u00eda de los a\u00f1os noventa el arquitecto Sergio Pruneda me pidi\u00f3 acompa\u00f1arlo. Ten\u00eda cita con L\u00f3pez S\u00e1enz, quien con toda tranquilidad, bajo la brisa de su ic\u00f3nico abanico de metal, nos platic\u00f3 la historia de sus afanes y sus b\u00fasquedas, desde aquellos d\u00edas infantiles en que acompa\u00f1aba a su pap\u00e1 a los muelles para checar lo que cargaban y descargaban los grandes buques de banderas extranjeras, trabajo que luego asumir\u00eda en su adolescencia.<br \/>\nPero no pod\u00eda ser. Detr\u00e1s de las tablas descriptivas de pacas de algod\u00f3n, latas de aceite vegetal, cables de acero que sal\u00edan o llegaban, las hojas de papel eran lienzos con apuntes sobre la proa o la popa del buque descargado, o de los esforzados alijadores y estibadores que le met\u00edan el lomo a redes en que descend\u00edan toneladas de alg\u00fan material delicado.<br \/>\nSus padres entendieron y lo mandaron a la Ciudad de M\u00e9xico a estudiar en la Academia de San Carlos. Sus ojos \u00e1vidos recorren los murales de los grandes edificios simb\u00f3licos de la ciudad, las pinacotecas, todo lo que en Mazatl\u00e1n conoci\u00f3 a trav\u00e9s de libros, revistas, o golpes de imaginaci\u00f3n. Nos muestra una de sus pinturas juveniles en que retrata a una ni\u00f1a ind\u00edgena con sus vestimentas t\u00edpicas. El detalle es tan obvio, que hasta un lerdo lo nota: tenias la influencia de Diego Rivera, To\u00f1o -\u00bfy quien no, Pancho? Si hasta \u00edbamos todos al mismo mercado a comprar los mismos overoles\u2026<br \/>\nA distancia logra que la Universidad lo incluya primero en una exposici\u00f3n colectiva y luego de organiza una personal, pero algo ocurre dentro de \u00e9l, algo lo cimbra y lo lleva a la introspecci\u00f3n. Lo resuelve con la religi\u00f3n, que a su vez se enfrenta a la experiencia froidiana. Su naturaleza porte\u00f1a le abre las puertas de salida y de regreso.<br \/>\nVenir a la paz y tranquilidad de su lugar natal es rom\u00e1ntico, alentador, pero en la Ciudad de M\u00e9xico est\u00e1n las grandes galer\u00edas de arte, los c\u00edrculos de pintores, de literatos, de pensadores que retroalimentan y est\u00e1 la gran galerista Esthela Saphiro, quien descubri\u00f3 su valor y lo proyect\u00f3 a niveles internacionales, con coleccionistas de B\u00e9lgica, de Par\u00eds, en cuyas paredes cuelgan las memorias compartidas con todos los mazatlecos.<br \/>\nAqu\u00ed no parece tener eco. S\u00f3lo el periodista Juan Liz\u00e1rraga insiste desde las p\u00e1ginas de Noroeste en que es necesario revalorar al pintor retornado, quien adem\u00e1s de topa con un absurdo: los seudoconocedores dicen que su trabajo se parece al de Botero.<br \/>\nEs un momento oscuro no s\u00f3lo para To\u00f1o, sino para la cultura y el conocimiento de todo Sinaloa. Ese momento termina y la sociedad retoma su ritmo. El gobierno de Francisco Labastida Ochoa trae aires distintos. El DIfocur de ese periodo lanza festivales culturales, ediciones importantes, incluyendo una o dos sobre la vida y obra de L\u00f3pez S\u00e1enz, exposiciones monumentales cuyos carteles terminan por cotizarse casi como cuadros originales. Se crea incluso el Colegio de Sinaloa, en que queda integrada una impresionante n\u00f3mina de pensadores y creadores de gran talla que dan lustre a nuestro estado, y ah\u00ed est\u00e1 Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz junto a luminarias como Diego Valad\u00e9s, Jes\u00fas Kumate Rodr\u00edguez, Jaime Martuscelli, Jos\u00e9 \u00c1ngel Pescador, Antonio Haas, Jos\u00e9 \u00c1ngel Espinoza -Ferrusquilla-, don Ra\u00fal Cervantes Ahumada, Jaime Labastida, Hugo Ar\u00e9chiga, Jos\u00e9 Luis Cece\u00f1a G\u00e1mez y Jos\u00e9 Gaxiola L\u00f3pez.<br \/>\nAntes de este periodo de luminosidad en la divulgaci\u00f3n regional de su trabajo, L\u00f3pez S\u00e1enz hab\u00eda mantenido su impacto nacional e internacional. Incluso algunos pol\u00edticos como Heriberto Galindo Qui\u00f1ones, quien siempre le fue muy cercano, Juan Sigfrido Mill\u00e1n Liz\u00e1rraga y Jes\u00fas Aguilar Padilla le compraban obra, lo recomendaban entre sus conocidos y lo propon\u00edan cuando hab\u00eda que mandar algo representativo de nuestra cultura.<br \/>\nEntre sus proyectos modernizadores y de animaci\u00f3n cultural en el carnaval mazatleco, Ra\u00fal Rico Gonz\u00e1lez instituy\u00f3 el Premio de Pintura Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz, que sigue vigente a pesar de los vaivenes de la fiesta y de sus instituciones organizadoras. Tan vital, que ha sido centro de encendidas pol\u00e9micas, como la que gener\u00f3 el premio otorgado a un cuadro llamado \u201cperras cogidas\u201d. No era una iron\u00eda ni una insinuaci\u00f3n, sino la ilustraci\u00f3n pura y llana de parejas caninas mostradas con las colas \u201cpegadas\u201d. Aunque las buenas conciencias se asustaron, a To\u00f1o no le gener\u00f3 el menor problema. En cambio rompi\u00f3 contra un jurado integrado nada menos que por Raquel Tibol y Jos\u00e9 Luis Cuevas que por audacia, supongo, otorgaron un segundo lugar a la obra llamada \u201cMalverde\u201d, que m\u00e1s bien le pareci\u00f3 apolog\u00eda al narco.<br \/>\nYa encumbrado en los sitiales de la pintura nacional, segu\u00eda siendo el To\u00f1o L\u00f3pez S\u00e1enz de siempre, el que estudi\u00f3 en la Prepa Mazatl\u00e1n, el que creci\u00f3 entre los barcos del muelle, conviviendo con cargadores y pescadores. Por eso le doli\u00f3 tanto la tragedia del hurac\u00e1n Ismael, que sorprendi\u00f3 a la flota camaronera en plenas faenas de arranque de temporada y hundi\u00f3 a decenas de naves. Alrededor de sesenta personas murieron, hubo desaparecidos cuyos cuerpos nunca se recuperaron.<br \/>\nConmovido, L\u00f3pez S\u00e1enz promovi\u00f3 un trabajo de captura de la memoria y junto con el escritor David Mart\u00edn del Campo consigui\u00f3 dar cuerpo a una magn\u00edfica cr\u00f3nica de la desgracia, un texto espl\u00e9ndido que \u00e9l ilustr\u00f3 con la sencillez y el sentimiento que s\u00f3lo logra un artista plenamente involucrado. El libro, con formato de cuaderno, se llama Ismael.<br \/>\nSu obra en general es gozosa, a\u00fan en el filo de la tragedia. Abord\u00f3 nuestro m\u00e1ximo mito colectivo, la visita de \u00c1ngela Peralta, reviviendo el momento feliz en que j\u00f3venes de alta sociedad desenganchan los caballos y jalan gustosos la carreta en que viaja \u201cla eximia diva\u201d, sin saber que ella y su compa\u00f1\u00eda teatral traen incubada a la fiebre amarilla, que tantas vidas seg\u00f3 en la ciudad.<br \/>\nPor muchos a\u00f1os los vecinos del centro hist\u00f3rico y los del casco urbano lo vieron ir y venir a bordo de su bicicleta, con la bolsa de ixtle colgando de un manubrio para garantizar la estabilidad de sus compras en el mercado Pino Su\u00e1rez, o cuando iba por sus ballenas al S\u00faper Alem\u00e1n frente a El Sol del Pac\u00edfico, donde invariablemente lo cazaba Miguel \u00c1ngel Rom\u00e1n, el magn\u00edfico fot\u00f3grafo que frecuentemente le regalaba dossiers completos de esa imagen se\u00f1era, lo mismo en los paseos diarios que en los eventos en que participaba.<br \/>\nUn d\u00eda Miguel fue citado a la casa de su amigo sin que mediara asunto de trabajo. Para su sorpresa, To\u00f1o le ten\u00eda ah\u00ed el regalo que Miguel m\u00e1s pod\u00eda apreciar: una pintura donde aparece con su esposa y sus dos hijos mayores. Desde hac\u00eda tiempo To\u00f1o no pintaba ya retratos por encargo, aunque cada cuadro se cotizaba casi tanto como un coche. Ese era por pura voluntad, un gesto de nobleza absoluta.<br \/>\nLo vimos feliz aquella ma\u00f1ana en que el Consejo de la Universidad Aut\u00f3noma de Sinaloa sesion\u00f3 en Mazatl\u00e1n para otorgarle el doctorado Honoris Causa. Al final revivimos temas y recuerdos de amigos como el arquitecto Pruneda y como Ferrusquilla y sus inacabables imitaciones de la voz de To\u00f1o en lo que parec\u00eda una invitaci\u00f3n a comer, pero no o era. -En algo ten\u00eda que entretenerse el Ferrus, concluy\u00f3 risue\u00f1o.<br \/>\nEsta tarde de martes contradijo al dicho y se embarc\u00f3 para siempre. Acab\u00f3 su vida fascinante de creatividad, de b\u00fasqueda y de entrega. Nos deja esa memoria espl\u00e9ndida en colores, en temas como el puerto, el beisbol (c\u00f3mo no recordar aquella serie del caribe ilustrada con sus pinturas y el carnaval animado por sus monos gigantescos), su visi\u00f3n de la banda sinaloense y de los oficios de la gente de a pie estampados en las mejores formas de nuestra expresi\u00f3n art\u00edstica. Y por supuesto nos deja la escultura de los Venados campeones en casa, esa misma serie del Caribe del 2005, pero sobre todo, nos queda el abrazo en familia que ide\u00f3 como s\u00edmbolo de la forma en que los mazatlecos recibimos el nuevo milenio hace ya m\u00e1s de veinte a\u00f1os, all\u00e1 al final de nuestra Avenida del Mar. Fue \u00e9l el autor de la escultura y adem\u00e1s la don\u00f3.<br \/>\nDesde hoy, m\u00e1s que nunca, Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz pasa a ser un sinaloense de siempre y para siempre.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-80187 aligncenter\" src=\"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/WhatsApp-Image-2023-08-15-at-10.17.47-PM-300x204.jpeg\" alt=\"\" width=\"738\" height=\"502\" srcset=\"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/WhatsApp-Image-2023-08-15-at-10.17.47-PM-300x204.jpeg 300w, https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/WhatsApp-Image-2023-08-15-at-10.17.47-PM-400x272.jpeg 400w, https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/WhatsApp-Image-2023-08-15-at-10.17.47-PM.jpeg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 738px) 100vw, 738px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; FRANCISCO CHIQUETE Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz volvi\u00f3 a Mazatl\u00e1n en el filo de los a\u00f1os setenta y ochenta. Ya ten\u00eda un reconocimiento internacional administrado desde la capital del pa\u00eds, pero lo jalaban estos atardeceres, las calles estrechas del centro hist\u00f3rico que \u00e9l captur\u00f3 en su memora colorida y v\u00edvida. Aqu\u00ed termin\u00f3 su transitar por esta tierra. Bien consciente de sus decisiones y sus acciones, disfrut\u00f3 hasta su \u00faltimo amanecer, uno radiante de esos que expres\u00f3 en sus pinturas y conserv\u00f3 en el coraz\u00f3n desde su domicilio eterno de la calle Libertad. Un mediod\u00eda de los a\u00f1os noventa el arquitecto Sergio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":35222,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-80185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas-nacionales","post--single"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ovelanalista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/chiquete.png","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=80185"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80188,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/80185\/revisions\/80188"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/35222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=80185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=80185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ovelanalista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=80185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}