{"id":92977,"date":"2024-04-08T09:44:33","date_gmt":"2024-04-08T15:44:33","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=92977"},"modified":"2024-04-08T09:44:33","modified_gmt":"2024-04-08T15:44:33","slug":"desaliento-y-emocion-por-el-eclipse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=92977","title":{"rendered":"Desaliento y emoci\u00f3n por el eclipse"},"content":{"rendered":"<p>AS\u00cd VIVIMOS EL ECLIPSE DE 1981<br \/>\nDesaliento y emoci\u00f3n por el eclipse<\/p>\n<p><strong>Francisco Chiquete<\/strong><\/p>\n<p>Mazatl\u00e1n, Sin., viernes 12 de julio de 1991, p\u00e1gs. 1 y 9.<\/p>\n<p>Primero eran caras de desaliento entre los extranjeros. Entre la poblaci\u00f3n local hab\u00eda curiosidad y el temor supersticioso que no se alej\u00f3 nunca. Luego, a pesar de los nublados, la colectivizaci\u00f3n de la euforia, a pesar de los nublados, de la emoci\u00f3n imposible de contener. \u00a1Es una experiencia! alcanz\u00f3 a decir, en su idioma, un catedr\u00e1tico universitario de Tucson, y call\u00f3 todav\u00eda abrumado.<br \/>\nEn la Colonia L\u00e1zaro C\u00e1rdenas primero fueron los valientes: Cuatro o cinco j\u00f3venes que desafiaron al atavismo y salieron a la calle cuando la oscuridad se hizo total. Luego algunas se\u00f1oras y despu\u00e9s ni\u00f1os, muchos de ellos perseguidos por madres angustiadas que pretend\u00edan regresarlos a la seguridad de la casa.<br \/>\nLa emoci\u00f3n inefable de un eclipse total recorri\u00f3 los sentidos, los nervios, los huesos. Oscuridad absoluta en pleno mediod\u00eda de julio, fen\u00f3meno que por igual crispaba la conciencia del observador y alteraba la costumbre del peque\u00f1o p\u00e1jaro perdido en el aire, retrasado en la presurosa retirada de la bandada.<br \/>\nSegundos antes del oscurecimiento pleno los gallos empezaron a cantar. Cuando cay\u00f3 la sombra a plomo, sin previsiones de ninguna clase, hombres y animales sumaron sus miedos, sus desconciertos y sus respetos por estas expresiones poco comunes de la naturaleza. Por la ma\u00f1ana las cosas parec\u00edan un paseo m\u00e1s, una excursi\u00f3n m\u00faltiple y multiplicada que tom\u00f3 al eclipse como pretexto, en \u00e1mbitos de alegr\u00eda y desenfado. Aunque los comprometidos con el asunto empezaron a manifestar su desconsuelo por las amenazantes nubes matutinas cargadas, obscuras y abundantes que empezaron a aparecer por el oriente, en semic\u00edrculo.<br \/>\nPor eso nadie atendi\u00f3 las comedidas invitaciones para encerrarse en el estadio y para acudir a la estaci\u00f3n del transbordador. Era poco atractivo meterse a locales as\u00ed, cuando no hab\u00eda plena seguridad de ma\u00f1ana soleada. As\u00ed que los extranjeros que no se fueron al sur, se fueron repartiendo sobre la Avenida del Mar, el Paseo Claussen, en las glorietas y sobre el cerro de la never\u00eda (aqu\u00ed m\u00e1s bien fue espacio conquistado por los locales, que fueron solo a ver; y, en lugar de c\u00e1maras llevaban sus \u201csixs\u201d y sus botanitas. Empresarios, gente com\u00fan y silvestre, funcionarios pol\u00edticos, el exalcalde Pescador y sus allegados, universitarios).<br \/>\nTodav\u00eda a las diez de la ma\u00f1ana, angustiados observadores pod\u00edan ser encontrados en raudo camino al sur, a bordo de taxis y motocicletas, buscando un \u00e1rea de sol pleno. No era cosa de haber invertido tanto para nada y sobre todo de perderse una oportunidad como \u00e9sta.<br \/>\nEl comercio y las oficinas de Mazatl\u00e1n permanecieron casi solos. Incluso en los bancos era poca la clientela y los empleados se la pasaron con la intenci\u00f3n de encontrar la oportunidad para salir a la calle en el momento oportuno. Algunos patrones comprensivos dieron el d\u00eda libre a sus trabajadoras embarazadas. Otras hubo que agenciaron permisos y las m\u00e1s se los tomaron sin m\u00e1s ni m\u00e1s. Las pocas que fueron vistas en la calle, lo que hicieron en su mayor\u00eda forradas de rojo y solo empujadas por la necesidad extrema de no poner en riesgo la estabilidad laboral o el ingreso. Pero hasta los hombres con camisetas rojas con camisas de adornos o vivos rojos fueron abundantes. En las colonias todav\u00eda ahora, pasado el eclipse es posible encontrar \u00e1rboles frutales con su banderola roja, animales dom\u00e9sticos, sobre todo las perras, con su list\u00f3n amarrado al cuello. En los campos, las vacas recibieron similares adornos y en algunos casos fueron pintadas de colorado en panzas, en salva sea la parte y en los cuernos. Pero, si el folklore mezclado con la superstici\u00f3n trae algo que decir acerca de nuestra gente, el orgullo nacional en algo se alivia cuando el reportero oye la pregunta de una japonesita, enviada especial del Japan Magazine, que despu\u00e9s de expresar su adoraci\u00f3n por Mazatl\u00e1n, pregunta si el eclipse va a durar todo el d\u00eda. Pero, la euforia por la desinformaci\u00f3n, que tambi\u00e9n se da entre los habitantes del pa\u00eds m\u00e1s rico del mundo, no sirve de escudo cuando se oye la transmisi\u00f3n nacional de la cadena Rasa, a la que llama la se\u00f1ora Rosy Alcal\u00e1 para decir que en Mazatl\u00e1n ya se oscureci\u00f3 totalmente y pregunta que si encienden los focos.<br \/>\nAntes de esto, las nubes son benignas. El Sol ha entrado en contacto con la Luna y el disco dorado empieza a ser invadido. Hay muchas c\u00e1maras ensambladas a potent\u00edsimos telescopios cubiertos, Estos, a su vez, con largas tiras de papel aluminio que en realidad es el filtro tratado con emulsiones especiales. Las c\u00e1maras empiezan a accionarse. Los observadores se doblan frecuentemente sobre los lentes de sus aparatos, consultan sus libretas, hacen sus anotaciones, y discuten entre ellos sobre la intensidad la calidad de las tomas, prev\u00e9n que debe hacerse para el caso y sobre todo voltean, con frecuencia, a medir la amenaza de las nubes que avanzan, pero todav\u00eda no afectan. En el cerro del Crest\u00f3n los turistas esperan expectantes. Muchos de ellos hicieron el recorrido previo en la v\u00edspera a fin de conocer el terreno, escoger un sitio adecuado y calcular el esfuerzo f\u00edsico que requerir\u00edan. En todos los puntos de concentraci\u00f3n de visitantes pudo tranquilamente organizarse una peque\u00f1a liga de las naciones. Los japoneses dialogaban con los de Estados Unidos, con los franceses y los australianos. El ingl\u00e9s predominaba por supuesto y quien no lo dominase quedaba pr\u00e1cticamente aislado (RIP por el reportero que no pudo extender el horizonte diplom\u00e1tico con el pa\u00eds del sol naciente).<br \/>\nEn la P\u00e9rgola \u00c1ngela Peralta del cerro del Vig\u00eda, los extranjeros hac\u00edan su propia fiesta. Embadurnados con cremas para el Sol, provistos de gaseosas y maltas, estaban m\u00e1s en la marcha que en la espera del eclipse, algunos hasta se durmieron en el inter. Todo Mazatl\u00e1n se vio afectado por las nubes, pr\u00e1cticamente en todos los puntos importantes de observaci\u00f3n. Las cadenas televisivas probaron tener raz\u00f3n al elegir otros sitios para sus equipos de comunicaci\u00f3n v\u00eda sat\u00e9lite y ello aumentaba el desconsuelo de muchos de los interesados.<br \/>\nEn las casas, en los negocios, en las tiendas, los aparatos televisivos estaban sintonizados a la transmisi\u00f3n de los diversos puntos. Cuando nos trajeron las im\u00e1genes de Hawaii, aqu\u00ed todav\u00eda estaba soleado. En La Paz las cosas empezaron unos 8 minutos antes que aqu\u00ed.<br \/>\nEn las colonias populares como en el centro de la ciudad, las calles permanec\u00edan pr\u00e1cticamente vac\u00edas. No hab\u00eda movimiento en los comercios. Como hay vacaciones escolares el movimiento se reduce por razones naturales.<br \/>\nConforme se acercaba el momento de la oscuridad total, se acentu\u00f3 la escasez del movimiento. Muchas casas empezaron a ser cerradas e incluso se corrieron las cortinas, a pesar de lo caluroso del clima.<br \/>\nUna hora antes del primer contacto entre el Sol y la Luna, la marea empez\u00f3 a subir. En Ciencias del Mar el agua llegaba al muro de contenci\u00f3n. En la zona de las lanchas de la playa norte, el agua empezaba a llegar hasta las peque\u00f1as embarcaciones. Poco tiempo despu\u00e9s se inici\u00f3 la retirada. Una retirada impresionante, que muchos hab\u00edamos visto s\u00f3lo en las pel\u00edculas sobre maremotos y el agua empez\u00f3 a tomar primero una tonalidad rojiza, que luego se torn\u00f3 en gris intenso.<br \/>\nCon ello empez\u00f3 la intensidad de la emoci\u00f3n. Aunque hab\u00eda sombra general por las nubes, una cortina oscura se empez\u00f3 a levantar en el horizonte. Y la gente se fue apretando. Las mand\u00edbulas se pegaron, los brazos se cruzaron casi aut\u00f3nomamente. Hubo poco que decir y mucho que sentir.<br \/>\nLos p\u00e1jaros empezaron a volar de prisa hacia sus nidos, los perros aullaron y se echaron, lo mismo las gallinas, patos, pollos, que inmediatamente se acurrucaron. Un perico de jaula sobre la banqueta se durmi\u00f3 entre los murmullos admirados de la gente que no se acercaba sino a decir: se oscureci\u00f3.<br \/>\nLos animales y hasta los ni\u00f1os de cuna se fueron de inmediato al sue\u00f1o, mientras los adultos, los j\u00f3venes, los infantes, empezaban a ser presa de la emoci\u00f3n, del encanto indescriptible de presenciar un fen\u00f3meno que usualmente se ve solo una vez por generaci\u00f3n, a menos que se viaje constantemente. El cuero se empieza a enchinar, el coraz\u00f3n se aprieta. No pocos tuvieron los ojos anegados de l\u00e1grimas y casi toda la gente se paraliz\u00f3, embargada por el intenso sentimiento de admiraci\u00f3n por lo desconocido.<br \/>\nEl miedo se manifest\u00f3 tambi\u00e9n, el desconcierto, la desinformaci\u00f3n, pues a pesar de lo profuso de las instrucciones y la propaganda, hubo miles que no se enteraron o no creyeron que habr\u00eda medianoche en pleno mediod\u00eda.<br \/>\nEn las calles principales el alumbrado p\u00fablico se empez\u00f3 a encender autom\u00e1ticamente. Las luces preventivas de antenas, igual. Los focos de las casas empezaron a aparecer como en circuito y tras un primer momento de shock, la gente empez\u00f3 a salir a la calle, a buscar explicaciones con la vista, a compartir ese sentimiento tan extra\u00f1o, ese bullir interno que no se deten\u00eda con nada. Y los ni\u00f1os salieron tambi\u00e9n y tras ellos algunas madres angustiadas. Un joven se asom\u00f3 al balc\u00f3n y la esposa sali\u00f3 presurosa a echarle una toalla roja sobre la espalda desnuda.<br \/>\nEntre los \u00a1qu\u00e9 bonitos! y los \u00a1qu\u00e9 b\u00e1rbaros! entre comentarios aislados y risas nerviosas pasaron cinco minutos, que acaso hayan sido los m\u00e1s intensos vividos por muchos. Cinco minutos de expectaci\u00f3n, de desamparo, de admiraci\u00f3n y de curiosidad. De nerviosismo y nudos en la garganta, que se empezaron a disipar con el canto de los gallos y la claridad que empez\u00f3 a regresar por el poniente a contrapelo de la l\u00f3gica diaria.<br \/>\nSobre el horizonte marino, un rojo intenso fue el fin de fiesta adecuado para una oportunidad brindada generosamente por la naturaleza.<br \/>\nEn los improvisados campamentos cient\u00edficos, la desilusi\u00f3n inicial dio paso al regocijo, a los aplausos y los gritos, al sentimiento solidario de quienes han estado juntos en un experimento o labor de observaci\u00f3n cient\u00edfica. Nadie se acord\u00f3 de la frustraci\u00f3n tra\u00edda por las nubes ni mucho menos manifest\u00f3 insatisfacci\u00f3n.<br \/>\nCon toda su experiencia, el veterano universitario de Tucson no pudo decir m\u00e1s: \u00a1Es una experiencia! exclam\u00f3 en su idioma, y call\u00f3. Prefiri\u00f3 echarle una nueva vuelta a su telescopio. La japonesita no pod\u00eda ocultar su maravillada situaci\u00f3n y todos en general hac\u00edan comentarios muy personales, muy de su yo interno, al margen del esp\u00edritu cient\u00edfico.<br \/>\nFue en efecto, una experiencia, algo nunca vivido, que satisfizo incluso a los exigentes, que aspiraban a ver todas las etapas. El sol por cierto, brill\u00f3 ir\u00f3nico e intenso sobre Mazatl\u00e1n a las seis de la tarde, como un tambaleante mediod\u00eda ladeado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AS\u00cd VIVIMOS EL ECLIPSE DE 1981 Desaliento y emoci\u00f3n por el eclipse Francisco Chiquete Mazatl\u00e1n, Sin., viernes 12 de julio de 1991, p\u00e1gs. 1 y 9. Primero eran caras de desaliento entre los extranjeros. Entre la poblaci\u00f3n local hab\u00eda curiosidad y el temor supersticioso que no se alej\u00f3 nunca. Luego, a pesar de los nublados, la colectivizaci\u00f3n de la euforia, a pesar de los nublados, de la emoci\u00f3n imposible de contener. \u00a1Es una experiencia! alcanz\u00f3 a decir, en su idioma, un catedr\u00e1tico universitario de Tucson, y call\u00f3 todav\u00eda abrumado. 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