{"id":96603,"date":"2024-06-05T08:15:47","date_gmt":"2024-06-05T14:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=96603"},"modified":"2024-06-05T08:15:47","modified_gmt":"2024-06-05T14:15:47","slug":"cincuenta-anos-en-la-gratificante-labor-del-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ovelanalista.com\/?p=96603","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os en la gratificante labor del periodismo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 1.1429rem;\">De los viejos chibaletes en El Correo de la Tarde, a los centros de comunicaci\u00f3n mundial que caben en la palma de la mano<\/span><\/p>\n<p>FRANCISCO CHIQUETE<\/p>\n<p>El Correo de la Tarde estaba en un peque\u00f1o local en que se distribu\u00eda el equipo de imprenta, proveniente de principios del siglo pasado, pero aquel tres de junio de 1974 me pareci\u00f3 una maravilla que a\u00fan es irremplazable, pese a los grandes descubrimientos que cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s nos permiten ejercer el periodismo desde un centro de comunicaciones que cabe en la palma de la mano.<br \/>\nEse chamaco de 17 a\u00f1os que era yo, no ten\u00eda por qu\u00e9 saber que ah\u00ed se fraguaba una etapa brillante del decano de la prensa nacional, por cuyas p\u00e1ginas desfilaron Heriberto Fr\u00edas, Amado Nervo, Rafel Buelna Tenorio, Jos\u00e9 Ferrel y otros personajes importantes para las letras y para el periodismo de todo el pa\u00eds.<br \/>\nAbraham Garc\u00eda Ibarra era ya un legendario periodista que hizo \u00e9poca en Mazatl\u00e1n desde El Sol del Pac\u00edfico y en la capital del pa\u00eds, desde las p\u00e1ginas de El D\u00eda. Decidi\u00f3 regresar al terru\u00f1o del que fue expulsado por los abusos del gobernador Leopoldo S\u00e1nchez Celis, escondido en la m\u00e1quina de un tren de carga cuyos operadores fueron solidarios ante la amenaza, mientrs la polic\u00eda judicial bloqueaba termnales de camiones y carreteras..<br \/>\nCon un peque\u00f1o patrimonio proveniente del premio mayor de la loter\u00eda, seg\u00fan la leyenda, el Bolche le compr\u00f3 el cabezal y equipo al coronel Eutimio F. S\u00e1nchez, en cuyas manos El Correo languideci\u00f3 por varios lustros, mientras la cadena Garc\u00eda Valseca se apoderaba del territorio mexicano con los soles, cuyas plantas eran verdaderos monstruos industriales.<br \/>\nCon Abraham vino otro sinaloense, Francisco Liz\u00e1rraga Ochoa, de Los Mochis. Como codirector se encargaba de la redacci\u00f3n, d\u00e1ndole un aire moderno a las informaciones, con el estilo que se ense\u00f1aba la Escuela Carlos Septi\u00e9n Garc\u00eda, donde \u00e9l mismo estudi\u00f3.<br \/>\nAbraham y Pancho convocaron a un cursillo de periodismo, gratuito, que buscaba identificar candidatos a reporteros. Estuvimos ah\u00ed unos ocho muchachos atra\u00eddos por la posibilidad de conocer ese mundo m\u00e1gico de la informaci\u00f3n. Paquita Casta\u00f1eda, Luis Alfredo Romero Garc\u00eda, Marcos Luna Chavira, H\u00e9ctor Benjam\u00edn Quintero, Jorge Gonz\u00e1lez Cardoso y dos o tres m\u00e1s que desertaron r\u00e1pidamente.<br \/>\nEl Correo se convirti\u00f3 en el centro de la lucha social en Mazatl\u00e1n. Ah\u00ed acud\u00edan los l\u00edderes del combativo sindicato de alba\u00f1iles, que encontraban apoyos a pesar de la d\u00e9bil econom\u00eda del peri\u00f3dico. Por lo menos se llevaban unas resmas de cuartillas y una que otra cajas de est\u00e9nciles para la impresi\u00f3n mimeografiada de su peri\u00f3dico El Martillo.<br \/>\nPocos d\u00edas despu\u00e9s de iniciar el cursillo, Pancho Liz\u00e1rraga nos dej\u00f3 tarea a Luis Alfredo Romero y a m\u00ed. Hab\u00eda que cubrir la asamblea dominical de precaristas que invadieron terrenos y fundaron la colonia Francisco Sol\u00eds. Fue verdaderamente aleccionador. Los lotes estaban ubicados en plena marisma, sin servicios p\u00fablicos, y para dejar de caminar y vivir sobre el lodo oloroso a pescado descompuesto, habr\u00eda que comprar decenas de carros de tierra. Entre m\u00e1s, mejor, para evitar las inundaciones cotidianas que tra\u00eda consigo la marea.<br \/>\nA pesar de eso, ten\u00edan que pagar el impuesto predial, pues el ayuntamiento registr\u00f3 el asentamiento de inmediato y sin regularizar la propiedad, les asign\u00f3 claves catastrales y con ellas, obligaciones fiscales que iban desde el pago del propio catastro y adicionales como el pago de plusval\u00eda por las obras de urbanizaci\u00f3n de la avenida del Mar, construida diez a\u00f1os antes, una espl\u00e9ndida avenida con cemento hidr\u00e1ulico, alumbrado p\u00fablico, agua potable y drenaje, todo lo que no se ten\u00eda en la colonia (ni siquiera tomas domiciliarias de electricidad o agua les hab\u00edan autorizado); y encima, se les cobraban dos adicionales: pro educaci\u00f3n, sin escuelas cercanas, y el pago \u201cpor la reina del carnaval\u201d, dijeron. Era, en efecto, un adicional \u201cpro-carnaval\u201d.<br \/>\nPor varios meses hicimos equipo con Paquita, una joven brillante, que sin embargo debi\u00f3 dejar la actividad porque la familia no ve\u00eda bien eso del periodismo y la presionaron para que buscara un empleo m\u00e1s apto para una muchacha. Su esp\u00edritu rebelde la llev\u00f3 a emigrar a la ciudad de M\u00e9xico a\u00f1os despu\u00e9s y por all\u00e1 hizo carrera, primero en El D\u00eda, con el apoyo de Abraham, y luego en el Poder Judicial.<br \/>\nA lo largo de estos cincuenta a\u00f1os hemos presenciado el desarrollo de Mazatl\u00e1n y del pa\u00eds. Al principio todas las fuentes informativas locales estaban concentradas en el centro de la ciudad, de suerte que pod\u00edamos cubrirlas caminando. Si acaso hab\u00eda que tomar cami\u00f3n para ir a cubrir algo extraordinario en la c\u00e1rcel, que estaba a\u00fan en la colonia Ju\u00e1rez.<br \/>\nAl Correo llegaron otros personajes importantes: Rafael Franco Zazueta y Manuel Burgue\u00f1o Ordu\u00f1o, ambos due\u00f1os de una sintaxis impecable y un manejo del lenguaje envidiable, producto de sus muy elevados niveles culturales. Rafael fund\u00f3 despu\u00e9s La Voz de Mazatl\u00e1n y Manuel se convirti\u00f3 en el cr\u00edtico m\u00e1s demoledor de la ciudad. Catorce a\u00f1os despu\u00e9s fue asesinado por sicarios pr\u00f3fugos de una polic\u00eda corrupta.<br \/>\nViv\u00ed casi dos a\u00f1os entre los viejos chibaletes con tipos movibles, linotipos reum\u00e1ticos y una prensa que imprim\u00eda peri\u00f3dicos sobre hojas sueltas a las que se deb\u00eda dar vuelta para estampar las otras p\u00e1ginas y que pod\u00eda hacer impresiones sin electricidad, si era necesario, a condici\u00f3n de que los operarios Venancio, jefe del taller, Jorge el Chato, operador de la prensa, el Jorgillo, linotipista y don Lencho, tip\u00f3grafo, se prendieran de la rueda mayor para hacerla girar con tracci\u00f3n humana.<br \/>\nLuego llegaron en otros peri\u00f3dicos, equipos m\u00e1s modernos que a su vez fueron evolucionando, como evolucion\u00f3 la ciudad. Las colonias pasaron de 17 a 250 y luego a perderse la cuenta y el control. Si los nuevos asentamientos se inundaban era porque los l\u00edderes ignorantes se pon\u00edan de acuerdo con due\u00f1os de terrenos inundables que de esa forma los pod\u00edan vender sin restricciones; hoy los desarrollos tienen que cumplir con todos los reglamentos, pasan por registros y permisos de la autoridad, y de todos modos se inundan. La corrupci\u00f3n ya no es de dirigentes y vendedores, sino institucional.<br \/>\nHan sido cincuenta a\u00f1os de tener un lugar privilegiado para ver los cambios de la sociedad. La lucha c\u00edvico-electoral tan enconada que finalmente ech\u00f3 al partido \u00fanico, y la movilizaci\u00f3n social, intensa y sufrida, que hoy parece haber restaurado al viejo r\u00e9gimen con colores distintos.<br \/>\nA\u00f1os de conocer e interactuar con personajes deslumbrantes y controversiales: de Fidel Vel\u00e1zquez a Fidel Castro; de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo a Felipe Gonz\u00e1lez y Mario So\u00e1rez; de \u00c1ngeles Mastreta, H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn, Carlos Monsiv\u00e1is, Jos\u00e9 Emilio Pacheco, a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez; de Jos\u00e9 Luis Cuevas a Antonio L\u00f3pez S\u00e1enz; de Julio Preciado a Lola Beltr\u00e1n y Joan Manuel Serrat y muchos m\u00e1s. Verdaderos privilegios para aquel chamaco nacido en la Montuosa y avecindado en la Klein, pr\u00f3fugo de sus marismas.<br \/>\nDe tres o cuatro restaurantes de batalla (Doney, Joncols, Los Comales y La Copa de Leche), dos de altos vuelos, como El Palomar y El Caballo Loco, a una explosi\u00f3n en la que diario aparecen y desaparecen restaurantes de altas pretensiones y taquer\u00edas, torter\u00edas y hamburgueser\u00edas de todo nivel o marisquer\u00edas de calle o de post\u00edn; cines de la Compa\u00f1\u00eda Operadora de Teatros y La Gran Cadena de Oro, cuyos programas anunciaba Clemente Valdez Vizcarra en spots fondeadas con la m\u00fasica de El Continental, interpretada por Ray Coniff; los cines de la Plaza La Concordia, los de las Gaviotas, pasando a complejos ultramodernos en las actuales plazas comerciales.<br \/>\nLos narcos, los robos al erario p\u00fablico, las controversias. Todo nos ha ocupado en estas cinco d\u00e9cadas en que el concepto del periodismo se ha modificado t\u00e9cnicamente y ha sido acosado desde el poder legal y los grupos f\u00e1cticos, pero mantiene la esencia de informar con rigor y profesionalismo, aunque incluso beneficiarios de esta aspiraci\u00f3n no lo entiendan del todo.<br \/>\nCincuenta a\u00f1os de construir amistades que han sido para toda la vida, rubricadas con compadrazgos entra\u00f1ables o con coincidencias idealistas que siempre hemos buscado honrar. En ese lapso Ofelia y yo hicimos familia con la espl\u00e9ndida fortuna que representan dos hijos magn\u00edficos, m\u00e1s all\u00e1 de las valoraciones de un pap\u00e1 cuervo, y acrecentamos a las respectivas familias integradas por hermanos de gran calidad humana.<br \/>\nCincuenta a\u00f1os de un ejercicio feliz, lejano de disneylandia, pero enriquecido por el humanismo de nuestra comunidad.<br \/>\nUna an\u00e9cdota, una. Daba conferencia de prensa el entonces director de Cobaes, Javier Luna Beltr\u00e1n, a quien conoc\u00ed doce a\u00f1os atr\u00e1s como el alcalde m\u00e1s joven en el estado. Ya algo cacaloteado, como le dije al saludarnos, busc\u00f3 vengarse y lo logr\u00f3: interrumpi\u00f3 la conferencia s\u00f3lo para decir \u201c\u00bfte das cuenta, Chiquete, que de ser el reportero m\u00e1s joven ahora eres el m\u00e1s antiguo de todos los que est\u00e1n aqu\u00ed?\u201d Lo era, aunque apenas estaba llegando a los treinta a\u00f1os de edad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De los viejos chibaletes en El Correo de la Tarde, a los centros de comunicaci\u00f3n mundial que caben en la palma de la mano FRANCISCO CHIQUETE El Correo de la Tarde estaba en un peque\u00f1o local en que se distribu\u00eda el equipo de imprenta, proveniente de principios del siglo pasado, pero aquel tres de junio de 1974 me pareci\u00f3 una maravilla que a\u00fan es irremplazable, pese a los grandes descubrimientos que cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s nos permiten ejercer el periodismo desde un centro de comunicaciones que cabe en la palma de la mano. 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