DOMINGRILLA

FRANCISCO CHIQUETE
Hablar de los crematorios clandestinos de Jalisco es remitirse a lo peor de la humanidad. Desde los consabidos Campos de exterminio en la segunda guerra mundial hasta los pavorosos vuelos de la muerte que practicaron los militares argentinos y chilenos, así como las policías políticas mexicanas, pasando por la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.
Pero sobre todo es hablar de la miopía de un gobierno que voluntariamente se amarró las manos ante el crimen organizado, creyendo que así podía convencer a la delincuencia de parar su espiral de violencia.
Y qué decir de las madres rastreadoras, a las que todo el mundo lanza elogios en los discursos, pero a la hora de la hora las dejan solas, sin apoyos materiales ni mucho menos garantías para su propia seguridad.
El Congreso de Sinaloa acaba de dar el premio Norma Corona Sapiéns a la señora María Isabel Cruz Bernal, una esforzada madre rastreadora que por años ha luchado por localizar a su hijo, levantado por grupos delictivos. En una época en que todo es controvertible, la designación fue aceptada por todos y celebrada por muchos.
Es una de las primeras acciones positivas que vemos en esta materia, pero en el mundo real, las madres buscadoras siguen siendo objeto de abandono y hasta de persecución por parte de los mismos delincuentes que desaparecieron a sus hijos.
La señora Cruz Bernal narró al programa La Tertulia, de Mario Martini, que al regresar de su viaje al Congreso Internacional sobre Desaparición Forzada, fue amenazada telefónicamente hasta Ginebra, Suiza, donde fue el encuentro, “por andar ventilando por allá las cosas que pasan en Sinaloa”.
Esto nos recuerda que en agosto de 2022 fue asesinada la señora Rosario Lilian Rodríguez Barraza, en La Cruz de Elota, porque no quiso dejar de buscar a su hijo ni dejar de participar en las búsquedas con otras madres. El Crimen ocurrió en La Cruz de Elota, y sigue impune.
El viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió a los reporteros esperar a que sen tuviese más datos del caso Techuitlán, porque quizá sea una fake news, no lo sabemos. A querer y no, es una descalificación del trabajo de las madres rastreadoras que hicieron el redescubrimiento del caso, ya manejado por las Fiscalías y abandonado por la local de Jalisco y la general de la República.
Los delincuentes no quieren que las madres busquen, y las autoridades no quieren que las madres documenten las muertes de los desaparecidos, porque entonces crece el número de asesinatos que, según las estadísticas oficiales, va en descenso.
Ese caso de Jalisco es uno de los más dolorosos en nuestra historia contemporánea, pero por desgracia no es el único. La labor de las madres rastreadoras demuestra que las tumbas clandestinas abundan por todo el país.
¿REGRESAR A LA
NORMALIDAD?
El gobierno del estado lanzó un programa llamado Culiacán en Movimiento, que busca reactivar la vida nocturna de la capital del estado. Los propósitos son varios: mover a la economía, regresar a la normalidad, quitar la presión sicológica que pesa sobre la población culiche y por supuesto, reducir los efectos negativos sobre la política oficial.
Pero el humor popular es capaz de destrozar cualquier programa, por muy bien diseñado y calculado que esté.
En un muro de Facebook, un ciudadano recordaba que hasta hace poco tiempo las autoridades lo instaban a no tomar y a no frecuentar los sitios riesgosos. Hoy, por el contrario, los llaman a la juerga, bajo el concepto de recuperar la vida nocturna.
Cualquier cosa que se haga para devolver a los culiches la vida normal que llevaban es positivo, sobre todo cuando la reanimación de ese sector importante de la economía, significa el regreso de empleos que se habían perdido y por ende, la recuperación de los ingresos de muchas familias hoy afectadas en extremo.
Pero evidentemente los creadores del programa no han pensado en una cosa: la normalidad económica que tenía Culiacán no podrá regresar, a menos que las otras normalidades también regresen.
Mucho se ha dicho del impacto del dinero negro en la fortaleza de os negocios de esta sede de uno de los principales cárteles. ¿Si los grandes restaurantes y los lujosos bares vuelven a abrir sus puertas volverán los clientes más connotados, los que pagaban cuentas estratosféricas, jalaban la banda, los que en una visita a una boutique exclusiva armaban la venta del día?
Una recuperación real y duradera tendrá que ser planeada en otro sentido, y no se ve que detrás del llamado a la vida nocturna exista un proyecto de reorientación de los esfuerzos, de aprovechamiento de otras potencialidades.
Seguramente el gobierno será exitoso en la operación de sus anillos de seguridad, como ya lo demostró en el carnaval de Mazatlán, que fue blanco a pesar de los nubarrones que aparecieron durante su inicio, pero con todo y los grandes desplazamientos de gente, con la movilización ciudadana de los dos desfiles y las tres coronaciones, fue una fiesta de seis días, mientras que en Culiacán se trata de un esfuerzo permanente para el que la seguridad es un elemento primordial, pero no el único.
Falta un gran acuerdo con el sector empresarial que identifique los llamados nichos de oportunidad y desarrolle, con facilidades oficiales y disposición del engranaje económico, pero no se ve a nadie trabajando en eso.
Porque las oscuras golondrinas de la economía apalancada con consumos y financiamientos underground, esas no volverán.
¿QUIÉN GANÓ EN EL PLEITO ESTADO-UAS?
La postulación de Jesús Madueña por unanimidad -aclamación- como candidato a la relección en la rectoría de la UAS motiva la reaparición de una pregunta: ¿quién ganó ese largo pleito de dos años en que los contendientes se dijeron y acusaron de todo?
El gobernador hablaba incansablemente de la democratización de la UAS, y sacó adelante su idea de contar con una nueva Ley Orgánica de la máxima casa de estudios. También habló de castigar la corrupción y transparentar las finanzas de la institución, pero eso ya quedó detrás, gracias a un acuerdo de pagos chiquitos.
Pero la ley no alcanza para que Rocha y sus compañeros jubilados vean desde el gobierno cómo la UAS se sacude al grupo cuenista.
La inminente reelección de Madueña le permitirá seguir gobernando a la institución hasta el 2029, con posibilidad de refrendar entonces un séptimo rectorado para el grupo de Cuén, ahora sin Cuén.
¿Entonces qué ganó Rocha? Por lo pronto el final de un conflicto en que se metió él mismo, y en el que no fue respaldado por la comunidad universitaria nacional y por tanto, tampoco la 4T le compró el pleito.
Algo que sí se abona a la cuenta del gobernador, es que el rector reinstalado y en vías de reelección, ya no está en plan beligerante. Hoy no sólo es institucional en su trato con Rocha, sino amable y hasta untuoso. A veces más que algunos sectores de Morena.

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