Paúl Chávez

15 marzo 2025

Lo común no es el criterio de la verdad, a lo sumo refleja las creencias, los gustos y las preferencias en un momento dado pero ¿Dónde cimentar la verdad?

 

Lo común

¿Por qué se le llama común a ese sentido que nos ayuda a descubrir una verdad palmaria de algo? ¿Es el sentido común el sustento para cimentar la verdad? Veamos.

Correlacionar el bien común con el sentido común no es frecuente, aunque al pensar en el bien común, por sentido común, entendemos que les vaya bien a los ciudadanos y progresen. Hay verdades que no necesitan ser explicadas como ésta para ser entendidas. Justo porque la gente tiene un entendimiento común que lo facilita, así lo particular puede hacerse común y todos entenderlo. Casi todos.

Sin embargo la palabra común se presta para diversas interpretaciones. En la manera que nosotros entendemos el sentido común la evidencia oculta salta a la vista ante dos posiciones contrarias de un mismo asunto, así la solución resulta tan obvia sin lugar a dudas.

El sentido común y lo no común

Los elementos de juicio

El chiste es escoger con qué compararlo, o sea, los elementos de juicio para juzgarlo con una certeza dramática. Eso lo da la experiencia, la claridad de ideas y la sagacidad. Hay personas naturalmente sagaces para los juicios prácticos inmediatos como Don Belén Torres, el legendario juez de Navolato que no tenía estudios.

Acudieron a él los marchantes con el dueño de un caballo que se había soltado de su amarre al oler a la hembra cerca montándose en ella, ambos quebraron con las patas la mercancía tendida. Don Belén meditativo preguntó ¿Cuántas patas tenía el caballo en el piso montado? Dos les respondieron ¿Y la yegua? Cuatro. Pues el dueño del caballo paga la 3ª parte, es quien menos daño hizo.

El británico Chesterton mostró otra faceta del sentido común: que no es tan común; tanto así que escribió “la gente pelea porque no sabe discutir”, o más bien porque discuten y gritan sin saber argumentar, y otra que reclama meditarse “la mediocridad posiblemente consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta”.

 

Dos formas de entenderlo

Lo común puede entenderse de 2 formas: en la estadística y en la certeza. La estadística nos muestra la cantidad de personas que creen algo que no necesita demostración por resultarles demasiado obvio. Pero la creencia común no necesariamente es verdadera aunque la mayoría sea aplastante.

Antes de Cristóbal Colón era común que la gente creyera que la tierra era plana, les resultaba muy obvio, si te fijas esa idea no resulta descabellada: es cierto, se ve plana. Pero también había otras evidencias como el ver como desaparecían los barcos y las nubes en el horizonte: esto era cierto y tampoco podía negarse ¿Entonces?

 

La incompletud

Hay certezas que son tan obvias que requieren verse de lejos o salirse de la pecera donde uno nada para ver su falsedad o su incompletud. Esto nos lleva a 2 cosas: La 1ª a contemplar la realidad saliéndonos de la perspectiva acostumbrada y a pedir consejo con otro que no esté contaminado.

Pero acudimos no tanto a buscar la verdad sino a buscar consuelo y un soporte en los amigos, esto ayuda sin duda pero no es suficiente para descubrir lo que uno no quiere ver de uno mismo. Habrá que cuestionarnos ¿Busco consuelo para reafirmarme y sentirme bien o busco enfrentar la verdad o ni siquiera tengo la menor idea?

Quienes acostumbran confesarse saben que no es fácil decir las cosas que le avergüenzan y que oculta, pero este ejercicio de humildad abre a la verdad. La humildad y la verdad son hermanas. Incluso el mero deshago permite ver con claridad lo confuso. Pero ver lo desconocido requiere salirse de la pecera. Los viajes ayudan.

 

Las ciencias no lo son todo

La 2ª. Tiene que ver con la certeza en la que nos basamos. La gente suele refugiarse en la Física y en las Matemáticas para sustentar y buscar la verdad. Basar las creencias en lo cuantificable, en los números, no resulta suficiente para demostrar todo ni para conocer nuevas verdades, hay realidades que no pueden ser reducidas a las cantidades, a los números.

Cuando vi su foto Kurt Gödel me cautivó por la profunda abstracción de su mirada, demostró que no todos los teoremas o afirmaciones basados en la aritmética son consistentes: que siempre habrá enunciados verdaderos que no se pueden demostrar con nuevos principios. O sea, que este tipo de certezas, la matemática, es insuficiente, o sea, es incompleta para enunciar todas y las nuevas verdades, llamándole a su conjunto de postulados La Teoría de la Incompletud. Aunque como lo escribimos puede que no sea del todo cierto, lo cual nos disculpamos de antemano, pero ayuda a profundizar.

El emérito maestro de la Universidad de París Sto. Tomás de Aquino 700 años antes en su Suma vs. Los Gentiles, demostró con una argumentación y una lógica bien sustentada que se puede tener una visión realista y universal de la realidad usando la metafísica y la lógica que desarrolló a partir de Aristóteles, incluso del Cosmos; entre más profundo, abstracto y simple sea el conocimiento conoce mejor, pues los sentidos nos engañan. Esto requiere entrenamiento.

Los griegos distinguieron 3 principios irrefutables lógicos de la realidad, son metafísicos porque ven más allá de la materia: 1. El principio de la identidad: Lo que Es, ES, una silla es una silla, 2. El principio de no contradicción: algo no puede ser una cosa y otra distinta al mismo tiempo, A no puede ser B. 3. El Principio de 3ero. Excluido: entre dos cosas, una que afirme y una contraria no puede existir una 3ª opción.

Estos 3 principios son los cimientos del sentido común y lo elevan a ciencia, pueden ser captados por la mente, pero la subjetividad y personalidad muchas veces lo impide.

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