Aunque Pese

Por Salvador Martínez G.

 

Son claros los esfuerzos que la presente administración ha realizado para abatir la deserción escolar y disminuir la falta de espacios en la educación media básica, prácticamente cubierta para todos aquellos que lo demandan.

Igualmente, se ha buscado mejorar los niveles educativos y académicos para ofrecer una educación de mejor calidad en todo el país.

Falta mucho por hacer en estos campos, y más aún en el de la convivencia entre los educandos, debido a un alarmante fenómeno de violencia escolar en el nivel secundaria.

Consumo de estupefacientes, agresiones sexuales o de género, y peleas entre alumnos y/o profesores son los principales rasgos generadores de violencia, de acuerdo con una investigación de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, de la UNAM.

El estudio multidisciplinario con siete años de duración y la participación de 30 investigadores revela que “la mayoría de las escuelas del país están atravesadas por la violencia; encontramos población escolar asediada, paralizada; las escuelas viven una especie de encapsulamiento en periodos de violencia extrema y todos los actores se mantienen angustiados. Hay poca capacidad de acción o recae en muy pocos”.

Se subraya que la precariedad, el despojo y la extracción de recursos son factores que han derivado en deshumanización. “Las violencias armadas, criminales e ilegales no se originan en la escuela, pero sí se pueden reproducir ahí, lo que llamamos pedagogía de la crueldad”, se asienta en la investigación de marras.

Ante este panorama, urge que la Secretaría de Educación Pública, a cargo de Mario Delgado Carrillo, implemente un programa urgente y profundo de reconstrucción de la paz y las relaciones sociales sanas entre los alumnos y entre estos con los maestros.

Son muchos los casos que se han documentado en la nota roja de los medios de comunicación sobre violencia en la secundaria, con casos hasta de muerte, como el de Norma Lizbeth Ramos, de 14 años, fallecida por golpes recibidos por una compañera de su escuela en Teotihuacán hace dos años, o la violación de una pequeña de 12 años en la secundaria técnica 51 en Zapopan, por parte de uno de sus compañeros de 13 años.

Evitar casos extremos como los descritos, así como pleitos y bullying, es indispensable para garantizar una educación mínima aceptable para los adolescentes mexicanos.

 

SUSURROS

Cínico es el menor calificativo que se puede aplicar al senador Gerardo Fernández Noroña, quien, tras años de apelar a la vida humilde, ahora alega que no está obligado a vivir en la austeridad.

Esto, tras los excesos de viajar en las cabinas de lujo en sus vuelos internacionales, disfrutar de manjares en restaurantes de lujo y ahora vivir en una residencia de mil 200 metros cuadrados en Tepoztlán, Morelos. Así trabaja por los pobres.

Email: salvadormartinez@visionmx.com
X: @salvador_mtz

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