Las “balas perdidas” en Sinaloa
Héctor Calderón Hallal
Las grandes eventualidades políticas en Sinaloa, de un tiempo a la fecha
suceden de forma inopinada… súbita o inesperadamente.
Sin embargo… eso sí, la abrumadora mayoría de las veces los resultados casi
siempre aciertan en la fatalidad, cual si fueran tiros de precisión.
Si fue en 2021, cuando en el mismísimo local del órgano electoral local en
Culiacán, el día que recogió su “constancia de mayoría” el entonces
candidato a gobernador ganador Rubén Rocha Moya, en entrevista de
banqueta y al salir del evento, casi sorprendido y hasta indignado respondió
que durante la jornada electoral donde se votó mayoritariamente por la
coalición que encabezó su partido, Morena, “no hubo actos considerados
como delitos electorales en ninguna región del Estado(…)bueno sí -corrigió- si
acaso en el municipio de Ahome, pero que lo revisarían pues seguramente se
trata de hechos colaterales o aislados” agregó convenientemente…
acomodándose a las circunstancias ya y previendo uno de los grandes golpes
políticos que habría de dar a lo largo de su sexenio, para descarrilar los
proyectos de -por lo menos- cuatro de los aspirantes a sucederlo en el cargo
de gobernador, por no ser cuadros de su preferencia e interés político.
Cualquier sinaloense mínimamente ilustrado, que esté en un rango de edad
entre los 12 y los 90 años, puede a estas alturas estar enterado y hasta
consciente -si fue testigo presencial durante el proceso electoral local del
2021- de la forma tan burda en que grupos armados y de evidente
pertenencia a la delincuencia organizada, operaron a favor de Morena
robando urnas, amenazando y agrediendo votantes y ensuciando el
desarrollo de esa jornada electoral, en decenas de seccionales de las zonas
centro, centro sur, sur, centro norte y norte de la Entidad… y hasta el día de
hoy, las averiguaciones o carpetas de investigación no han arrojado un solo
resultado.
Fueron “hechos aislados”, efectos “colaterales”… o “balas perdidas” pues,
seguramente, las decenas de privaciones de la libertad y las consecuentes
amenazas que se dieron tan solo en Culiacán y municipios del centro del
Estado aquel domingo 6 de junio del 2021, a connotadas figuras de la política
local, como Paola Gárate, entonces presidenta del Comité Directivo Estatal
del PRI en Sinaloa y actualmente diputada local en el Congreso de ese mismo
Estado; al entonces secretario de Organización del comité estatal del propio
PRI sinaloense y a por lo menos una veintena de personas más.
Actos deliberados y tipificados claramente como graves y de consecuencias
no solo electoral, sino penal, que orillaron al entonces candidato priísta a
gobernador, Mario Zamora Gastélum, hoy diputado federal, a ofrecer
anticipada e injustamente el “reconocimiento de su derrota”… a cambio de
que le entregasen con vida y sin daños en su integridad, a los priístas y
activistas de su campaña que los grupos delincuenciales o “la maña”, como
también se les conoce, habría privado de la libertad como parte de su táctica
para ‘sembrar el terror’ y forzar a la población en su totalidad a aceptar el
triunfo en Sinaloa del candidato oficialista de Morena, Rubén Rocha Moya.
“Actos fortuitos” o “balas perdidas” también de la política de este sexenio
morenista encabezado por Rocha Moya en Sinaloa, han sido las formas tan
quirúrgicas mediante las que al final, se obtuvo un resultado muy constante,
común…preciso, que “quien sabe si haya sido precisamente la voluntad del
Gobierno de Sinaloa ni de su gobierno ¿verdad?… pero de forma inverosímil,
sucedió hasta en cuatro ocasiones: las súbitas caídas de Luis Guillermo
Benítez Torres ‘El Químico’, de la alcaldía de Mazatlán y de la gracia del
‘todopoderoso’ presidente Andrés López Obrador, una vez que este se llenó
de soberbia y decidió ver “chiquitos” a todos los promotores regionales
originales que lo respaldaron en sus inicios en cada una de las regiones del
país… como fue el caso del “Químico” Benítez en la zona sur del Estado de
Sinaloa, a quien se le instauró juicio de desafuero para que pudiese enfrentar
acciones penales por diversas, algunas relacionadas con la adquisiciones de
lámparas de alumbrado público a la empresa ‘Lighting’ por 434 millones de
pesos, entre otros.
Igualmente la súbita caída del abogado Jesús Estrada Ferreiro, alcalde de
Culiacán (quien hasta había logrado su reelección) a quien de igual forma por
la vía del procedimiento de desafuero legislativo, se le dejó en condiciones de
defenderse en tribunales por delitos de carácter administrativo, ignorando
olímpicamente el Gobierno del Estado, el principio de subsidiariedad
desprendido del artículo 115 Constitucional, que faculta a los gobiernos
municipales a dar prioridad a las adquisiciones de ciertos bienes y servicios,
en función de las necesidades o urgencias que se presenten en las
respectivas demarcaciones geográficas que los alcaldes o gobiernos
representen.
Lo mismo pasó más recientemente, con la caída del alcalde de Ahome,
Gerardo Vargas Landeros, también ya reelecto y perfilado en el desempeño
de sus segundo período, cuando llegó de repente a Los Mochis, cabecera
municipal de Ahome, la embestida política desde Culiacán, que se materializó
una tarde con una especie de bando solemne fijado en el umbral de la oficina
del secretario del Ayuntamiento, muy a la manera de los avisos en la época
colonial o virreinal, donde se avisaba mediante correspondencia fijada en un
pórtico palaciego, que llegaría en un carruaje, después de varios días de
trayecto, una comisión especial para implementar proceso de juicio de
desafuero de la autoridad local, por ‘actos que ofendían a la Santa
Inquisición, a las buenas costumbres y a la jerarquía del monarca’…en este
caso, lo que se le reprochaba legalmente a Gerardo Vargas Landeros, es que
se haya atrevido a adquirir en tiempos de franca necesidad, dada la ola de
violencia que amenazaba ya al Estado de Sinaloa, un lote de patrullas nuevas
mediante la modalidad de ‘leasing’ o renta acumulativa, pues estas ya venían
integradas con todo el equipo policial necesario y no se iba a perder tiempo
comprando por separado ese instrumental de trabajo y esperar a que a cada
patrulla le fuera instalado el mismo. Se advierte que se acreditó plenamente
la necesidad de renovar los equipos móviles de la corporación preventiva en
ese municipio…pero pudo más el capricho y la soberbia del mandatario
estatal, que quiso asentar el precedente con el alcalde de Ahome también.
Y el cuarto caso, uno de los más onerosos… seguramente el más deplorable,
hasta ayer. El del diputado federal electo priísta, Héctor Melesio Cuén
Ojeda… exdiputado local, exalcalde de Culiacán y exrector de la UAS, quien, a
través del partido del cual fue líder moral y fundador indiscutible, el Partido
Sinaloense (PAS) que participó coaligado a Morena, le aportó el despliegue y
la presencia estructural necesaria a la candidatura de Rocha Moya a lo largo
del territorio sinaloense, gracias a la cual pudo tener una votación más o
menos copiosa con la que pudo justificar su “triunfo” inobjetable en las urnas
en 2021 el hoy gobernador.
No obstante lo anterior, Rubén Rocha desde el inicio de su administración le
mostró a Cuén Ojeda el rostro de la traición y el desprecio: no solo no lo
nombró secretario General de Gobierno o de Educación, pues lo nombró
secretario de Salud, sino que le entorpeció permanentemente el camino para
que se desempeñara con eficacia y terminó despidiéndolo a los pocos días de
su nombramiento.
Lo demás, es historia conocida: el jueves 25 de julio de 2024, se supo del
homicidio artero del maestro Héctor Melesio Cuén en Culiacán. En cuestión
de horas, la fiscalía local pretendió filtrar y asentar en la opinión pública la
idea de que el móvil del asesinato fue el pretendido despojo de su camioneta
en una gasolinería; este razonamiento, mediante un vídeo de pésima
manufactura y peores argumentos, que no soportaban la teoría del caso ante
órgano jurisdiccional.
Ha quedado firme el razonamiento de que Cuén Ojeda fue asesinado horas
antes de ese mismo 25 de julio del año 24, en la hacienda ‘La Higuerita’, a las
orillas de Culiacán, en el mismo evento donde la DEA capturó con engaños y
extrajo del territorio nacional, a Ismael Zambada García ‘El Mayo’.
Seguramente fue otro “hecho colateral”, otra coincidencia… otra de esas
“balas perdidas” de la política que practica el gobierno de Rocha Moya.
Asesinato del que, por cierto, los ciudadanos de Sinaloa y del país no hemos
sabido ni por asomo, ni por error, de un solo avance en la investigación.
Tal parece que este gobierno de Morena, es errático en los temas que no le
conviene resolver o esclarecer… pero eso sí, pega ‘tiros de precisión’,
quirúrgicos, donde sí le conviene.
El ciclo de la violencia en Sinaloa empieza a generar hartazgo en la población:
Se incrementan los homicidios y las acciones violentas y anuncian el envío de
tropas con miles de elementos… y no solamente anuncian -como si fuera esa
una solución- que el Consejo de Seguridad Nacional sesionará en Culiacán-
anuncio que “debe poner muy nerviosos a los malandrines, al borde del
colapso y la parálisis”; llegan esas tropas, que ahorita su estado de fuerza
debe rondar en los 20 mil elementos seguramente; se calma aparentemente
la situación algunas dos semanas, se relaja la estrategia y vuelve la dinámica
de violencia en grande escala, lo que propicia que se vuelvan a movilizar más
elementos de tropa… y así en un cuento de nunca acabar.
Mandan millares de elementos castrenses que no resuelven nada… Quizá si
enviaran una célula de investigadores especializados, no mayor de 20, quizá
pudiera resultar más satisfactorio el resultado… Ese sí sería ‘un tiro de
precisión’ a favor de la ciudadanía.
Ahí se mostraría la voluntad gubernamental de resolver el problema por
parte del Gobierno Federal y del Estatal.
La presencia en Sinaloa del Consejo de Seguridad ni la de este pobre
muchacho, hijo de Javier García Paniagua, al que le están “metiendo aire en
la cabeza” por tener supuestas posibilidades políticas en el 2030, no asusta a
nadie… menos a los malandrines… Eso nada resuelve. Está visto.
El gobierno de Morena nos considera retrasados mentales a los ciudadanos
que estamos fuera del Gobierno… ¿O qué?
Y la más reciente de las ‘balas perdidas’ … indignante y deplorable como muy
pocas, lo constituye el ataque artero y cobarde contra un par de diputados
locales de Movimiento Ciudadano en el centro de Culiacán y en punto del
mediodía: el intento de homicidio contra el actual diputado Sergio Torres
Félix, exdiputado local, exdiputado federal, exalcalde de Culiacán,
exsecretario de Pesca estatal en Sinaloa, excandidato a gobernador por
MC…y excelente cuadro, que ha sabido desde el primer día, personificar a la
oposición en Sinaloa con valor cívico, con respeto pero con firmeza y
dignidad, hablando a nombre siempre de los sinaloenses y sus mejores
causas.
La otra víctima se trata de la diputada local Elizabeth Montoya, excandidata
también del MC a la alcaldía de Culiacán.
En el caso de Sergio Torres Félix, dirigente formal del partido fundado por
Dante Delgado (y el partido de Luis Donaldo Colosio Riojas) en Sinaloa, bien
pudiera decirse que no es solo un serio aspirante a repetir en el cargo de
presidente Municipal de Culiacán… sino que su perfil le alcanza para despojar
a Morena de la gubernatura en la noroccidental entidad.
Aunque digo… quizá pueda explicarse este homicidio en grado de tentativa a
los dos legisladores por parte del Gobierno, presentando el argumento de
que algún despistado en el centro de Culiacán anteayer, se soltó por puro
gusto jalándole al gatillo delante de todo mundo y a plena luz del día, en una
calle por demás céntrica y transitada, propiciando que un par de ‘balas
perdidas’, perforara una, el cráneo del diputado Sergio Torres y otra, diera en
la humanidad de la diputada Eli Montoya (en el rostro) obligando a que se
practicaran inútilmente varias cirugías en su rostro, pues perdió
lamentablemente un ojo.
Y aunque ambos personajes están con vida, afortunadamente, según los
últimos reportes, sobre todo la diputada que se recupera más rápidamente,
pues Sergio Torres sigue intubado y sedado en terapia intensiva, en un plazo
para su observación que podría prolongarse hasta mañana sábado 31 de
enero, la respuesta en redes -por lo menos- en Culiacán y en las principales
ciudades del Estado, fue de condena al acto cobarde y sobre todo de mucha
solidaridad y muestras de cariño para ambos personajes víctimas de la
violencia… sobre todo para Sergio, quien tiene el aprecio de la gente desde
hace muchos años y con esto, si Dios le concede la salud, se consolidará con
más fuerza, como un serio aspirante a derrocar a la hegemonía de Morena en
Sinaloa.
Esperemos que se recupere Sergio. Nuestro abrazo fraterno a su esposa y a
sus niñas.
Y aunque no nos consta ciertamente, ayer mismo se desató a partir de un par
de notas-meme en las redes sociales (Facebook) con la especie que
consignaba que el gobernador Rubén Rocha en una primera declaración
hecha minutos después de conocido el atentado el pasado miércoles al
mediodía, argumentó -palabras más, palabras menos- que “seguramente el
daño a los legisladores se debió a que estuvieron en medio de balas
perdidas”.
No es para dudarse, a como nos tiene acostumbrados el gobernador de
Sinaloa, quien cada que puede niega que haya violencia extrema en Sinaloa.
Asegura que la entidad vive una paz, casi equiparable a la fantástica
Disneylandia.
Lo cierto es que los medios o portavoces más serios de esta especie, lo
fueron CNN en español y El Universal, que a través de un par de notas
preliminares y en un intento de minimizar la gravedad del incidente, el
mandatario dijo que “ese hecho se trata de un atentado difícil de anticipar”.
Esa y muchas otras de las redes sociales y suscritas en Sinaloa, dieron cuenta
de una probable declaración errática y apurada del gobernador.
Y eso propició que circulara en medios locales la versión de “las balas
perdidas” del Gobernador.
Porque de confirmarse y, -Dios no lo quiera- de resultar nula la recuperación
de Sergio Torres, sin duda este sería la quinta víctima de esas “balas
perdidas” a las que se refiere Rocha Moya” y que, pues, le hubiera quitado a
un quinto gran cuadro aspirante a la silla mayor del poder en Sinaloa…
súbitamente.
Sin querer, queriendo, como decía ‘El Chapulín Colorado’; se habría
consumado -fatalmente- una nueva consecuencia inopinada a esos
‘caprichos’ de la casualidad, como las “balas perdidas” de Sinaloa.
Autor: Héctor Calderón Hallal
@pequenialdo, @CalderonHallal1

