La salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación del grupo parlamentario de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República no es un movimiento menor ni puede leerse únicamente como un ajuste administrativo. Se trata de una decisión política de alto calado que confirma que, para Morena, el proceso electoral de 2027 ya comenzó.

Este domingo, en el marco de una plenaria interna, López Hernández anunció su separación del cargo que lo colocaba al frente de la bancada mayoritaria y, por consecuencia, de la Junta de Coordinación Política (Jucopo). El mensaje fue claro: el senador deja la operación legislativa cotidiana para asumir una tarea de carácter electoral y territorial, con miras a los comicios intermedios.

Aunque permanecerá como senador, su nueva encomienda operar políticamente a Morena en la IV circunscripción, que comprende Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala— revela una prioridad evidente: blindar el poder del partido en las regiones con mayor peso electoral del país.

El propio Adán Augusto no ocultó el objetivo central de su decisión: ganar prácticamente todas las gubernaturas en disputa en 2027 y, sobre todo, conservar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y en el Senado. Dicho de otro modo, se trata de asegurar la continuidad del proyecto político de Morena sin contrapesos reales en el Congreso.

Sin embargo, este movimiento deja varias lecturas incómodas.

Por un lado, confirma que la agenda legislativa queda subordinada a la lógica electoral. La salida del coordinador ocurre justo antes del inicio de un periodo ordinario de sesiones, lo que plantea dudas sobre la estabilidad interna y la conducción política del Senado en un momento clave para la discusión de reformas y nombramientos estratégicos.

Por otro, evidencia que Morena sigue concentrando la toma de decisiones en figuras cercanas al poder central, trasladando operadores de alto perfil a tareas electorales sin un proceso abierto ni transparente. La política territorial se convierte, una vez más, en un asunto de cúpulas.

En ese contexto, la designación de Ignacio Mier Velasco como nuevo coordinador parlamentario aparece más como una solución de continuidad que como una redefinición de rumbo. Mier hereda una bancada disciplinada, pero también un escenario donde la prioridad no será necesariamente el debate legislativo, sino la alineación política rumbo a 2027.

La pregunta de fondo es inevitable: ¿quién gobierna hoy la agenda del Senado, el interés legislativo o la estrategia electoral de Morena?

La decisión de Adán Augusto López Hernández deja claro que el movimiento ya no distingue entre tiempos de gobierno y tiempos de campaña. Todo es territorio, todo es elección, todo es poder.

Y mientras el oficialismo acelera su maquinaria rumbo al 2027, la oposición fragmentada y reactiva sigue sin ofrecer una narrativa ni una estrategia capaz de equilibrar el tablero.

Más que una renuncia interna, lo ocurrido este domingo marca el inicio formal de una nueva etapa: la del reacomodo anticipado del poder en México.

Comments are closed.