El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, vuelve a enfrentar problemas al interior del gobierno y en la propia secretaría que comanda. Durante las últimas semanas, coinciden diversas fuentes oficialistas, creció el malestar en su contra por una reestructuración que impulsa de la dependencia y que genera, entre otras cosas, retraso en los pagos, renuncias y despidos. Además, en el gabinete vuelve a estar en la mira por una serie de problemas que todavía no se resuelven y que ponen, una vez más, su continuidad en duda.

 

Desde que asumió, en diciembre de 2024, Berdegué no logró hacer pie en las oficinas ubicadas en la colonia Santa Cruz Atoyac. Desde el inició impulsó una reestructuración para rebajar los costos de la dependencia, no logró afianzar una cercana relación con la presidenta Claudia Sheinbaum y entró en conflicto con los sectores productivos del campo por la reforma a la ley de aguas, que generó malestar en el campesinado y que no alcanzó a desactivar a tiempo, lo que generó la intervención de su par de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.

Este escenario puso en duda su continuidad al interior del gabinete federal. Ahora, las sospechas vuelven a crecer por dos motivos. El primero, el malestar que hay en el interior de la propia dependencia, donde la reestructuración provocó la salida de importantes cuadros técnicos, los despidos de otros y el retraso en el pago de los sueldos, ya que hay trabajadores y trabajadoras que acumulan más de dos meses sin cobrar lo que les corresponde.

 

Además, Berdegué todavía sufre el desgaste que le generaron las protestas y los cortes de carretera del campesinado que se opuso a la ley de aguas que impulsó su dependencia junto a la Conagua que dirige Efraín Morales. La misma, finalmente, fue aprobada a pesar del rechazo de la oposición, pero la relación con dichos sectores sociales todavía sigue resentida, lo que lo coloca en una posición incómoda hacia el interior del gabinete porque su interlocución se ve disminuida.

A este escenario se suman, también, las deficiencias para atender la crisis del gusano barrenador que ya azota a diversos estados del país y que, además, genera cortocircuitos y problemas comerciales, diplomáticos y fitosanitarios con los Estados Unidos en plenas negociaciones por la renovación del T-MEC. En este momento, coinciden diversas fuentes del Zócalo capitalino, lo que menos necesita el gobierno nacional es un problema de este tipo, lo que aumenta las presiones en contra del secretario.

 

De esta manera, el futuro de Berdegué vuelve a estar en duda en el gabinete nacional. Fuentes de la administración federal adelantan que la fecha para que esto suceda podría ser en marzo, un mes señalado como la posible salida de diversas figuras que no se terminarían con Julio Berdegué y que podrían generar un importante recambio en el gabinete que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.

Con información de La Política Online

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