¡SANTAS CONFUSIONES, BATMAN!
DOMINGRILLA
Mes y medio después de la desaparición de diez mineros en Concordia, seguimos sin recibir justicia ni respuestas, salvo la identificación de siete de ellos, amén de la peregrina explicación de “fueron confundidos como miembros de un grupo delictivo contrario”.
Pocas veces una respuesta ha sido tan mal recibida. Y eso que vino de una de las autoridades más reconocidas en el país, el secretario de Seguridad Omar García Harfuch. Nadie se lo creyó y en cambio muchos se sintieron ofendidos o decepcionados de quien carga con la fama de transformar la política de seguridad en nuestro país, el enterrador de “abrazos y no balazos” como política pública.
No sería raro, en realidad. Los grupos delictivos están siempre en una especie de paranoia que les hace ver enemigos en cada persona nueva o desconocida que arriba a sus regiones, pero Concordia es un lugar donde el crimen controla todo desde hace muchos años y su capacidad es tal, que no hay forastero que no haya sido estudiado y procesado.
Admitir una declaración de los cuatro detenidos relacinados con el caso, significa dar carta de naturalización a este crimen. Casi equivale a un “no pasa nadal es que los confundieron”.
Hace muchos años las autoridades piden permiso para mover gente dentro del municipio y hasta para hacer eventos públicos. Es una atmósfera tan opresiva, que descarta la posibilidad de una confusión, aunque sea avalada por García Harfuch.
Habrá quién piense que Concordia es un universo muy pequeño para que se conozca en las altuiras del parnaso en que mora la alta burocracia nacional, pero hay antecedentes importantes que deben estar registrados en sus archivoc. El Ejército Mexicano, por ejemplo, ha tenido ahí varias movilizaciones, no para combatir a los delincuentes (aunque sí ha habido dos o tres piquetes, temporales, por supuesto), sino para proteger a los habitantes de poblados remontados en la sierra, quienes ante la presencia del crimen organizado, tuvieron que dejar casas y pertenencias. Volvieron con el ejército, pero no porque la presencia de este les garantizara seguridad permanente, sino porque los acompañaron para que recogieran sus cosas más elementales. Hasta ahí les dio a las instituciones nacionales para proteger a la gente.
En mes y medio sólo se ha conseguido encontrar e identificar a siete cuerpos, lo que hace temer que los otros tres desaparecidos tampoco estén vivos.
No es el único caso.
Pablo Osorio Sánchez, joven ingeniero de 26 años, dejó su casa en Tlaxiaco, Oaxaca, pera venir aquí cerca, a la sierra de Durango, a hacer sus prácticas profesionales. Era el suyo un gran logro: hijo de una madre soltera, viviendo en un cuarto prestado por los patrones de su mamá, quien les hace el servicio doméstico, esperaba hallar en su carrera la llave para sacar a su familia de la miseria. Fue feliz cuando la misma empresa le extendió un contrato para trabajar en las tareas de mantenimiento de los túneles de la autopista Durango Mazatlán.
El mismo 23 de enero, esperaba su transporte en la carretera, cuando fue levantado por desconocidos sin que aún se sepa nada de él. Su novia resintió la falta de comunicación y dio la voz de alerta. La madre acudió a presentar la denuncia, y el Ministerio Público la mandó a levantar el acta en Sinaloa, donde ocurrieron los hechos. Al final le hicieron el trámite. Pero eso es lo único que han obtenido.
Y así podría seguir el recuento: los cuatro turistas del estado de México desaparecidos en Mazatlán, el joven Carlos Emilio, de 21 años, desaparecido hace cinco meses del antro llamado Terraza Valentino, a cuya madre en la vicefiscalía de Mazatlán le pidieron esperar un rato en sus exigencias de justicia, porque iban a estar muy ocupados con el carnaval.
Se pregunta uno cuáles atrocidades son mayores, si las de la delincuencia o las de las autoridades que no responden.
YA TIENEN FECHA
Las calenturas de los aspirantes morenistas al gobierno de Sinaloa ya tienen fecha. Y por ende, el gobierno de Rubén Rocha Moya parece tener ya tiempo de caducidad, independientemente de lo que diga la ley.
Morena acordó ayer que para la tercera semana de junio estarían ya definidas las designaciones de “promotores de la defensa de la Cuarta Transformación” en los estados donde se renueven gubernaturas, una forma eufemística de “hacerle una curvita a la Constitución” para formalizar campañas adelantadas.
Todavía no se sabe cuál va a ser el marco legal del proceso electoral, pues aparentemente la reforma de Claudia Sheinbaum no va a prosperar, y se esperan cambios menores a nivel de leyes federales. Con todo, Morena no quier esperar más y empieza a armar las sucesiones que se definen hasta el año próximo.
Esto por supuesto, merma y en algunos casos hasta desaparece el poder político de los gobernadores, quienes seguirán con la responsabilidad de sacar adelante las victorias de su partido, pero dejarán de ser el centro político de sus estados.
En el caso de Sinaloa es más severo el asunto, porque a Rubén Rocha Moya lo tienen muy golpeado la guerra interna del cártel de Sinaloa y los efectos económicos que estallan por todo el estado.
A eso hay que sumar que si Enrique Inzunza logra la postulación, será el primero en desmarcarse de su favorecedor y sobre todo de muchos de los colaboradores de éste; y si la ganona rs Imelda Castro, su figura será imán de atracción automática de todos los morenistas desplazados y de muchos que se consideran afectados por el gobierno actual.
Falta ver en qué quedan asuntos tan impactantes como la reelección inmediata y el nepotismo, que no serían modificados porque las reformas constitucionales no han sido avaladas por el PVEM y el PT, pero que podrían ser asumidas por Morena como reglamentos internos, en compensación a la derrota política de la presidenta.
AGRADECIMIENTO
Muchas gracias a todas las personas que se interesaron en este periodo de ausencia. Mi familia me llevó a rastras con los oftalmólogos y me sometieron a reparación de ambos fanales. Todavía no alcanzo la recuperación plena, pero ya no aguanté la vacación forzada.

