ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ

 

La abultada nómina gubernamental que pagamos los contribuyentes no está llena, sino repleta, de parientes de los funcionarios empoderados por el régimen de Cuarta…, como nunca se había visto en el país.

La pretendida lucha en contra del nepotismo es puro rollo mareador de los jerarcas cuatroteros con la señora Claudia Sheinbaum dando la cara, pues todos ellos saben bien aquello de ¡hágase la ley, pero –ahora– en los bueyes que elige “el pueblo”!

Desde el primer sexenio de AMLO –ya va en el segundo, pues sigue mandando dentro de su secta–, los titulares del Ejecutivo Federal se han llenado la boca con condenas al nepotismo.

Fue uno de los varios pretextos que se esgrimieron en contra del Poder Judicial entonces encabezado por Norma Piña en el que, efectivamente, se privilegió a parientes, compadres, “novias” y amigos para que ocuparan plazas de todo orden en juzgados y tribunales, lo que no ha cambiado en el que surgió de los “acordeones” y por el que solo sufragó poco más del 10% del padrón electoral.

El rollito les funcionó entre la chairiza sometida por los pretendidos beneficios del supuesto “Bienestar”, porque, irreflexivamente, aplauden a rabiar la elección de juzgadores. Hoy ya no se les acusa de percibir salarios de sultán, pero reflejan con su desconocimiento, taras en las sesiones, exactamente lo que ganan: pobreza en todo sentido.

Siguiendo órdenes fielmente, desde su prolongada campaña presidencial –de casi tres años, lapso en el cual CDMX sufría el desgobierno– Sheinbaum avisó que ya en Palacio Nacional enviaría una iniciativa de ley al Congreso de la Unión para erradicar el nepotismo… pero sólo en cargos de elección popular.

Senadores, entonces bajo la batuta de Adán López, y la manada morenista que se le desbalaga a Ricardo Monreal, no se la aprobaron en los términos en los que ella les hizo llegar su propuesta. Fue su segundo fracaso legislativo, pues mientras ella quería que entrara en vigor para la selección de candidatos al proceso de 2027… se la pospusieron hasta 2030.

Segundo fracaso legislativo, pues.

Y ya van tres, luego de que hace un par de días en San Lázaro “reventaran” su iniciativa de reforma electoral.

¡Cero bolas, tres strikes… lo que sigue es ponche!

 

“Sobrinos” y servicios sexuales

El tema del nepotismo presenta ha recuperado bríos en los últimos días, dada la “rebeldía” del gobernador potosino y del menor de la dinastía Monreal.

Ambos, además, ya rebuscaron y encontraron nuevas formas para definir el nepotismo.

El primero, Ricardo Gallardo, revivió el tema dentro del esquema de chantaje que el PVEM ejerció para que la propuesta electoral de Sheinbaum fuese cambiada a términos que no borraran del mapa al negocio de quien fuera Niño Verde. Por ello Gallardo ha insistido en que su esposa, la senadora Ruth González, pueda ser candidata a sucederlo.

Y en ese tenor, sus limitaciones académicas y su conveniencia política –necesitará quien le cuide las espaldas al término de su sexenio– dijo apenas que “el nepotismo es cuando tú eres gobernador o presidente de la República y contratas a tus parientes, al tío, al papá, al primo, metes a toda la familia a trabajar. Ese es el nepotismo”, afirmó… erróneamente.

Saúl Monreal, por su parte, dijo que en su caso no habría nepotismo, pues sus hermanos Ricardo y David –todavía mandatario en Zacatecas– ni siquiera quieren que se postule al cargo… lo que evidentemente no altera su ADN ni los idénticos componentes biológicos del rojo líquido que corre en su torrente sanguíneo.

Ambos encontraron nuevas justificaciones para imponérsele a Sheinbaum… lo que prácticamente hacen todos los del chalequito guinda.

Pero para su información, el término nepote –sobrino, en latín— se refiere no sólo a su traducción sobrino o familiar allegado.

Amén de los parentescos, el término también se refería a los “sobrinos” de los Papa que les prestaban servicios sexuales y a cambio recibían importantes cargos en la curia romana.

¿Qué favor le han prestado Gallardo y Monreal al régimen de Cuarta…?

 

Indicios

En 2024, el politólogo Luis Farías Mackey publicó una pieza a la que tituló Nepotismo Invertido. En ella se lee que “El nepotismo es un acto de poder desde el poder, generalmente por un sujeto de poder que impone a algún familiar, privado o persona de su confianza sin mérito necesario sobre otros que dependen de él y se ven obligados a condescender. Pero hay casos excepcionales donde es el familiar o personaje de confianza quien se impone al sujeto de poder, a su poder mismo y, a través de él, sobre terceros en una especie de nepotismo invertido, donde el nepote es al mismo tiempo el nepócrata, como una más de tantas perversiones que suelen presentase en las relaciones de poder. El caso es doblemente lamentable, porque el abuso y la imposición empieza sobre quien detenta el poder y, sin embargo, se ve doblegado por quien en su nombre y perjuicio lo usurpa y usufructúa. Porque el poder siempre es relación entre personas donde el sometido no siempre es quien adolece materialmente de él, sino quien emocionalmente a ello está predispuesto por razones mil. Sea un nepote impuesto a autoimpuesto, suelen distinguirse por su incapacidad resultado de invertir los valores de mérito y lealtad, valía y estima, aptitud y actitud. Por otro lado, un nepotismo invertido habla de un poder materialmente impotente, infructífero, disfuncional; seguramente con el boato, el rito y la parafernalia propias de su oropel, imagen y narrativa, pero en los hechos nulo, lamentable, triste, silente.” ¿Es el caso? ¿Gallardo y Monreal conseguirán imponérsele a la nepócrata Sheinbaum? Corren las apuestas. * * * Reconozco la lectura que usted haya dado a estas líneas. Y como siempre le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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