La Costumbre del Poder: ¿Quiénes se benefician con el reordenamiento económico?
* No le demos muchas vueltas, los seres humanos actuamos como nuestros propios y muy personales verdugos, carentes de empatía, anhelantes de poder y la necesidad de satisfacer los inconfesables deseos que alientan a quienes conducen los gobiernos
Gregorio Ortega Molina
Donald Trump supone que el reordenamiento económico que promueve para regresar a Estados Unidos al sitio de privilegio logrado hace 80 años debe acelerarse, sin importar las vidas que sus acciones bélicas, tanto las abiertas como las encubiertas, incrementen el número de cadáveres de los que sólo ansían vivir en paz.
Ayer lo expuse, aunque quizá no lo expresé adecuadamente: hoy fallecen más civiles que militares. No hay un frente de guerra definido y claro, las imágenes muestran las áreas urbanas en ruinas, debido a las bombas de los drones. Matar, tal parece, les resulta más barato y menos riesgoso, con el plus que exigirá reconstruir con el disfraz de la resiliencia, con el claro propósito de propaganda para que las víctimas se sientan fuertes.
Les comparto la clara definición del término: “La resiliencia es la capacidad humana para asumir con flexibilidad situaciones límite, adaptarse y superar la adversidad, trauma o estrés significativo, saliendo fortalecido de ellas. Implica gestionar emociones negativas sin ignorarlas y reconstruirse tras eventos dolorosos, aprendiendo de la experiencia”. Ahora resulta que la guerra es una experiencia saludable para el espíritu y lo fortalece.
En ciertos momentos la Biblia es -sobre todo a partir del Éxodo- una narración bélica. Sólo recordemos cómo se hacen de la Tierra Prometida y, en la actualidad, el costo pagado por desear restablecer ese proyecto divino y en ensueño de ser el pueblo elegido.
Los líderes religiosos de Irán, esos bélicos ayatolas tienen su opinión sustentada en la palabra y la voluntad de Alá, que ahora se manifiesta tras ese poder nuclear o atómico o destructor que usa como disuasión para que se respete la voluntad del profeta.
Cubren bajo el supuesto de una voluntad divina milenaria -musulmanes y judíos- su codicia por el poder y el control de esas almas que los sostienen como líderes terrenales, porque tanto frente a Alá como a Jehová, sus verdaderos motivos bélicos son inocultables, tan obvios como el supuesto espacio vital anhelado por Adolfo Hitler, o el debilitamiento de la voluntad humana impuesto por José Stalin, pues para eso fue y es útil el Gulag.
No le demos muchas vueltas, los seres humanos actuamos como nuestros propios y muy personales verdugos, carentes de empatía, anhelantes de poder y la necesidad de satisfacer los inconfesables deseos que alientan a quienes conducen los gobiernos.
@OrtegaGregorio

