La Costumbre del Poder: Mutilaciones I/V
* Mutilar es un deporte, nace con la humanidad. Puede ser parte de un rito religioso o de iniciación (la circuncisión y la infibulación), o puede usarse para ejemplificar con aquellos que se saltan las trancas, o para imponer miedo, pues qué fueron el Gulag, los campos de concentración, y qué son los centros de detención de los extranjeros, sino lugares especializados en amputarse a los que no son bienvenidos
La serie está dedicada a la neurocirujana
Dulce María Bonifacio Delgadillo,
del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre
Gregorio Ortega Molina
Desconozco cuántas maneras existen para mutilar o ser mutilado. Están los que sufren las pérdidas, y los que se ensañan como carniceros. ¿Qué es lo que se mutila en Ucrania, Irán, Israel, Palestina y, es necesario subrayarlo, en México, porque la cantaleta de la regeneración nacional es un mito, es la supresión de buena parte de la esencia del mexicano, como no la ofrecieron Paz, Uranga, Villoro o, ahora a la moda, JM Le Clézio?
Pero, ¿cuándo meditamos en lo que se pierde con las mutilaciones morales, esas que te despojan de tu vida, de tu razón de ser? Ahí están las madres buscadoras, desposeídas violentamente y sin misericordia alguna de esa esencia que las convierte en luz del mundo, siempre y cuando sus hijos fallezcan una vez que ellas se fueron.
Darle vueltas a la mutilación del territorio nacional es una pérdida de tiempo, porque lo que se pierde hoy con la violencia, con los narco gobiernos, no reconocidos en el discurso, en las pugnas por el poder, pero que han definido el modo de vivir en México, al menos desde Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo, y notoriamente Héctor Luis El Güero Palma Salazar, pues con él se quiebra el respeto a la familia, ya que “Guadalupe Lejía, esposa de Héctor «el Güero» Palma, fue brutalmente asesinada en 1989 por Rafael Clavel Moreno, un venezolano vinculado al Cártel de Tijuana. Tras ser forzada a retirar 7 millones de dólares, fue decapitada y su cabeza enviada a Palma, en un crimen ordenado por Miguel Ángel Félix Gallardo”.
Mutilar es un deporte, nace con la humanidad. Puede ser parte de un rito religioso o de iniciación (la circuncisión y la infibulación), o puede usarse para ejemplificar con aquellos que se saltan las trancas, o para imponer miedo, pues qué fueron el Gulag, los campos de concentración, y qué son los centros de detención de los extranjeros, sino centros especializados en amputarse a los que no son bienvenidos.
También es un signo de supuesta necesaria purificación, pues el viaje de 40 años por el desierto para acceder a la Tierra Prometida, equivalió a despojarse de todo aquello que representó la vida de esclavitud en Egipto.
¿Qué debemos tolerar que hoy nos mutilen? La libertad, la dignidad de vida a través de la salud y la educación, o simplemente esos desaparecidos que moralmente destrozan por desconocerse si viven o dejaron de estar.
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El mensaje de una lectora, se los comparto.
“Efectivamente, <<el pueblo>>, para la 4a Deformación, es un ente imaginario del que se agarra el gobierno actual para, en su nombre, hacer las peores modificaciones a la Constitución, para justificar la sobre representación en las Cámaras, para debilitar la ley de amparo, para que el Poder Judicial sea propiedad del Ejecutivo, para eliminar instituciones, para matar la transparencia y la rendición de cuentas, para robar fideicomisos, para ideologizar la educación y demás atropellos contra la ciudadanía, y todo “porque el pueblo lo pide”. Nadie nunca ha visto ni conoce a ese “pueblo” que autoriza fechorías.
A este abuso de autoridad hay que agregar dos atrocidades: la ineptitud del gobierno en toda la administración, obras y servicios y la impunidad que otorgan a criminales, asociaciones delictivas y cárteles que han convertido en cuates, aliados y socios”.
Ahí se los dejo para que mediten durante estos días santos.
@OrtegaGregorio

