La humilde mujer provinciana que se impuso a la posverdad oficialista
Héctor Calderón Hallal
¿La desaparición de personas en México fue una manifestación orquestada
de posverdad, por parte de la oposición? Definitivamente que no.
La desaparición de personas en México no debió ser nunca considerada de
otra forma distinta a una crisis humanitaria y de seguridad real, grave y
documentada, que escaló significativamente desde 2006 y que, ha superado
impresionantemente ya la cifra de 100 mil personas desaparecidas y sin indicio
alguno de ser localizadas.
Numerosos (y por supuesto evidentes, tangibles) hallazgos de fosas clandestinas,
campos de exterminio como el de Teuchitlán, Jalisco (multicitado y célebre
‘Rancho Izaguirre’) descubierto en marzo del 2025 y, la búsqueda activa misma
por parte de familiares de manera individual y en colectivos, corroboran la realidad
del problema.
Aun cuando el oprobioso delito múltiple haya estado envuelto en narrativas
políticas contrapuestas.
El presidente Andrés López Obrador se rehusó a recibirlas y a reconocer, por
ejemplo, al movimiento de “madres buscadoras o rastreadoras de los restos
mortales de sus hijos”, como tan solo una muestra de un problema muy serio
que enfrentaba un amplio sector de víctimas del delito en nuestro país, llegando a
argumentar incluso, que cualquier reclamo en público de estos colectivos,
agraviaría la ‘imagen de la institución presidencial’…. Los calificó a esos
grupos como de “politiqueros” o con fines “publicitarios”.
Por su parte, no obstante que durante la administración de la presidenta Claudia
Sheinbaum, se ha dado un tratamiento al doloroso problema con un enfoque de
“puertas abiertas” y diálogo continuo, a través de la Secretaría de Gobernación,
“garantizándoles protección” y dándole seguimiento puntual tema, se aprecia que
el esfuerzo es aún incipiente o insuficiente.
Es a todas luces evidente, que a la presidenta Sheinbaum le preocupa más que
quede asentado en el flujo de la opinión publicada en nuestro país, la idea de que
las víctimas no han realizado suficientes solicitudes para reunirse en privado con
ella y que, en todo caso, las acciones de su gobierno se centrarán en privilegiar la
búsqueda y no “hacer caso de la crítica” al Gobierno.
Un afán por desestimar la magnitud del problema, pudiera interpretarse de algún
modo.
Aunque en buena hora, se mostró el viraje a partir de la administración de
Sheinbaum Pardo, a partir del 2024. Por la tendencia que llevaba el asunto en
pocos días los pobres padres y hermanos de los desaparecidos hubieran sido
etiquetados de “traidores a la patria”, en una equiparación injusta pero probable,
por los criterios con los que los nuevos padres de la patria señalan a los
detractores del régimen.
Precisamente ahí es donde se empezó a “cuartear” la narrativa triunfalista del
Gobierno de la ‘Cuarta Transformación’, fincada sobre las ruinas del discurso
demagógico de los malos actores políticos del viejo régimen autoritario y
hegemónico (PRI y PAN) del siglo XX, pero sobre todo que es, tratada de enraizar
por los nuevos actores del poder público, mediante impulsos falaces y sofismas
discursivos.
Eso es en términos generales la llamada posverdad: desinformación
sustentada en el discurso populista … lo que prevalece en la mentalidad
colectiva, producto de la impresión o la emoción…y que es una distorsión
consciente de la realidad genuina imperante, que privilegia las emociones sobre
los hechos reales.
Y eso ha sido -precisamente- lo que se propuso el Gobierno anteponer como
narrativa para enfrentar “la supuesta estrategia de la oposición (la derecha
rancia) que no soportaba perder todo un cúmulo de privilegios del pasado…
por eso inventaba esta campaña de mentiras (la desaparición como
mentira)”…
Desde ahí se advierte ya una nueva modalidad de crimen del Gobierno de la
República a partir del tratamiento que le dio al problema desde el 2018.
Porque se es criminal desde el Gobierno, por la permisividad y hasta por la
impericia para enfrentar con estrategia y eficacia el grave estado de
descomposición social que manifiesta el país en toda su geografía sin excepción…
pero, además, se puede ser ‘negligentemente criminal’
Y prevalecen aun, en este gobierno de Sheinbaum Pardo, hay que decirlo con
todas sus letras: “afanes por rasurar el padrón de desaparecidos y ocultar la
verdad, creando auténticos muros contra la memoria, para exigir justicia”, tal
y como lo han señalado los colectivos de madres de desaparecidos y como lo
destaca puntualmente el Maestro Francisco Rodríguez en su magistral texto
publicado ayer jueves 02 de abril en este mismo medio.
La actual administración de Sheinbaum Pardo está reconociendo oficialmente un
total de 43 mil 128 casos de personas desaparecidas no localizadas.
Al cierre de marzo de 2026, se puede perfectamente sintetizar, que hay una crisis
real y documentada del fenómeno; hay una narrativas en disputa y un afán por
imponer desde el Gobierno una "posverdad", que pretende que no se reconozca
que el número de desaparecidos se ha incrementado a partir del estallamiento de
la llamada “Guerra contra el narco”, pero ya no la legendaria “Guerra de
Calderón”… sino la actual “Guerra de Harfuch”, que ha exacerbado el problema
por la violencia y la sevicia en general desplegadas tanto por el crimen
organizado como por el Gobierno… y sobre todo por la impunidad.
No, estimados lectores… la desaparición forzada en México es real… es una
tragedia material, no una construcción narrativa ni mucho menos una "posverdad".
Cecilia “Ceci” Flores.- Líder de colectivo de madres con hijos desaparecidos del norte del país.
Foto Cortesía: Excélsior-Grupo Imagen.
¡Vámonos a casa hijo, a descansar por fin…!
Esta parece ser la frase que engloba el fin del sufrimiento de una pobre madre
mexicana, que ha tenido, en el corolario de su vida, la tragedia más grande y
deplorable que pudiera atravesarse en la vida de cualquier mujer.
Es quizá la frase esbozada entre sollozos por la luchadora Cecilia “Ceci” Flores,
dirigente de uno de los principales colectivos de madres con hijos desaparecidos
en el noroeste del país, pues al fin, supo (¿O se apiadaron de ella y le dieron las
coordenadas exactas de…?) donde se encontraban los restos maltrechos de su
hijo sacrificado hace siete largos años de agonía.
Este miércoles 01 de abril, Ceci Flores, la presidente y fundadora del colectivo
“Madres Buscadoras de Sonora”, encontró los restos óseos de su vástago
largamente buscados, Marco Antonio Sauceda Rocha. Lo velará dos días en
Sonora y después irá a Sinaloa… a seguir buscando los restos de su otro hijo,
también desaparecido, presumiblemente por el crimen organizado.
Ceci Flores, expresa con firmeza y claridad que “ella no espera justicia terrenal…
pues no cree en ella”: “que el mejor castigo para los responsables de los crímenes
contra su hijo es su perdón… que ella los perdona de corazón; pero espera que
sea Dios el que los juzgue”.
Hay que recalcar que esta figura delictuosa agravada, de tortura indiscutible, la de
los desaparecidos, ha sido -sin temor a equivocación- la aportación en materia de
violencia, más oprobiosa y vergonzosa de la cultura mexicana o latinoamericana al
resto de la cultura universal.
Ni los persas de la antigüedad, que son los inventores genuinos de la “croce” o
cruz como martirio terrorífico a un delincuente…ni los romanos de la antigüedad
en sus más pavorosos castigos, podrían superar esta forma tan cruel de castigar –
ya no a las víctimas en vida- sino a muchos seres inocentes de estos que, sin ser
directamente responsables de los daños o agravios causados a los supuestos
civiles a los que ofendieron con sus actos u omisiones.
México entero, con el corazón desgarrado, hace suyo el dolor de Ceci y despide
con respeto los restos de su primer hijo localizado, haciendo votos porque este
inmisericorde período de la historia nacional pase rápido y pueda el país transitar
a una era de civilidad y respeto por la vida y los valores en sociedad, que brinden
las garantías de armonía y progreso material como humano.
Escuchando la frase entre sollozos de Doña Cecilia, pedimos no solo descanso
para su hijo…. sino también para ella y los demás familiares de su hijo.
Y si en todo caso, ahora en Viernes Santo “hay que crucificar” a alguien con la
crítica y el señalamiento decidido, que sea al Gobierno de la República y a la
delincuencia organizada, los que en conjunto… o cada uno por su lado, han
permitido y/o construido este Estado de inseguridad en México, que es realmente
absurdo e inaceptable.
Autor: Héctor Calderón Hallal
@Pequenialdo,
@CalderonHallal1
