El discurso del embajador Ron Johnson. “Se ocupa certidumbre”
Oswaldo Villaseñor
Sinaloa, 23 de abril de 2026 – (sección en español) Buenas tardes. Esta ceremonia es mucho más que el inicio de una obra. Representa parte del futuro de la seguridad energética de nuestros países. También refleja la cooperación y el diálogo que impulsan el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, lo que reafirma que somos los principales socios comerciales.
Esta es una de las mayores inversiones de una empresa extranjera en México. Mexinol, con una inversión de 3.3 mil millones de dólares, hace realidad este proyecto, que será la instalación de metanol de ultra bajas emisiones más grande del mundo.
Con ello, avanzamos una de las prioridades del presidente Trump: fortalecer la seguridad energética de América del Norte.
Sin embargo, para que esta inversión prospere, el sector privado necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción. Sin estas condiciones, las inversiones no avanzan. Cuando existen, las empresas crecen y generan prosperidad para todos.
Ahora, continuaré en inglés. (termina la sección en español)
No solo estamos iniciando una obra el día de hoy. Estamos construyendo el futuro de nuestros países y fortaleciendo el tipo de asociación que genera resultados tangibles para nuestra gente.
Nuestra relación económica es la de mayor impacto en el mundo. Nuestros países comercian alrededor de 873 mil millones de dólares al año. Somos los principales socios comerciales el uno del otro. Ese nivel de integración refleja la profundidad de la confianza y la cooperación que deben definir nuestra relación.
Hoy es una muestra de esa confianza. El proyecto Pacífico Mexinol representa una inversión de 3.3 mil millones de dólares durante su construcción y desarrollo. Será la instalación de metanol de ultra bajas emisiones más grande del mundo, con operaciones previstas para iniciar en 2029. No se trata solo de un gran proyecto industrial, sino de una declaración clara de confianza en el futuro de América del Norte.
Proyectos como este no ocurren sin visión, sin asumir riesgos y sin liderazgo. El futuro pertenece a las empresas – como esta empresa estadounidense, Mexinol – que están dispuestas a invertir, innovar y avanzar, haciéndolo a menudo con mayor rapidez y eficiencia que los gobiernos. Aportan capital, tecnología y nuevas ideas que impulsan el crecimiento y amplían las oportunidades.
El presidente Trump ha sido claro: el camino hacia un futuro seguro pasa por la seguridad energética. La energía no es solo combustible; es poder, seguridad y soberanía. Cuando controlamos nuestra energía, controlamos nuestro futuro. Este proyecto contribuye a que nuestra región sea más autosuficiente, más competitiva y mejor preparada para el futuro.
Necesitamos más proyectos como este. Necesitamos más inversión en nuestro futuro. Pero la inversión es como el agua: fluye cuando existen las condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay. Una cosa es clara: la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción.
La inversión llega a donde es respetada, protegida y donde puede prosperar. Ninguna empresa comprometerá recursos donde las reglas no son claras, donde no hay transparencia o donde la rendición de cuentas es opcional. Si queremos que proyectos como este tengan éxito – si queremos que nuestro futuro compartido sea tan prometedor como puede ser – la corrupción ni la extorsión deben tener cabida.
La corrupción no solo frena el progreso, lo distorsiona. Eleva costos, debilita la competencia y erosiona la confianza de la que dependen los mercados. No es un problema sin víctimas. Es un obstáculo directo para el crecimiento, las condiciones justas, las oportunidades y el éxito a largo plazo de proyectos como este.
El mensaje es claro: donde integridad es fuerte, la inversión crece; donde no la hay, se pierden las oportunidades. Por eso, el USMCA exige a nuestros gobiernos tipificar el soborno y la corrupción como delitos y aplicar códigos de conducta para los funcionarios públicos. Es posible que pronto veamos avances importantes en este ámbito. Así que estén atentos.
Por eso es tan importante el trabajo que realizamos juntos bajo el liderazgo del presidente Trump y la presidenta Sheinbaum. Nuestros gobiernos se fortalecen al coordinarse y fomentar el diálogo. Nuestro futuro depende de crear condiciones en las que la inversión pueda prosperar con claridad, confianza y rendición de cuentas.
Es oportuno reunirnos aquí en 2026, año en el que los Estados Unidos conmemoran 250 años de independencia. A través de Freedom 250, celebramos los principios que han guiado a nuestra nación desde su fundación: libertad, fe y rendición de cuentas. No son ideales abstractos; son la base del funcionamiento de economías sólidas e instituciones confiables.
Eso es lo que estamos construyendo juntos hoy aquí. Debemos celebrar esta ceremonia de inicio de obra, pero sin perder de vista una verdad fundamental: América del Norte debe ser una región donde la inversión esté protegida, donde las oportunidades sean reales y donde el futuro se construya con confianza.
Que Dios los bendiga, que Dios bendiga a los Estados Unidos de América y ¡viva México!

