Hubo 28 muertes violentas en primera semana de gobernadora interina en Sinaloa
La mandataria interina asumió tras la licencia de Rubén Rocha Moya, en medio de acusaciones de Estados Unidos, despliegue federal y una crisis de seguridad que no ha cedido en Culiacán.
La primera semana de Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina de Sinaloa cerró con al menos 28 muertes violentas entre el 2 y el 8 de mayo, de acuerdo con reportes diarios de la Fiscalía General del Estado y recuentos periodísticos sobre homicidios dolosos y un feminicidio registrados en la entidad.
El conteo inicia el 2 de mayo, día en que Bonilla Valverde rindió protesta ante el Congreso del Estado como gobernadora interina, luego de que se aprobara la licencia solicitada por Rubén Rocha Moya.
La exsecretaria general de Gobierno asumió el cargo en medio de una crisis política derivada de acusaciones de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Durante el sábado 2 de mayo, la Fiscalía reportó tres homicidios dolosos en Culiacán: uno en la carretera Eldorado-Culiacán, otro en la colonia Pedregal del Humaya y uno más en el residencial Monte Carlo.
Al día siguiente, domingo 3 de mayo, la jornada subió a ocho homicidios, con hechos registrados principalmente en Culiacán, además del hallazgo de dos osamentas en la entidad.
El martes 5 de mayo, el saldo fue de cuatro homicidios, todos reportados en Culiacán, en colonias como El Palmito Viejo, Flores Magón, Guadalupe y Colinas del Rey.
El miércoles 6 de mayo, la Fiscalía registró un feminicidio y tres homicidios dolosos en Sinaloa, además de dos denuncias por privación de la libertad y seis robos de vehículos. Para el jueves 7 de mayo, el informe oficial agregó tres homicidios en Culiacán y Navolato.
El viernes 8 de mayo, reportes preliminares concentraron al menos cuatro muertes violentas durante una jornada con operativos, aseguramientos de armas, droga y personas detenidas.
Con ese corte, la primera semana de Bonilla Valverde acumula 28 víctimas en hechos de homicidio doloso o feminicidio.
Cifras contradicen discurso oficial
La cifra contrasta con el mensaje oficial de que Sinaloa registra una disminución en homicidios. El 4 de mayo, durante una conferencia del Gabinete de Seguridad en Culiacán, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, afirmó que de octubre de 2024 a abril de 2026 el promedio diario de homicidios en Sinaloa pasó de 5.9 a 3.3, una baja de 44 por ciento. En Culiacán, dijo, la reducción fue de 38.6 por ciento.
Bonilla Valverde también sostuvo que “Sinaloa está mejorando” en materia de seguridad, pese a que en los primeros cinco días de su administración ya se contabilizaban al menos 20 homicidios dolosos.
La mandataria aseguró que su gobierno continuará con las acciones para recuperar la tranquilidad en el estado.
La llegada de Bonilla Valverde no abrió una crisis nueva, sino que la recibió en curso. Desde septiembre de 2024, Sinaloa enfrenta una ola de violencia atribuida a la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa, tras la ruptura entre grupos ligados a Los Chapitos y Los Mayos.
De acuerdo con un recuento de Noroeste, hasta el 4 de mayo de 2026 esa ola acumulaba 3 mil 192 homicidios dolosos, 3 mil 825 personas privadas de la libertad y 10 mil 957 vehículos robados.

¿Que pasó en el gobierno?
El contexto político agravó la presión sobre el nuevo gobierno interino. Rocha Moya dejó temporalmente el cargo después de que autoridades de Estados Unidos lo acusaran, junto con otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Tras la licencia, funcionarios de la Fiscalía General de la República señalaron que Rocha Moya y el exalcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, ya no cuentan con fuero y pueden ser citados a declarar ante el Ministerio Público Federal.
Además de los homicidios, la primera semana de Bonilla Valverde estuvo marcada por otros hechos de alto impacto. En Culiacán, un ataque incendiario contra el casino Tropicana dejó una trabajadora muerta, aunque la Fiscalía no lo integró como homicidio.
En Los Mochis, el incendio en una plaza comercial elevó la presión institucional al dejar seis personas muertas y decenas de lesionados, un saldo separado del conteo de homicidios pero ocurrido dentro del mismo arranque de administración.
La administración interina comienza así entre dos narrativas: el discurso federal de reducción estadística y la persistencia diaria de asesinatos, privaciones de la libertad, robos de vehículos, ataques a negocios y emergencias con víctimas mortales.
Para Bonilla Valverde, el reto inmediato no es solo sostener la gobernabilidad tras la salida de Rocha Moya, sino mostrar capacidad de respuesta ante una violencia que sigue con saldo visible en las calles de Sinaloa.
Con información de La Silla Rota

