La nota pasó de Baa2 a Baa3. Advierte un debilitamiento de la fortaleza fiscal.

La agencia calificadora Moody’s degradó la calificación crediticia para México de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva a estable, tras advertir un debilitamiento de la fortaleza fiscal acelerado en 2024, que prevén persista.

El cambio de la calificadora ocurre a una semana de que S&P Global Ratings revisara su perspectiva de estable a negativa. Esta agencia mantuvo su calificación en BBB, pero con la advertencia de que podría recortarla en un horizonte de 24 meses si no se observan avances en la consolidación fiscal.

Aun con el recorte, el calendario de revisiones de las principales calificadoras apunta a que el gobierno de Claudia Sheinbaum llegará a las elecciones intermedias de 2027 conservando el grado de inversión, aunque bajo creciente presión fiscal.

Desde Palacio Nacional impulsan el discurso de que la economía mantiene estabilidad y este año logrará crecer arriba del 2% ante los diversos programas para impulsar la inversión

No obstante, Moody’s considera que persisten riesgos sobre la credibilidad y eficacia de la política fiscal.

 

Además, la calificadora advierte que el crecimiento económico se ve limitado por debilidades estructurales, incluyendo un alto grado de informalidad, inseguridad y cuellos de botella en la infraestructura relacionados con la disponibilidad de energía y agua.

En ese sentido, estima que la debilidad fiscal se extenderá ante un gasto rígido, una base de ingresos estrecha y el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos.

Señala que, a pesar de los esfuerzos del gobierno por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los pilares de la política fiscal y su eficacia.

En este escenario, la agencia estima los déficits del gobierno federal más la seguridad social se mantendrán por encima del 4% del PIB hasta 2027, lo que elevará la relación deuda/PIB a alrededor del 55% para 2028.

Pemex sigue siendo un factor de riesgo. La agencia señaló que el gobierno proporcionó aproximadamente 35,000 millones de dólares (1.9% del PIB) en 2025 y ha presupuestado 14,000 millones adicionales (0.7% del PIB) para 2026.

“Prevemos un mayor apoyo en los próximos años, salvo que se produzca una mejora sustancial en las operaciones de la empresa”, advirtió.

El mantenimiento del grado de inversión dependerá de la capacidad del gobierno para contener el deterioro fiscal y mejorar la trayectoria de Pemex, en un entorno de crecimiento económico limitado y mayores exigencias de los mercados financieros

 

Con información de La Política Online

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