La planta de amoniaco de Topolobampo vuelve al centro del debate.

La construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, impulsada por la empresa alemana Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), ha reavivado una polémica que lleva años enfrentando a autoridades, empresarios, comunidades indígenas y grupos ambientalistas.

El proyecto, considerado uno de los más importantes para el desarrollo industrial y agrícola del noroeste del país, busca producir amoniaco para abastecer al sector de fertilizantes.

Sus promotores sostienen que generará empleos, inversión y ayudará a fortalecer la producción de alimentos en México.

Sin embargo, sus opositores advierten sobre los riesgos ambientales y de seguridad que implicaría operar una instalación de este tipo en una zona cercana a ecosistemas sensibles del Golfo de California.

El también conocido como Mar de Cortés es considerado el acuario del mundo, por la diversidad de su fauna acuática, que incluye orcas, delfines y tiburones ballena.

¿Tiene relación con la explosión de Beirut y lo mismo puede ocurrir en Sinaloa?

En redes sociales se comparó la planta de Topolobampo con la explosión ocurrida en Beirut, Líbano, en agosto de 2020, cuando miles de toneladas de nitrato de amonio almacenadas durante años detonaron en el puerto de la ciudad, provocando más de 200 muertes y miles de heridos.

Sin embargo, pese a que tanto el nitrato de amonio como el amoniaco están relacionados con la industria de fertilizantes, se trata de sustancias diferentes y que sus riesgos dependen de factores como almacenamiento, manejo, regulación y condiciones operativas.

La planta proyectada en Sinaloa estaría dedicada a la producción industrial de amoniaco bajo normas de seguridad y supervisión regulatoria, por lo que es incorrecto equiparar automáticamente ambos casos.

¿Por qué hay oposición en Sinaloa?

Organizaciones civiles y comunidades indígenas yoremes han manifestado durante años su preocupación por los posibles impactos ambientales del proyecto.

Entre los principales señalamientos se encuentran:

  • Riesgos para especies marinas protegidas.
  • Posibles afectaciones a la pesca local.
  • ⁠Incremento de la actividad industrial en una zona ecológicamente sensible.
  • ⁠Dudas sobre los procesos de consulta a comunidades indígenas.

Diversos recursos legales han retrasado el proyecto desde su anuncio inicial, convirtiéndolo en uno de los desarrollos industriales más controvertidos del país.

Los impulsores de la planta sostienen que México importa gran parte de los fertilizantes que consume y que la producción nacional permitiría reducir costos para el campo.

Además, afirman que el proyecto contempla inversiones multimillonarias, generación de empleos y tecnologías de control ambiental alineadas con estándares internacionales.

En tanto, este domingo, GPO suspendió sus operaciones en Topolobampo por el bloque de activistas a la planta de de fertilizantes.

La firma alemana, sin embargo, reiteró que la obra no tendrá consecuencias ambientales.

 

Con información de La Croníca

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