Productores denuncian una red de contrabando y corrupción aduanera que desploma precios, amenaza empleos y pone en riesgo a una de las industrias clave del noroeste.

Marimar Toledo Rodríguez

Mazatlán, Sin.— En el complejo panorama de la acuacultura en Sinaloa, el nombre de Laura Magaña Alcántar es sinónimo de arraigo, esfuerzo y un profundo conocimiento del oficio.

Con 30 años en el sector y operando desde Los Mochis, ha vivido la evolución de una industria que hoy enfrenta una de sus crisis más severas, manteniéndose en pie gracias a una fórmula infalible: el trabajo de sol a sol y el respeto mutuo con sus compañeros de gremio.

Los inicios de Laura se remontan a 1996, una época donde la acuacultura apenas daba sus primeros pasos en la zona y las tierras de cultivo eran contadas. Tras dos años de rentar espacios e ir conociendo el terreno, en 1998 consolidó su propia granja al adquirir sus primeras 10 hectáreas.

A partir de ahí, su capacidad técnica y administrativa la impulsó hacia arriba.

Su constancia le permitió crecer hasta alcanzar las 150 hectáreas de terreno, de las cuales 100 corresponden a espejo de agua dedicado exclusivamente al cultivo de camarón. Su eficiencia fue tal que logró construir una segunda granja; sin embargo, los embates económicos de hace cinco años la obligaron a vender esa extensión para recapitalizarse.

La crisis alcanzó su punto más crítico el año pasado, exponiendo una alarmante contradicción de los mercados actuales: el incremento de la producción ya no garantiza rentabilidad.

En el último ciclo, Laura logró una cifra histórica para su unidad al cosechar 80 toneladas de camarón más que el año anterior. Sin embargo, debido a la caída de los precios y la falta de regulación comercial, sus ingresos disminuyeron drásticamente.

Contrabando y corrupción

La acuacultura mexicana enfrenta una de las peores crisis de su historia, denunciaron productores de Sinaloa, Nayarit y Sonora, luego de afirmar que el ingreso ilegal de camarón ecuatoriano a México opera como una red de contrabando y corrupción, la cual está perfectamente estructurada y provoca el desplome de precios, el cierre de granjas y significa un grave riesgo sanitario para el país.

Después de varios meses reuniones, la última el pasado 12 de febrero sin ningún resultado, este lunes 2 de junio el sector acuícola nacional retomó las manifestaciones por crisis de contrabando e importación de camarón en México, ahí se acordó una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum para el 15 de junio, donde pedirán el cierre de fronteras.

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La introducción estimada de 35 mil 740 toneladas de camarón ilegal. / Foto: Fausto McConegly / El Sol de Mazatlán

Y es que los productores acuícolas de camarón en México enfrentan una rentabilidad negativa agravada por el ingreso descontrolado de camarón procedente de Ecuador, Vietnam, China, India e Indonesia, así como países centroamericanos como Honduras, Nicaragua y Guatemala.

La introducción estimada de 35 mil 740 toneladas de camarón ilegal, con un valor que supera los 6 mil 075 millones de pesos, demuestra que el contrabando ya no es una actividad marginal, sino una operación logística a gran escala.

La industria abarca mil 710 granjas y 119 mil hectáreas de cultivo. Las cifras puestas sobre la mesa revelan que el bloqueo judicial al camarón ecuatoriano, que en el papel debió proteger al mercado, fue completamente rebasado por la ilegalidad.

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El contrabando no solo baja los precios de forma artificial en el mercado. / Foto: Fausto McConegly / El Sol de Mazatlán

El contrabando no solo baja los precios de forma artificial en el mercado, sino que destruye el tejido social de los estados productores Sinaloa, Sonora y Nayarit. Tras siete años de rentabilidad negativa debido a los altos costos de producción, principalmente el combustible, la energía eléctrica y la competencia desleal, la industria advierte un colapso inminente, donde están en riesgo 15 mil empleos directos y 125 mil indirectos.

Los puntos neurálgicos de abasto como el mercado de La Nueva Viga, en la Ciudad de México, o plazas turísticas y fronterizas como Cancún y Tijuana, comercializan este producto bajo el supuesto de que es camarón nacional.

Productores acuícolas denunciaron una compleja red de corrupción institucional que permite el contrabando desmedido de camarón extranjero hacia México, problemática que tiene al sector al borde de la quiebra técnica.

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Productores acuícolas denunciaron una compleja red de corrupción institucional / Foto: Fausto McConegly / El Sol de Mazatlán

Mencionaron que lo que pasa en las Aduanas de México se debe a la corrupción y acciones ilegales de los propios funcionarios federales, por lo que consideró que lo poco que queda en el país en cuanto a la producción alimentaria se está acabando ante la falta de acciones del Gobierno Federal.

Manifestaron que el daño no es exclusivo de un sector, pues la sobreoferta en el mercado nacional provocada por el contrabando de miles de toneladas anuales que ingresan ilegalmente camufladas bajo etiquetas de países centroamericanos impacta directamente la comercialización de la captura silvestre.

Plantas se desmoronan y comienzan despidos

El presidente del Consejo Nacional de Productores Acuícolas de CamarónCarlos Urías Espinoza, advirtió que la industria acuícola nacional atraviesa una severa crisis que ya comenzó a reflejarse en despidos de personalreducción de operaciones y riesgo de quiebras en empresas relacionadas con la producción de camarón.

Puntualizó que al menos 10 mil familias que conforman al sector de la acuacultura dependen de esta actividad en Sinaloa y que de las 912 unidades de negocio en el estado, este 2026 solamente operan 450 negocios.

Explicó que el sector enfrenta una combinación de factores adversos, entre ellos el aumento de importaciones, la caída de precios por debajo de los costos de producción y la pérdida de competitividad frente a países como Ecuador. Señaló que mientras otras naciones cuentan con subsidios y menores costos financieros y energéticos, en México producir resulta cada vez más costoso.

Agregó que además se encontraron cantidades muy grandes de camarón cocido, de valor agregado. Tan solo China metió en 2025 unas 30 mil toneladas, que equivalen a 45 mil toneladas de camarón fresco, lo que ha desplazado el camarón mexicano de los mercados externos y nacional.

“Los productores no pueden vender su camarón y lo que está ofreciendo el mercado es entre 20 y 30 pesos debajo de su costo de producción, simplemente es una quiebra total y sin ninguna oportunidad a los productores mexicanos”, lamentó.

Urías Espinoza indicó que numerosos productores aún mantienen inventarios importantes de la temporada 2025, situación que incrementa la presión financiera sobre las empresas. Reveló que laboratorios de postlarva y otras compañías de la cadena productiva ya comenzaron a liquidar trabajadores ante la falta de condiciones económicas favorables.

El líder acuícola recordó que Sinaloa continúa como líder nacional en superficie destinada al cultivo de camarón, con alrededor de 70 mil hectáreas y una producción superior a 100 mil toneladas durante el año pasado. Sin embargo, advirtió que la actividad muestra signos de deterioro cada vez más evidentes.

Finalmente, alertó que, si no se implementan medidas urgentes para fortalecer la competitividad del sector, la crisis podría profundizarse y provocar la pérdida de más empleos en comunidades rurales y zonas de alta marginación que dependen de la actividad acuícola.

Conapesca brinda atención

A través de un comunicado de prensa, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca informó que por instrucciones de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se llevan a cabo mesas de trabajo interinstitucionales con representantes del Consejo Nacional de Productores Acuícolas de CamarónMarinaGuardia NacionalSecretaría de GobernaciónSenasicaAgencia Nacional de Aduanas de MéxicoEconomía y Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Se informó que en coordinación con la Administración General de Auditoría de Comercio Exterior, la COFEPRIS, la Guardia Nacional y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, se realizaron operativos de inspección en 15 puntos estratégicos del país, distribuidos en Ixtlahuacán de los Membrillos, Guadalajara y Zapopan, Jalisco; Ciudad de México; León e Irapuato, Guanajuato; Cancún, Quintana Roo; Mazatlán, Sinaloa; Tijuana, Baja California; y Tapachula, Chiapas.

Según el comunicado, los operativos se realizan de manera permanente y aleatoria en todos aquellos lugares en que tengan conocimiento. Además, hicieron un llamado a la comunidad en general, al sector pesquero y acuícola, a que denuncie ante sospechas de contrabando de camarón para realizar las acciones correspondientes.

El día a día en la granja

Para Laura no ha sido nada fácil mantenerse en esta actividad que es de hombres, pero su carácter le ha ayudado. Aquí todos sus compañeros la conocen, respetan y es recíproco; luchan por un mismo objetivo.

Para hacer frente a los altos costos operativos, Laura tomó una decisión radical pero necesaria: vivir en su propia granja. Ahí, no es una jefa de escritorio; es una operadora más que lidera con el ejemplo.

“Yo todos los días me levanto a trabajar, yo vivo en mi granja para bajar costos, yo sé hacer de todo desde operar tractores, los sistemas de bombeo, y alimentar al crustáceo, arrastro mis números, hago de todo en mi granja”, dijo.

A pesar del desgaste físico, la recompensa emocional era inigualable, cuando llega a las cosechas, era increíble. No obstante, la satisfacción productiva se ha topado con una dura pared financiera.

Producir más para ganar menos

La crisis alcanzó su punto más crítico el año pasado, exponiendo una alarmante contradicción de los mercados actuales: el incremento de la producción ya no garantiza rentabilidad.

En el último ciclo, Laura logró una cifra histórica para su unidad al cosechar 80 toneladas de camarón más que el año anterior. Sin embargo, debido a la caída de los precios y la falta de regulación comercial, sus ingresos disminuyeron drásticamente.

“Apenas pagué mis deudas y me quedé sin nada. No hay créditos bancarios; el único financiamiento disponible es para la larva, donde di un 30 por ciento de anticipo y el resto lo pagaré hasta la cosecha. Para subsistir, tengo que revender tractores, camionetas y pedir dinero prestado”, lamentó.

Asfixia fiscal y abandono institucional

El sector acuícola local albergaba la esperanza de que las políticas federales de la administración de Andrés Manuel López Obrador impulsaran la actividad. Sin embargo, la realidad ha sido el retiro de apoyos y una creciente presión de las instituciones del Estado.

El ejemplo más claro de esta asfixia es la situación que vive actualmente con el Instituto Mexicano del Seguro Social. Al tener que elegir entre cubrir las cuotas institucionales o garantizar el sustento de sus empleados, Laura priorizó a sus colaboradores. La respuesta gubernamental fue el bloqueo de su cuenta fiscal, una medida que cumple ya dos meses.

“Tengo dos meses con mi cuenta fiscal bloqueada por el Seguro porque no pude pagar; no podía vender camarón y ¿con qué pagaba? Yo elegí pagarles a mis 15 trabajadores. Conseguí dinero prestado, pagué dos días después de que la bloquearon y es hora de que no la desbloquean. Hacen leña del árbol caído y el IMSS es el gobierno; son ellos los que nos están castigando”, acusó.

Este freno financiero ha generado un efecto dominó, impidiéndole liquidar cuentas pendientes con proveedores que han confiado en ella por años.

La historia de Laura Magaña Alcántar no es un caso aislado, sino el reflejo de la vulnerabilidad en la que se encuentran decenas de productores acuícolas en Los Mochis y todo Sinaloa. Mientras la eficiencia productiva en las granjas sigue demostrando un nivel de excelencia, la falta de incentivos, la ausencia de créditos blandos y la rigidez de la fiscalización oficial amenazan con paralizar una de las industrias clave para la economía y la soberanía alimentaria del estado.

Con información de El Sol de Mazatlán

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