DOMINGRILLA

FRANCISCO CHIQUETE

Sinaloa vive una crisis interminable, pero las autoridades no quieren darse cuenta. la inseguridad es cada vez peor; la economía no da para más; los ciudadanos no tienen confianza y cada vez ven menos perspectivas de crecimiento. La máxima aspiración es la sobrevivencia.
A una de las pocas voces críticas la amenazan con signos de muerte y la autoridad, lejos de comprometerse a hacer justicia, se envuelve en justificaciones truculentas que ni ellos mismos pueden creerse.
A las demandas de apoyo para nuestra economía se responde con absurdos desmentidos cuya conclusión es que vivimos en un paraíso del que renegamos y nos abstraemos. La aseveración de Luisa María Alcalde en su programa de justificaciones es verdaderamente ofensiva. Cuando empezó el problema de seguridad, la presidenta instruyó a Omar García Harfuch para que se viniese a trabajar a Sinaloa. Tenía razón: sólo viviendo aquí se podría valorar la realidad, pero el jefe policíaco prefirió venir de vez en cuando, y cada vez que lo hizo vino a traer la extraordinaria noticia de una baja sustancial y pronunciada en el número de delitos, aunque los sinaloenses siguiesen muriendo y encerrados en sus casas. También a la señora consejera jurídica le hace falta venir a ver la realidad antes de perorar sobre las virtudes financieras de la cuarta transformación.
Hoy las cosas son peores que en cualquier otro momento.
La gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde desahoga como puede los asuntos administrativos, pero no hay proyecto de gobierno, no hay influencia para mover las estructuras gubernamentales y rescatar presupuestos interrumpidos; no hay colaboradores cercanos, sólo funcionarios que orientan sus lealtades hacia otros personajes y pasan el tiempo entre el mejor aprovechamiento de sus posiciones, y el temor de perderlas intempestivamente.
Hay quienes aseguran que el aparato estatal le responde al senador Enrique Inzunza Cázares. Por lo menos el área de la secretaría general de gobierno y dependencias directamente relacionadas, incluyendo la Fiscalía General del Estado y por supuesto, el Tribunal Superior de Justicia.
El manejo de las áreas de finanzas y obras se atribuye a los delegados de más confianza para el gobernador con licencia: sus propios hijos, quienes por supuesto no aparecen por las oficinas de gobierno, pero todo informe se les rinde a ellos.
El único que no tiene ánimo para prolongar su gobierno más allá de la licencia es el propio Rubén Rocha Moya, cuya preocupación principal estriba en la frecuente ratificación del manto protector que le ha apoyado para que no sea entregado a la justicia estadounidense.
En estp, por cierto, las respuestas son de ratificación: ni la presidenta Claudia Sheinbaum ni el expresidente Andrés Manuel López Obrador están dispuestos a consentir la entrega, aunque hay una corriente morenista cada vez más insistente en que deshacerse del gobernador sinaloense sería un buen principio para negociar la paz política con los vecinos del norte.
Además, no deja de ser molesta la intervención de la UIF, que congeló los fondos formales de la familia y sus empresas, pero que además sigue haciendo indagaciones bajo el pretexto de que “es por cubrir el expediente”.
La protección parece garantizada. El paro hecho a Inzunza Cázares es muy ilustrativo: no sólo le hicieron válido el regreso a su escaño después de la licencia de 22 horas; encima aceptaron retirarlo de la lista de integrantes de la Comisión Permanente del Congreso, para que no tenga que dar la cara ante los medios del país. Y es que según Inzunza, enfrenta “una embestida mediática” y no un problema legal derivado de una denuncia proveniente de los Estados Unidos.
El caso parece languidecer a ratos, pero luego recibe impulsos tan importantes como el ascenso del fiscal que lleva el caso, hoy jefe de los órganos de inteligencia.
Como dicen que dijo Yogi Berra, esto no se acaba hasta que se acaba.
¿NADIE REACCIONARÁ
POR PAOLA GÁRATE?
La diputada Paola Gárate ha sido una de las pocas voces críticas consistentes y razonadas desde el Congreso del Estado. En un organismo dominado por la mansa entrega de legisladores oficialistas y también opositores, la joven Paola es una notoria excepción que ya molestó a alguien, al grado de enviarle una amenaza ominosa a través de una corona floral fúnebre, dirigida a la familia Gárate Valenzuela.
Este no sólo es un asunto que atañe a la legisladora priísta. Es una amenaza para toda la sociedad y sobre todo, es una muestra del punto al que han llegado las cosas, con un tristísimo nivel de gobernabilidad.
¿Qué dijo la gobernadora? Que Paola ya tiene protección, aunque la Guardia Nacional apenas le ofreció apoyarla cuando se sintiera en peligro.
Obviamente no hay autoridad que se encargue seriamente del asunto.
Lo más grave es que la propia sociedad está pasiva ante el caso y ante la falta de seguridad. La dirigente de Coparmex ha denunciado la falta de respuesta en el renglón económico, y lo único que recibió fue una serie de desmentidos absurdos y poco comedidos. ¿Qué hace falta para que la sociedad levante la voz? En el asunto de Paola sólo falta que quienes amenazan tomen la vía de los hechos, tranquilos porque no hay reacción oficial.
Pero ¿y la sociedad?y n
Hay un poema que se atribuye a Bertold Bretch, pero en realidad es de un pastor protestante, Martín Niemöller, quien narró cómo los nazis llegaron primero por los socialistas y no se dijo nada porque “yo no era socialista”. Después vienen por los sindicalistas, y por los judíos, y nadie dijo nada porque tampoco eran nada de eso. Al final “vinieron por mi y ya no había nadie que protestara”.
Hoy en Sinaloa pasan cosas que afectan a muchos: en Escuinapa mataron a una chamaca que iba a la cabecera municipal a curarse de una picadura de alacrán; en Rosario secuestraron a seis influencers que venían de Nayarit, y aparecieron en Concordia, donde sigue el cobro de extorsiones; en Mazatlán menudean los levantones, los crímenes y los asaltos; hacia el centro del estado no se diga, y ya incluso menudean hacia el norte pero todos vemos cómo pasan estas cosas sin que los organismos sociales, los partidos políticos y mucho menos las instituciones tengan una reacción.
Por desgracia la diputada está sola, sin un respaldo oficial ni reacción de la comunidad. ¿Hasta qué hora?
QUIEREN VER DE VERDAD
El Partido Verde Ecologista de México lanzó una campaña propagandística en que dice que quiere ver de verdad que se resuelva la inseguridad, se generen empleos, se arreglen los baches y se resuelvan muchos otros problemas que la sociedad también ansía ver resueltos.
La pregunta al Verde es por qué ahora quiere soluciones a lo que ellos han contribuido a crear desde su alianza cómplice con Morena. ¿Creen que pueden engañar a la gente?

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