El legislador de Morena, señalado por Estados Unidos junto a otros funcionarios sinaloenses por presuntos vínculos con el crimen organizado, reivindica una trayectoria construida “desde abajo”.

Enrique Inzunza ha decidido apartarse de la carrera por la gubernatura de Sinaloa. El senador de Morena, considerado durante años una de las figuras más cercanas al gobernador con licencia Rubén Rocha y uno de los cuadros con mayores posibilidades para disputar la candidatura en 2027, no participará en el proceso interno que ha abierto su partido, Morena, para quienes aspiran a gobernar alguna de las 17 entidades que renovarán gobernador el próximo año. Así lo ha dejado ver este miércoles a través de una publicación.

Su mensaje en redes despeja uno de los principales interrogantes de la política de las últimas semanas: si el legislador solicitaría licencia para buscar la candidatura o bien para enfrentar los señalamientos en su contra sin el fuero constitucional que le otorga la investidura legislativa. Inzunza ha optado por cerrar esa puerta. “No participaré en ese proceso. Fui electo por las y los sinaloenses para ser senador hasta el 2030 y honraré ese compromiso”, ha dicho en una declaración adicional al periódico La Jornada.

Además, Inzunza ha buscado reivindicar su historia personal y política. En una extensa publicación difundida en X, el legislador trazó una autobiografía política construida alrededor de la cultura del esfuerzo, el trabajo rural y el ascenso social. “Uno es lo que ha sido toda la vida”, se lee al inicio de un texto en el que relata una infancia marcada por labores agrícolas en las zonas serranas de Sinaloa.

La definición ha llegado en uno de los momentos más delicados de su trayectoria política. Inzunza aparece entre los diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa señalados por las autoridades estadounidenses por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Su nombre fue incluido junto al del gobernador con licencia, en la acusación presentada por el fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, con la que el Departamento de Justicia busca la extradición de los implicados por una supuesta trama de colaboración con dirigentes del Cartel de Sinaloa, que habría incluido protección institucional, filtración de información y beneficios políticos a cambio de sobornos.

El senador hace, en su publicación, un repaso de su vida. Recuerda que acompañaba a su padre por cerros y veredas transportando cargas de madera “a lomo de burro” para contribuir al sustento familiar. También describió jornadas como cuidador de bueyes, sembrador y jornalero, antes de convertirse en vaquero durante la adolescencia.

“Mis padres no tenían ganado”, ha dicho en una frase encaminada a delinear un origen modesto y honesto frente a las sospechas que pesan sobre él. La narración continúa en Culiacán, la capital del Estado a la que llegó para cursar la universidad. Ahí, dice, trabajó como estibador en una papelería y posteriormente como ayudante de taquería para financiar sus estudios. Más adelante ingresó como trabajador de biblioteca en la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde cursó la licenciatura en Derecho.

La publicación también reconstruye su larga carrera institucional. Inzunza recuerda que en 1996 ingresó al Poder Judicial de Sinaloa, donde desarrolló una trayectoria de más de un cuarto de siglo que culminó con la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia del Estado durante más de una década. Ese cargo fue el trampolín que lo catapultó a la política. Primero como secretario de Gobierno de Rocha y después como candidato al Senado en 2024.

En su mensaje recuerda que fue electo con cerca de 700.000 votos para representar a Sinaloa en la Cámara alta de 2024 a 2030. “Defiendo la veracidad de mi vida al servicio de las instituciones de mi estado y mi país”, ha sostenido en su escrito. También reivindica su pertenencia al movimiento político encabezado por Andrés Manuel López Obrador y continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

La decisión de no competir por la gubernatura no ha causado sorpresa, solo confirma los cambios en el tablero de Morena en Sinaloa. Durante años, Inzunza fue considerado uno de los herederos naturales del grupo político construido por Rocha. Su ascenso fue vertiginoso: pasó de encabezar el Poder Judicial estatal a convertirse en una de las figuras más influyentes del círculo del gobernador y, posteriormente, en senador en el Congreso mexicano.

Sin embargo, la crisis política desatada por las investigaciones y los señalamientos provenientes de Estados Unidos alteró los cálculos de la sucesión en el Estado. La posibilidad de que Inzunza disputara la candidatura de Morena permaneció durante semanas como una incógnita. Este miércoles, el senador decidió despejarla. Permanecerá en su escaño hasta 2030, aferrado al mandato que le otorgaron los ciudadanos en las urnas y al fuero contitucional, que le da inmunidad procesal, mientras atraviesa el momento más complejo de su trayectoria.

Con información de El País

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