Oswaldo Villaseñor 
Hoy más que nunca quien aspire a ser candidato y lo sea debe de cuidar muy bien sus compañías. También el ciudadano debe fijarse bien a quien apoya. Hoy ambas partes están bajo una misma lupa.
Candidatos y ciudadanos no solo deben conocer las implicaciones que contemplan las leyes mexicanas, sino también ahora que dictan las leyes norteamericanas. Una mala relación o un mal negocio, los puede alcanzar a ambos con sanciones penales o administrativas.
La “bronca” ya no es solo de los candidatos en caso de no fijarse y escoger bien a sus compañías, sino ahora también de los ciudadanos si no se fijan bien a qué candidato apoya.
Hoy, es indispensable hacerse una pregunta.
¿Qué pasaría si el gobierno de Estados Unidos designa a un partido político mexicano como narco terrorista o vincula a un gobernante o dirigente partidista por tener vínculos con los cárteles mexicanas?
Aquí les diremos y les daremos información que ayuda.
De entrada Los riesgos serían extremadamente graves, tanto a nivel individual para gobernantes, dirigentes y representantes populares,  así como a nivel institucional para el partido.
Existen riesgos legales y penales para los gobernantes, dirigentes y representantes del partido por aplicar EE.UU con sus facultades extraterritoriales que tiene.
Así los Altos funcionarios, candidatos o legisladores podrían enfrentar acusaciones si EE.UU. alega vínculos con narcotráfico o “terrorismo”. Esto facilitaría extradiciones o procesos en Cortes Estadounidenses.
Cualquier persona bajo jurisdicción estadounidense ciudadanos, empresas, bancos, no podría proporcionar fondos, servicios, asesoría, transporte u otro apoyo a miembros o representantes del partido que sea declarado como una organización narco terrorista.
Luego vendrían las sanciones. Los designados (o el partido entero) entrarían en la lista de “Nacionales Especialmente Designados”. A partir de ahí sus bienes en EE.UU. o controlados por estadounidenses, se bloquearían. Esto afectaría cuentas bancarias, propiedades, inversiones o negocios con vínculos a EE.UU.
También enfrentarían Riesgos migratorios y de viaje. Los representantes, miembros, candidatos o gobernadores de Morena (como extranjeros) serían inadmisibles a EE.UU. y potencialmente deportables. Se negarían visas, o entradas. Esto incluye viajes oficiales, familiares o personales.
Está sanción también tendría Impacto en la familia y allegados, o sea esposa, hijos, socios, o resto de familiares.
También se enfrentarían riesgos financieros y económicos. De entrada se ordenaría un aislamiento bancario: Dificultades para operar con el sistema financiero internacional porque muchos bancos evitan riesgos de sanciones secundarias. No quieren problemas pues.
Las empresas y contratistas cercanos al partido o gobiernos estatales o municipales enfrentarían escrutinio extremo. El Congelamiento de activos en el exterior y todas las demás sanciones de las que hemos hablado. En pocas palabras, quienes hagan negocio con los gobiernos, tampoco se escapan.
Así, este nuevo elemento que nunca había jugado en las elecciones mexicanas, hoy está presente y se tiene que conocer.
Es por eso que el gobierno federal se lavó las manos al crear con su reciente reforma al Código Nacional de Procedimientos Electorales o como se llame ahora, la figura de la Comisión de Verificación de Candidaturas para que sean los partidos los únicos responsables de postular a candidatos ligados a los cárteles.
Hoy no solo los partidos deben tener cuidado si postulan personajes con ligas, sino también las personas que apoyen su candidatura y no se diga, aquellos que hagan negocios con estos candidatos o gobernantes.
Ese es el nuevo ingrediente que se presenta en este proceso electoral que está por iniciar.
A tomar sus precauciones.
Habrá que estar pendientes.

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