Culiacán, Sinaloa.- La Universidad Autónoma de Sinaloa amaneció este lunes prácticamente paralizada. Con banderas rojinegras colocadas desde temprana hora, trabajadores académicos, administrativos y jubilados iniciaron un paro indefinido de labores tras denunciar la falta de recursos extraordinarios para cubrir salarios, prestaciones y diversos compromisos laborales.

La medida impacta directamente a 173 planteles distribuidos en todo el estado, provocando la suspensión de actividades académicas, administrativas, culturales, deportivas y de investigación, dejando en incertidumbre a miles de estudiantes y familias sinaloenses.

Trabajadores universitarios aseguran que la protesta no surgió de manera repentina ni como una decisión política, sino como una respuesta a una problemática financiera que, afirman, lleva tiempo arrastrándose y que ahora alcanzó un punto crítico.

Las dirigencias sindicales señalaron que la base trabajadora ha realizado ajustes internos y aceptado reformas con el objetivo de mantener la estabilidad institucional; sin embargo, sostienen que el respaldo económico esperado no ha llegado.

Mientras las puertas universitarias permanecen cerradas, el conflicto ya no gira únicamente alrededor de números o partidas presupuestales. El escenario ahora coloca sobre la mesa una pregunta que comienza a generar preocupación entre estudiantes, docentes y sociedad: ¿cuánto tiempo puede sostenerse una de las principales instituciones educativas del noroeste del país bajo una crisis financiera sin afectar su funcionamiento?

Por ahora, los accesos a facultades, preparatorias y unidades administrativas permanecen bajo resguardo de comités de huelga, mientras miles de universitarios permanecen atentos a una solución que permita reactivar la vida académica en la máxima casa de estudios de Sinaloa.

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