Óscar Levín, el costo de la derrota
FRANCISCO CHIQUETE
Jesús Reyes Heroles, el gran gurú de la política priísta aplicaba la operación cicatriz: tras la sucesión presidencial recién resuelta -era1981-aquí no hay enemigos, ofreció, todos tendrán oportunidad de apoyar al partido y al candidato,
Los distintos equipos involucrados respiraron aliviados. Temían revanchas, proscripciones, la vendetta, en fin.
Pero Reyes Heroles volteó a un costado y sentenció: todos menos tú, güerito. Alguien tenía que salir derrotado.
El güerito era Óscar Levín Coppel, un muchacho de 32 años, a quien se auguraba un brillante futuro, mismo que acababa de ser truncado.
¿Te imaginas cabrón? Todos los ojos encima de mi, esperando que me diera por vencido para que ya no se acordaran de ellos.
El Ossy Levín, como le decían sus cuates, sabía que el castigo era previsible. David Ibarra, secretario de Hacienda con José López Portillo, sonó y resonó en la sucesión gracias al activismo de Levín, un feroz estratega que combinaba el arte de las relaciones públicas con el estilete de la ironía para desarmar a los que no se dejaban convencer.
No quedó desamparado. Su manejo de las relaciones internacionales en Hacienda le generó empleos en dos países sudamericanos y en organismos financieros internacionales.
Promediaba el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando le llegó el perdón
La entrevista con el presidente fue de estilete.
Lo felicito Óscar, estuve en Mazatlán, les quedó muy bonito el hotel. A mi no, señor presidente, a mis primos. Tres veces me echó la viga con el Pueblo Bonito. Imagínate que por vanidad se lo acepto ¿pues cuånta lana se llevó este cabrón? Pero al final fue cordial. Me dijo que Pancho (Labastida) sería su mejor gobernador
Con Carlos Salinas tuvo oportunidades, fue diputado federal, estuvo en los gabinetes periféricos del área económica y encabezó la Casa de Moneda.
En algún momento aspiró a ser gobernador de Sinaloa, En su tourné de medios, lo entrevisté para El Sol del Pacífico. Me habló entonces de dos paisanos amigos: Rafael Franco Zazueta y Heriberto Galindo. Pero el perdón político no le alcanzó para tanto
Este martes murió en la Ciudad de México, generando reacciones de tristeza en varios círculos, entre ellos los ex alumnos del ICO, donde llevó sus estudios básicos.
-Pues es que era fresa, cabrón ¿qué más hacía?

