Colosio, Durazo y el filtrador
José Luis Parra
¿La filtración de documentos del Gobierno de Sonora relacionados con convenios con medios de comunicación para medio controlar la narrativa oficial tiene alguna relación con el destape de Luis Donaldo Colosio Riojas y su eventual candidatura a la gubernatura?
No necesariamente.
Pero pueque.
Lo que sí podemos asegurar es que las filtraciones de información confidencial casi siempre salen del mismo gobierno.
Los enemigos de un gobernador no necesariamente están en la oposición.
Muchas veces cobran quincenalmente en Palacio.
El filtrador o filtradora sabía perfectamente que la publicación de esos documentos provocaría un escándalo y movería el piso al gobernador Alfonso Durazo Montaño y a su administración.
Y vaya que lo movió.
El tema incendió las redes sociales, alimentó sospechas sobre el manejo de la comunicación oficial y dejó al descubierto algo que, por cierto, no es ninguna novedad: Los gobiernos pagan para difundir sus logros, administrar silencios y, cuando se puede, medio controlar la conversación pública.
Lo extraño no es que existan acuerdos con medios.
Lo interesante es que alguien haya decidido exhibirlos.
¿La operación se organizó en Sonora?
Pueque.
¿La orden llegó desde la capital del país?
También pueque.
La segunda posibilidad tiene algo de lógica política.
Una eventual candidatura de Colosio Riojas al Gobierno de Sonora no necesariamente estaría alineada con los intereses de la 4T. Mucho menos si el senador decide construir una ruta propia, alejada de Morena y de sus partidos aliados.
Pero para Durazo la llegada de Colosio podría significar una garantía.
La garantía de una sucesión sin revisiones demasiado incómodas.
El mismo Colosito ha dicho claramente que Durazo es familia.
Y qué mejor garantía para un gobernador saliente que dejar las cuentas en manos de un familiar político.
Claro, la expresión de Colosio Riojas no se refiere a una relación consanguínea.
El vínculo viene desde Luis Donaldo Colosio Murrieta, su finado padre, y Alfonso Durazo, quien fue su secretario particular, colaborador cercano y hombre de confianza.
Esa relación afectiva y política tiene historia.
Y en política la historia sirve para muchas cosas.
Para construir lealtades.
Para cobrar facturas.
Y también para ofrecer impunidad con envoltura de reconciliación familiar.
Obviamente estamos en el terreno de las hipótesis.
No existen elementos suficientes para afirmar que la filtración fue una operación destinada a frenar el proyecto de Colosio o a debilitar a Durazo antes de la sucesión estatal.
Pero tampoco sería prudente descartar esa posibilidad.
Las filtraciones no son actos inocentes.
Siempre tienen destinatario.
Siempre buscan provocar una reacción.
Y casi siempre benefician a alguien.
La pregunta es quién gana con un gobernador debilitado, con su política de comunicación bajo sospecha y con una sucesión que empieza a calentarse antes de tiempo.
En Sonora muchos podrían beneficiarse.
En la Ciudad de México, también.
Por eso la filtración puede ser solamente una venganza burocrática, un pleito por dinero, una advertencia interna o el primer misil de la lucha por la gubernatura.
O poquito de todo.
¿Vienen más filtraciones sobre esta relación familiar-política?
Pueque.
Y en un descuido la próxima ya no será sobre medios.
pd: El mercado de futuros podría faciltar la alianza sonorense Movimiento Ciudadano-PAN y la neolonesa PAN-PRI. En ese mercado todo se puede negociar en aras del bien mayor. Como diría el clásico: El Diablo está en los detalles.

