De los “likes” y las millones de vistas a la violencia: La cacería de influencers expone los supuestos nexos entre figuras de internet y el Cártel de Sinaloa.

Rodrigo Gutiérrez González

Cientos de volantes comenzaron a caer desde el cielo en las calles de Culiacán. El rostro y nombres de influencerscreadoresdecontenidomúsicos y demás figuras públicas se mostraban en aquellas hojas blancas que tapizaban el piso de la capital Sinaloa. Y junto a ellos una amenaza: el Cártel de los Sapos, sí los ve, denúncielos.

La ciudad llevaba un par de semanas como el epicentro de una guerra interna entre dos facciones del Cártel de Sinaloa, una que todavía no acaba: Por un lado están “Los Chapitos“, conformados por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, Iván Archivado y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, así como Ovidio y Joaquín Guzmán López; y por otro “La Mayiza“, encabezada por el hijo de Ismael Zambada, “El Mayo”, Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”.

La violencia se desató tras el secuestro de “El Mayo” Zambada a manos de Joaquín Guzmán López. El hijo de “El Chapo” engañó al longevo capo criminal, lo convocó a una reunión para que ayudara a limar asperezas entre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y su principal rival político, el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén. Pero era una trampa.

Zambada García fue detenido por los hombres de “Los Chapitos”, lo subieron a un avión y lo entregaron en territorio estadounidense al Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), junto a él también se entregó el propio Guzmán López. Por su parte, Melesio Cuén fue asesinado. Y poco o nada se sabe sobre la participación de Rocha Moya en el plan.

La dispersión de estos volantes acusaban a los influencers de trabajar para “Los Chapitos” y utilizar su trabajo en redes sociales para ayudar a lavar dinero del Cártel de Sinaloa. A los pocos días, aquellos personajes que aparecían en los panfletos comenzaron a ser asesinados, también sus familiares, amigos y demás personas cercanas, pero no sólo ellos también otros que no estaban en la lista y que también estaban supuestamente relacionados con “La Mayiza”.

César Gastélum, la última víctima

César Gastélum

Gastélum no aparecía en la “acusación” de los volantes, sin embargo, las primeras indagatorias apuntan a sus nexos con el Cártel de Sinaloa, según lo informado por el Gabinete de Seguridad Federal.

Las autoridades federales informaron están investigando las publicaciones en redes sociales de Gastélum en donde hacía alusión a una facción de un grupo criminal.

Aunque el Gabinete de Seguridad Federal no precisaron el nombre de la organización criminal, ni de la facción, sin embargo, todo indica que se trata de “La Mayiza” del Cártel de Sinaloa.

Entre las publicaciones de César Gastélum destaca su asistencia al funeral del creador de contenido Leobardo Aispuro Soto, conocido como “Gordo Peruci”, quien también es vinculado con la facción del hijo de “El Mayo” Zambada. También, tras su muerte, se viralizó un clip donde Gastélum se encuentra con Ramón Quezada, conocido como “Ramoncito”, quien lanza comentarios a favor de “La Mayiza”.

Gastélum no aparecía en la “acusación” de los volantes, sin embargo, las primeras indagatorias apuntan a sus nexos con el Cártel de Sinaloa, según lo informado por el Gabinete de Seguridad Federal.

Las autoridades federales informaron están investigando las publicaciones en redes sociales de Gastélum en donde hacía alusión a una facción de un grupo criminal.

Aunque el Gabinete de Seguridad Federal no precisaron el nombre de la organización criminal, ni de la facción, sin embargo, todo indica que se trata de “La Mayiza” del Cártel de Sinaloa.

Entre las publicaciones de César Gastélum destaca su asistencia al funeral del creador de contenido Leobardo Aispuro Soto, conocido como “Gordo Peruci”, quien también es vinculado con la facción del hijo de “El Mayo” Zambada. También, tras su muerte, se viralizó un clip donde Gastélum se encuentra con Ramón Quezada, conocido como “Ramoncito”, quien lanza comentarios a favor de “La Mayiza”.

“Markitos Toys”, el principal símbolo de la cacería de influencers

Markitos Toys

Marcos Eduardo Castro Cárdenas, mejor conocido como “Markito Toys“, es el caso más mediático de esta cacería contra influencers tras la guerra interna en el Cártel de Sinaloa.

Reconocido por vlogs de autos deportivos, carreras y entregas de ayuda económica, “Markito Toys” figura como uno de los objetivos principales en los volantes distribuidos por “La Mayiza”, donde se le señala de fungir como presunto lavador de dinero y operador de fachada para “Los Chapitos”.

Aunque Castro Cárdenas permanece con vida, su entorno ha sido blanco de múltiples ataques. Su hermano Gail Castro Cárdenas, conocido como “Gail Toys”, fue asesinado a tiros cuando salía de un restaurante en Ensenada, Baja California.

Markitos Toys
El hermano de Markitos Toys fue asesinado saliendo de un restaurante en Baja California. Foto: Cuartoscuro.

Antes del ataque contra su hermano, dos propiedades ligadas a “Markito Toys” fueron víctimas de atentados en Culiacán: un restaurante de sushi conocido como Ranch Roll, que no era de su propiedad, pero que visitaba constantemente y presumía como el mejor de la ciudad, fue incendiado por un grupo armado; luego, una vivienda identificada como propiedad del creador de contenido fue atacada a balazos.

El caso de “Markitos Toys” y sus hermanos evidenciaron como el Cártel de Sinaloa utilizaba a los influencers para lavar dinero del crimen organizado.

Markitos Toys
La casa de los padres de Markitos Toys también fue blanco de un ataque armado. Foto: Cuartoscuro.

“El Alucín”, cuando la cacería sale de Sinaloa

Carlos Camilo Ochoa Delgado, conocido como “El Alucín”, tomó relevancia en redes sociales realizando podcasts, entrevistas y vlogs en plataformas digitales donde relataba anécdotas de la cultura del narcotráfico y su etapa pasada como supuesto exjefe de plaza en Mazatlán del Cártel de Sinaloa, también sobre como había salido de la pobreza y del crimen organizado para asentar el imperio familiar de comida rápida.

El Alucín
“El Alucín” no pudo escapar del Cártel de Sinaloa. Foto: Instagram/@Soy Camilo Ochoa

Con el estallido del conflicto interno en Sinaloa, su nombre y fotografía aparecieron de forma explícita en los volantes arrojados desde avionetas por la facción de “La Mayiza”. En dichos panfletos se le acusaba de utilizar sus redes como plataforma de propaganda digital y presunto financiamiento en favor de “Los Chapitos”.

Buscando escapar del clima de hostilidad en su estado natal, “El Alucín” se desplazó hacia el centro del país pensando que quedaría a salvo de las garras del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, en agosto de 2025 fue ubicado por un comando armado y ejecutado en el interior de un inmueble en Temixco, Morelos.

El Alucín
“El Alucín” fue asesinado en Morelos. Foto: Cuartoscuro.

“El Pinky” no aparecía en los volantes

Justin Paul, identificado en el entorno digital como “El Pinky”, consolidó una audiencia local en redes sociales mediante la publicación de vlogs, retos humorísticos y contenido enfocado en la vida cotidiana y urbana de Culiacán.

A diferencia de otros creadores de la región, su perfil estaba orientado principalmente al entretenimiento cómico y no al enaltecimiento de la narcocultura.

El Pinky
El Pinky no aparecía en los volantes. Foto: Instagram/El Pinky

Su distancia con este rubro era tal que su nombre no aparecía en la lista de los volantes de influencers de “Los Chapitos”, atribuidos a “La Mayiza”.

Sin embargo, en enero de 2025, el joven fue hallado sin vida al costado de una carretera en Culiacán. Su cuerpo presentaba huellas de violencia e impactos de arma de fuego.

Tras su asesinado, las primeras líneas de investigación arrojaron que su entorno cercano estaba dentro de los círculos sociales y colaboradores vinculados a la facción de “Los Chapitos”.

El Pinky
El cuerpo de “El Pinky” fue encontrado a un costado de una carretera se Culiacán. Foto: Cuartoscuro.

“El Gordo Peruci”, una de las primeras víctimas de la cacería

Leobardo Aispuro Soto, conocido como El Gordo Peruci”, construyó su marca en TikTok y YouTube a base de sketches de humor, desafíos virales y videos donde regalaba dinero a personas en la vía pública. Esta dinámica le permitió acumular miles de seguidores y un alto nivel de interacción en la capital sinaloense.

El nombre y rostro de Aispuro Soto aparecieron en los volantes distribuidos en Culiacán por el grupo de La Mayiza. En esos documentos se le señalaba directamente de utilizar la fachada de sus contenidos de ayuda social y entretenimiento para presuntas operaciones de lavado de dinero al servicio de Los Chapitos.

Gordo Peruci
“El Gordo Peruci” sí aparecía en los volantes. Foto: IG/Gordo Peruci

La amenaza se concretó en diciembre de 2024, cuando “El Gordo Peruci” fue interceptado y asesinado a balazos junto a su esposa mientras transitaban en un vehículo en Culiacán.

Leobardo fue una de las primera víctimas de la cacería contra influencers que ha desatado el Cártel de Sinaloa.

Gordo Peruci
“El Gordo Peruci” fue una de las primeras víctimas tras la volantiza. Foto: Cuartoscuro.,

El hermano de “Compa Camarón”

Adrián Antonio López Iribe no se desempeñaba como creador de contenido en plataformas digitales. Su vinculación con la ola de violencia fue consecuencia directa de su parentesco con Óscar Antonio López Iribe, conocido popularmente en redes sociales como el Compa Camarón.

A pesar de no contar con un perfil público de alto impacto, Adrián Antonio fue incluido en los volantes de amenazas arrojados por “La Mayiza”.

La propaganda criminal no solo apuntaba a las figuras visibles del internet, sino que extendía sus señalamientos hacia sus núcleos familiares, acusando a la estructura cercana de López Iribe de participar en labores de apoyo logístico y prestanombres para “Los Chapitos”.

En diciembre de 2024, Adrián Antonio fue asesinado a disparos en Culiacán.

compa camaron
El hermano del “Compa Camarón” fue asesinado. Foto: YouTube/Compa Camaron

“El Jasper”: levantado, torturado y asesinado

Jesús Miguel Vivanco García, conocido en las redes como “El Jasper”, enfocaba sus publicaciones en la cultura del automovilismo, la modificación de vehículos de alta gama, el estilo de vida ostentoso y colaboraciones frecuentes con otros creadores de contenido del ámbito sinaloense.

Cuando comenzaron a caer los volantes de “La Mayiza” de los cielos de Culiacán, Vivanco García sí aparecía. En la narrativa de dichos impresos, se le catalogaba como un presunto operador financiero de bajo perfil y prestanombres ligado a las actividades de “Los Chapitos”.

Tras ser reportado como privado de la libertad en noviembre de 2024, su cuerpo fue localizado días después al sur de Culiacán. El cadáver presentaba signos de tortura e impactos de bala.

Los “pendientes” de la lista

Aunque la violencia en Sinaloa parece ir a la baja y la guerra interna en el Cártel de Sinaloa parece tomar otro rumbo y la estructura criminal comienza a acomodarse, aún hay varios influencers, creadores de contenido, músicos y demás figuras públicas que no han sido víctimas de la violencia que los amenazó:

  • Kevin Castro, “El Chivo”, hermano de “Markitos Toys”.
  • Carlos Arce, “El Gordo Arce”.
  • Alejandro Hurtado.
  • Mayve Castro, hermana de “Markitos Toys”.
  • Víctor Adrian, “Vitolias”.
  • Manuel Zazueta, “Kiko Ávalos”.
  • Francisco Arredondo, “Panchito Arredondo”.
  • Yhoan Valentín, “Piyuyi Cartel”.
  • Samuel Ibarra, “Padrinito Toys”.
  • Oscar Antonio López, “El Compa Camarón”.
  • Hassan Emilio Kabande Laija, “Peso Pluma”.
  • Paul Baldomero, pareja de Mayve Castro, hermana de “Markitos Toys”.
  • Carlos Lizarraga, “El Horny”.
  • Adrián Soto, “El Pilotito”.
  • Roberto Tapia.
  • Ana Gastélum, pareja de Kevin Castro, hermano de “Markitos Toys”.

Con información de Sin Embargo

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *