Oswaldo Villaseñor 
Jesús Enrique Hernández Chávez murió a sus 82 años de edad.  Pocos se acuerdan que un día salvo las finanzas de Sinaloa.
Anécdotas de Chuquiqui que lo harán vivir por siempre hay muchas.
Un día de enero del año 2015 me habló por teléfono y me preguntó. ¿Oswaldo, estás en Culiacán? La respuesta fue afirmativa.
“Te invito a comer en Las Palmas de Las Quintas, hay mucho que platicar”. Acepte su invitación a sabiendas que podría esperarme un reclamo.
En esos días, escribí una columna donde cuestionaba fuertemente la entrega de los diputados del PRI que eran mayoría en el Congreso de Sinaloa con el gobernador Malova quien había llegado por las siglas del PAN y PRD al gobierno.
Pero el motivo de la crítica, era que se rumoraba fuerte, que el Congreso aprobaría la solicitud del gobernador Malova para comprometer, el 25% de las participaciones federales por los próximos 25 años para apuntalar la construcción de 3 hospitales-dos en Culiacán y uno en Mazatlán- bajo la figura de inversión público- Privado.
Era hipotecar el futuro de Sinaloa para que “unos empresarios con fuerte influencia en el gobierno de Enrique Peña Nieto hicieran el negocio de su vida.
Al llegar al restaurante Las Palmas, Chuquiqui ya estaba ahí. Sentado, solo, en una mesa al fondo, pegado a la pared y a la barra o cantina del restaurante.
Lo saludé y serio esperaba la respuesta de Chuquiqui. De repente soltó una sonrisa y me dijo. “Ya leí lo que escribiste y no te falta razón”. Pero te voy a dar una primicia pero todavía no la sueltes.
Sobre mi cadáver eso se va a aprobar. No voy a permitir que unos cuantos se queden con el presupuesto de Sinaloa por 25 años. Además, sí hay bolsas en el gobierno federal para hacer esos tres hospitales sin desfalcar al estado.
No lo escribas aún, porque el gobernador Malova es de mano dura. Pero observa y dame tu voto de confianza de que esa propuesta no pasará.
Días después, la noticia se hizo efectiva. El gobierno de Mario López Valdez (“Malova”) presentó la propuesta al Congreso para impulsar los proyectos de dos hospitales generales (en Culiacán y Mazatlán) bajo el esquema de Asociación Público-Privada (APP). Esto incluía una solicitud al Congreso del Estado para modificar los decretos 976 y 977, a fin de comprometer o afectar recursos como hasta el 25 % del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas (o participaciones/aportaciones federales relacionadas) como garantía o fuente de pago de los contratos a largo plazo (alrededor de 25 años).
En esos días, circuló un dictamen en comisiones del Congreso local para autorizar el esquema.
Le hablé al diputado Hernández y líder del Congreso y le dije. Quihubo, diputado. ¿No que no ?
Chuquiqui me dijo. “Espera, ten confianza. No pasará”.
En ese momento se generó una fuerte oposición de legisladores (PRI, PRD, PAN), organismos empresariales (como Coparmex), civiles y medios, que criticaban el endeudamiento a largo plazo, la opacidad, los costos elevados y el riesgo de comprometer participaciones federales. La mano de Chuquiqui, había movido la cuna y se sintió.
El gobernador  Malova anunció una “tregua” y aplazó la modificación de los decretos para socializar la información y organizar foros.
Los proyectos no prosperaron: Chuquiqui cumplió su palabra y el Congreso no se autorizó el compromiso de comprometer las participaciones federales de esa forma.
Los proyectos quedaron congelados y no se concretaron bajo ese modelo de asociación público -privada.
En la administración siguiente encabezada por Quirino Ordaz, se construyeron esos mismos hospitales pero con presupuesto público federal. Chuquiqui salvó las finanzas del gobierno y el futuro de los sinaloenses.
“El Chuquiqui”, falleció dejando una amplia trayectoria dentro de la política de Sinaloa. Estuvo a punto de ser candidato a gobernador, pero Juan Millán se decidió por Jesús Aguilar Padilla.
Chuquiqui,  fue presidente municipal de Culiacán, dirigente estatal del PRI, diputado local y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, además de ocupar diferentes responsabilidades dentro de su partido a lo largo de varias décadas.
Descanse en paz, Jesús Enrique Hernández Chávez, “El Chuquiqui”.

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