Las parcelas de Mocorito mantienen buen desarrollo y las plagas están controladas, pero casi dos semanas con pocas lluvias elevan la incertidumbre.

Ana Sofía Pineda

El cacahuate de Mocorito, Sinaloa, llegó a septiembre con buen desarrollo vegetativo y sin problemas sanitarios generalizados, pero la cosecha entra ahora en una etapa decisiva por la falta de precipitaciones. Productores de la región acumulan casi dos semanas sin lluvias suficientes, según informó la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle del Évora, y necesitan recuperar humedad durante este mes para que el cultivo complete adecuadamente su ciclo y sostenga su potencial productivo.

Hasta ahora, el comportamiento de las parcelas resulta favorable. Manuel Gumaro López Cuadras, presidente de la Junta Local, explicó que las precipitaciones recibidas durante las etapas anteriores permitieron acompañar el crecimiento de las plantas. El escenario cambió en las últimas semanas y el clima pasó a convertirse en el principal factor de incertidumbre para los productores de temporal.

La preocupación no responde todavía a pérdidas confirmadas ni a un deterioro generalizado del cultivo. El punto crítico es lo que ocurra durante septiembre: una precipitación oportuna podría recuperar humedad en los suelos y favorecer el tramo final, mientras que una prolongación del período seco aumentaría la presión sobre las parcelas con menor capacidad para conservar agua.

Casi dos semanas sin lluvias ponen la atención sobre los rendimientos

La disponibilidad de humedad resulta especialmente importante para que el cacahuate pueda completar su desarrollo. En los campos que dependen de las precipitaciones, la cantidad de agua acumulada y su distribución durante el ciclo terminan influyendo directamente sobre el comportamiento de las plantas y, finalmente, sobre el rendimiento obtenido al momento de la cosecha.

Las diferencias entre parcelas también serán importantes. La variedad sembrada, la fecha de establecimiento, la textura del suelo, su capacidad de retener humedad, la densidad de plantas y la nutrición pueden modificar la respuesta del cultivo frente a un período con menores precipitaciones. Por eso, una misma ausencia de lluvias no necesariamente tendrá idénticas consecuencias en todos los lotes.

La temperatura será otro componente a seguir durante las próximas semanas. El cacahuate necesita condiciones cálidas para completar correctamente su ciclo, pero debe contar también con disponibilidad de agua. La combinación entre temperatura y humedad determinará cuánto del buen desarrollo observado hasta ahora puede transformarse finalmente en producción.

Para los agricultores del Valle del Évora, septiembre concentra buena parte de esa incertidumbre. En las comunidades productoras existe desde hace años una expresión asociada a los cultivos de temporal: “septiembre las da y las quita”. Este año, el dicho vuelve a cobrar relevancia después de un comienzo favorable seguido por cerca de dos semanas con precipitaciones insuficientes.

Las plagas dan tregua y el chapulín fue controlado a tiempo

Mientras el clima genera preocupación, la situación sanitaria ofrece una perspectiva más favorable. La Junta Local de Sanidad Vegetal informó que no existen actualmente plagas o enfermedades que representen un riesgo generalizado para las parcelas de cacahuate de la zona. El cultivo mantiene, por ese lado, condiciones que permiten concentrar la atención en la evolución meteorológica.

Durante etapas anteriores sí se registró presencia de chapulín en algunos predios, aunque el problema pudo ser atendido. Los productores afectados recibieron recomendaciones y prescripciones para realizar aplicaciones fitosanitarias de acuerdo con las necesidades particulares de sus parcelas. Según la entidad sanitaria, esa situación quedó controlada y no evolucionó hacia una contingencia regional.

El control oportuno resulta relevante porque evita sumar presión sanitaria en un momento en que la disponibilidad de agua comienza a condicionar al cultivo. Con las plagas contenidas, la lluvia se convierte en la principal variable que los productores no pueden manejar directamente durante la recta final de la campaña.

Además del agua y la sanidad, el resultado definitivo dependerá del manejo de malezas, la nutrición y las características de cada suelo. Los lotes capaces de conservar durante más tiempo la humedad acumulada podrían afrontar mejor una pausa en las precipitaciones que aquellos establecidos sobre terrenos con menor retención.

El cacahuate llega así al último tramo con una ventaja y una incógnita: las plantas están sanas y las principales amenazas sanitarias permanecen controladas, pero falta saber cuánto demorará en regresar la lluvia. Después de casi dos semanas con precipitaciones insuficientes, septiembre tendrá un peso decisivo sobre la capacidad de las parcelas de Mocorito para convertir el buen estado actual en rendimiento y cosecha.

 

Con información de AgroLatam

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *