• Por qué la UIF no encuentra a beneficiarios del huachicol, blindan a Romero

Miguel A. Rocha Valencia

 

Siempre en una investigación criminal se busca al beneficiario, principalmente en las cuestiones de dinero y con ello se logra llegar a los culpables del delito. Es lo básico en una indagatoria de este tipo.

Lo curioso es que la fiscalía (carnal) de la República y menos la Unidad de Inteligencia Financiera, hayan revelado quienes se beneficiaron del fraude fiscal del huachicol en que están comprometidas por lo menos siete dependencias públicas federales encabezadas por la secretaría de Marina y la agencia Nacional de Aduanas de México.

Estas dos últimas dependencias, dependientes precisamente de la secretaría de Hacienda que encabeza Edgar Abraham Amador Hernández quien es muy creativo sobre todo a la hora de buscar recursos para transferir a ese barril sin fondo -por los saqueos- en que está convertido Pemex.

La observación se da en razón de que el señor director del Infonavit, antes titular de Pemex en el tiempo en que se fraguó, constituyó y maduró la empresa criminal de la 4T llamada “Huachicol fiscal”, reservó por cinco años toda información en cuanto a su patrimonio a pesar de que con ello viola la Ley Federal de los Servidores Públicos y los principios dizque de transparencia de la 4T.

Y como en política no hay casualidades, resulta altamente sospechoso que al exdirector de Pemex se le permita esconder sus cuentas, el monto de las mismas, propiedades y demás haberes, tal vez para evitar que se sepa cómo se hizo multimillonario.

Recordemos que Octavio Romero Oropeza no cumplió nunca con el perfil para dirigir Pemex (no tampoco el Infonavit) ya que su ingeniería es en agronomía y que su especialidad es la agricultura tropical la cual cursó en el Colegio Superior de Cárdenas, Tabasco.

Pertenece al clan cártel de Tabasco donde están todos los López y no olvidemos que a su paso por Pemex dio entrada al tío es el tabasqueño de Andrés Lópz Beltrán, José Eduardo Beltrán Hernández, “El Chelalo” como “independiente” de Pemex, así como al amigo de toda la vida se llama Abraham David Alipi Mena. Ambos fueron piezas centrales para que Pemex aumentara los millonarios contratos a la empresa petrolera Baker Hughes, dueña de la casona de Houston en que habitaba José Ramón López y su esposa de doble nacionalidad y quien según el profeta, es la del dinero pues trabaja para la compañía mencionada.

Porque el “amigo” de Andrés López Beltran, el también tabasqueño Abraham David Alipi Mena era el número dos de Pemex Exploración y Producción (PEP). Manejaba todo: contratos, pagos, proveedores, desde alimentos hasta ductos.

De todo eso tuvo conocimiento el migo presidencial Romero Oropeza, pero “nunca se dio cuenta” de que a Pemex le estaban robando no solo con los contratos que Alipi otorgaba junto con su amigo Eduardo Bosch sino también en los ductos done se “perdieron” millones de barriles de crudos y refinados.

Según el cuento de la trama huachicolera donde se quiere cargar la tranca a mandos medios de Marina y a un exgobernador de California, la estructura criminal se cimentó en esos tiempos donde salían nombres como el del “Rey del Huachicol” Sergio Carmona Angulo y en esos días también se asignó al hermano de este a la aduana de mayor tráfico de Tamaulipas.

Por ello, si se cuenta todo lo sustraído de Pemex y todo lo defraudado al SAT, la trama criminal de la 4T ha causado un daño superior a los dos billones de pesos, ya que por un lado, fue el robo de hidrocarburos y por el otro el fraude fiscal con la importación ilegal de refinados.

Pero en vez de llamar a declarar a Octavio Romero Oropeza, lo premian dándole el billón 50 mil millones de pesos del Fondo de Vivienda, el Infonavit, ni se le llama a declarar en calidad al menos de testigo.

Al contrario, lo premian y lo blindan ahora con la posibilidad de ir contra la Ley y esconder baja cualquier argumento el monto de sus riquezas que van más allá de su salario como empleado federal.

En verdad si quisieran aclarar el tema, Romero Oropeza, el director de Aduanas y el exsecretario de Marina, tendrían que ser llamados a cuentas y hacerles las cuentas para ver si sus posesiones van de acuerdo a sus salarios.

Aquí es donde la UIF, FGR y Aduanas se quedaron sordas y ciegas.

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