El frijol apunta a $25 por kilo en Sinaloa, pero sembrar de más amenaza el precio
El mercado ofrece una oportunidad para los productores, aunque superar las 65.000 hectáreas podría generar excedentes y complicar la venta de la nueva cosecha.
La advertencia cobra relevancia porque la recuperación reciente del precio podría incentivar a los agricultores a incrementar la superficie. Si la siembra supera las 75.000 hectáreas y se acerca a las 80.000, el aumento de la oferta podría exceder la capacidad de absorción del mercado y complicar la comercialización.
Las proyecciones fueron presentadas por Abel Rodríguez, gerente de Información y Estadística del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), durante una conferencia organizada por la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente (AARSP).
Según explicó, 65.000 hectáreas representan actualmente una referencia de equilibrio entre producción, demanda y posibilidades de comercialización. Bajo ese escenario, el volumen esperado rondaría las 150.000 toneladas y existirían mejores condiciones para defender precios cercanos a los 25 pesos por kilo.
El programa estatal, por su parte, contempla alrededor de 55.000 hectáreas de frijol, aunque el comportamiento de las cotizaciones podría llevar a los agricultores a superar esa previsión.
Más hectáreas podrían transformar una oportunidad en sobreoferta
El desafío para los productores es evitar que una expectativa favorable de precios termine provocando precisamente el efecto contrario. Cuando muchos agricultores responden a una mejora de las cotizaciones aumentando simultáneamente la superficie, el crecimiento de la producción puede saturar el mercado.
Rodríguez situó el principal nivel de riesgo por encima de las 75.000 hectáreas. Si la superficie se aproxima a 80.000 hectáreas, la disponibilidad de grano podría crecer hasta generar dificultades para colocar toda la producción.
En ese escenario, los inventarios aumentarían y los compradores tendrían mayor capacidad para presionar las cotizaciones, reduciendo la rentabilidad que hoy alienta la intención de siembra.
La recomendación, por lo tanto, no pasa simplemente por producir más aprovechando el momento del mercado, sino por ajustar el volumen a la demanda esperada.
El antecedente de la última cosecha refuerza esa cautela. Parte de los productores decidió almacenar el frijol esperando valores cercanos a 30 pesos por kilogramo, pero el mercado llegó a operar alrededor de los 22 pesos.
La diferencia entre las expectativas y el precio disponible demoró las ventas y generó acumulación de inventarios, una situación que condicionó durante meses la comercialización.
En las últimas semanas, sin embargo, el panorama comenzó a modificarse. El frijol recuperó terreno hasta ubicarse alrededor de los 24 pesos por kilogramo, favoreciendo la salida del grano que permanecía almacenado.
Menos inventarios abren una oportunidad para la próxima cosecha
La reducción de las existencias será otra pieza determinante para definir cómo llegará Sinaloa al nuevo ciclo comercial. Las estimaciones indican que entre diciembre y enero podría producirse una disminución considerable de los inventarios actuales, antes del ingreso de la nueva cosecha.
Si esa reducción se concreta y la superficie permanece controlada, el nuevo frijol podría encontrarse con un mercado más despejado y compradores con mayor capacidad de absorber la producción.
Allí aparece la posibilidad de alcanzar los 25 pesos por kilogramo al comienzo de la comercialización, aunque no se trata de un precio garantizado. La evolución final dependerá de la superficie efectivamente implantada, los rendimientos, las existencias disponibles y el comportamiento de la demanda.
Para Sinaloa, uno de los estados agrícolas más importantes de México, el desafío será encontrar el equilibrio entre aprovechar una alternativa productiva atractiva y evitar una expansión que termine deteriorando su rentabilidad.
La campaña podría ofrecer mejores condiciones económicas que la anterior, pero la superficie sembrada será una variable decisiva. Con aproximadamente 65.000 hectáreas, el mercado tendría mayores posibilidades de absorber unas 150.000 toneladas; muy por encima de ese nivel, el riesgo de excedentes comenzaría a crecer.
Así, mientras los precios actuales vuelven a despertar interés por el cultivo, la principal apuesta del próximo ciclo no será producir la mayor cantidad posible de frijol, sino producir el volumen que el mercado pueda pagar sin castigar las cotizaciones.
Con información de Agrolatam

