El líder de la COUC, dijo que entre enero y agosto de este año México importó 32.9 millones de toneladas de granos, oleaginosas y productos relacionados, volumen que representa un máximo histórico para ese periodo.

Mario Núñez

Culiacán, Sin.- El crecimiento de las importaciones de granos y la pérdida de rentabilidad de los cultivos representan una presión cada vez mayor para la agricultura mexicana, advirtió Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa.

Asimismo, señaló que entre enero y agosto de este año México importó 32.9 millones de toneladas de granos, oleaginosas y productos relacionados, volumen que representa un máximo histórico para ese periodo, mientras que las compras de maíz ascendieron a 17.11 millones de toneladas, principalmente de maíz amarillo.

Ante este escenario, el dirigente campesino defendió la permanencia y fortalecimiento de las políticas públicas dirigidas al sector, al considerar que el debate no debe centrarse en eliminar los apoyos gubernamentales, sino en definir qué instrumentos requiere el productor para competir en condiciones similares con agricultores de otros países.

Espinoza Laguna puso como ejemplo a Estados Unidos y la Unión Europea, donde, dijo, existen mecanismos como seguros, coberturas, financiamiento y esquemas de protección al ingreso agrícola.

Añadió que datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que 54 países destinaron, en promedio, alrededor de 842 mil millones de dólares anuales entre 2022 y 2024 a distintos mecanismos de respaldo para sus sectores agropecuarios.

En este contexto, sostuvo que los productores sinaloenses no pretenden depender permanentemente de los recursos públicos, sino obtener ingresos suficientes mediante la venta de sus cosechas.

Sin embargo, señaló que para alcanzar ese objetivo se requieren precios que permitan recuperar los costos de producción y obtener una utilidad razonable, además de financiamiento accesible, mejores condiciones de comercialización, seguro agrícola y coberturas de precios.

“El productor no quiere vivir del apoyo; quiere vivir de lo que produce”, planteó el dirigente campesino, quien consideró que los recursos públicos destinados al campo deben entenderse como una inversión para mantener una actividad estratégica para el país.

Espinoza Laguna sostuvo que Sinaloa cuenta con condiciones para continuar siendo uno de los principales estados productores de alimentos, al disponer de agua en las presas, tierras productivas, infraestructura, tecnología y productores con experiencia.

En ese sentido, afirmó que el problema se encuentra en la rentabilidad y advirtió que si los agricultores mantienen pérdidas durante varios ciclos agrícolas, podrían reducir la superficie sembrada, lo que a su vez incrementaría la dependencia de México de las importaciones de alimentos.

Ante ello, consideró necesario que la discusión presupuestal para el campo contemple no sólo apoyos directos al ingreso, sino también seguros agrícolas, coberturas de precios, financiamiento, investigación, sanidad, infraestructura hidroagrícola, tecnología y mecanismos de comercialización.

También planteó que las reglas y condiciones de apoyo deben definirse antes de que comiencen los ciclos agrícolas, y no cuando los productores ya enfrentan problemas para colocar sus cosechas.

“Hay que discutir las condiciones antes de sembrar, no después de cosechar”, sostuvo.

El dirigente de la COUC señaló que una eventual reducción de la actividad agrícola tendría efectos que irían más allá de los productores, debido a que el campo genera una cadena económica que involucra a trabajadores agrícolas, transportistas, proveedores de maquinaria e insumos, comercios y comunidades rurales.

En respuesta a las recientes declaraciones de Baltazar Valdéz, dirigente de Campesinos Unidos de Sinaloa, Espinoza Laguna insistió en que la discusión debe enfocarse en qué instrumentos necesita el campo para mantenerse productivo y competitivo, y no únicamente en la permanencia o eliminación de los apoyos gubernamentales.

“Nuestra lucha no es para desaparecer los apoyos, es para conservar lo que funciona, corregir lo que no funciona, recuperar los instrumentos que hacen falta y fortalecer el presupuesto destinado al campo mexicano”, afirmó.

Con informaciín de El Sol de Sinaloa

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