El rezago adquiere mayor relevancia al considerar que 98.7 por ciento de los 12 mil 290 establecimientos manufactureros de la entidad son micro y pequeñas empresas.

Mario Núñez

Culiacán, Sin.- La mayoría de las empresas manufactureras de Sinaloa opera con una baja incorporación de tecnología, una condición que limita su productividad y dificulta que puedan crecer, integrarse a cadenas de proveeduría y competir por nuevos mercados.

El diagnóstico “Manufactura Sinaloa: de la evidencia a los acuerdos”, presentado por la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (ADECEM), revela que apenas 18.41 por ciento de los establecimientos manufactureros cuenta con equipo de cómputo y solo 21.54 por ciento reporta disponer de internet.

El rezago adquiere mayor relevancia al considerar que 98.7 por ciento de los 12 mil 290 establecimientos manufactureros de la entidad son micro y pequeñas empresas.

 

En conjunto, este segmento concentra únicamente 18.2 por ciento de la producción bruta estatal, mientras que el reducido grupo de medianas y grandes empresas genera 81.7 por ciento.

El presidente de ADECEM, Julio César Silvas Inzunza, señaló que estas condiciones hacen necesario replantear la política industrial del Estado, con estrategias diferenciadas que permitan a los negocios avanzar de acuerdo con su nivel de madurez y las características económicas de cada región.

El estudio identifica como prioridad impulsar la transformación tecnológica, facilitar el financiamiento, desarrollar proveedores, fortalecer el gobierno corporativo y vincular a las empresas con universidades y centros de investigación.

También plantea aprovechar la experiencia de las 116 empresas medianas existentes en Sinaloa, debido a que, pese a representar una proporción reducida del sector, generan 29.4 por ciento de la producción manufacturera y presentan el mayor valor agregado por persona ocupada.

Silvas Inzunza, consideró que conocer cómo estas compañías lograron crecer puede servir para identificar prácticas que sean replicables entre otras empresas y generar condiciones para que más negocios logren superar la etapa de supervivencia y avanzar hacia procesos de profesionalización y expansión.

El reto también tiene una dimensión territorial. Culiacán, Mazatlán y Ahome concentran 66.2 por ciento de los establecimientos manufactureros, 79.5 por ciento del personal ocupado y 85.2 por ciento de la producción, aunque sus estructuras productivas son diferentes.

Ante este escenario, ADECEM plantea articular una agenda con Canacintra y el Gobierno del Estado que permita atender las necesidades particulares de las empresas y avanzar en temas como capacitación, tecnología, financiamiento, proveeduría e inteligencia empresarial.

Finalmente, el líder del organismo sostuvo que la meta es que la manufactura sinaloense deje de depender de un pequeño grupo de compañías de mayor tamaño y genere condiciones para que las micro y pequeñas empresas puedan crecer, elevar su productividad y acceder a nuevos mercados.

Con información de El Sol de Sinaloa

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