El director del nosocomio, dijo que aunque el padecimiento suele ser leve y en alrededor del 99 por ciento de los casos no presenta gravedad, puede provocar fiebre elevada, irritabilidad, llanto y pérdida del apetito.

Mario Núñez

Culiacán, Sin.- Fiebre, lesiones en la boca y sarpullido en manos y pies son algunos de los síntomas que presentan los menores atendidos por el virus Coxsackie en Sinaloa, donde el Hospital Pediátrico recibe entre cuatro y seis casos por semana, informó su director, Carlos Mijail Suárez Arredondo.

El médico especialista advirtió que la enfermedad mano, pie y boca es altamente contagiosa, especialmente entre niños menores de tres años, por lo que llamó a padres de familia y responsables de guarderías a reforzar las medidas para detectar posibles contagios y evitar la propagación.

Asimismo, explicó que, aunque el padecimiento suele ser leve y en alrededor del 99 por ciento de los casos no presenta gravedad, puede provocar fiebre elevada, irritabilidad, llanto y pérdida del apetito.

La aparición de lesiones en la boca puede dificultar que los niños coman y beban líquidos, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

“Es una enfermedad muy molesta y altamente contagiosa”, señaló Suárez Arredondo, quien insistió en la importancia de mantener hidratados a los menores durante el periodo de recuperación.

Ante los casos reportados en algunas guarderías de Culiacán, recomendó establecer filtros de revisión al ingreso, particularmente para identificar a niños con fiebre.

Si presentan síntomas, deben ser valorados por un pediatra y evitar acudir a la estancia infantil mientras exista riesgo de contagio.

El director precisó que el Hospital Pediátrico mantiene una atención constante de estos pacientes, aunque aclaró que no se trata de una enfermedad para la cual se lleve un registro epidemiológico exacto en el nosocomio.

Debido a que el padecimiento generalmente desaparece por sí solo, el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas, mantener una adecuada hidratación y vigilar la evolución del menor. Conforme mejora, el niño recupera gradualmente el apetito.

Las autoridades médicas recomiendan a las familias prestar atención a los síntomas y buscar valoración profesional, especialmente cuando el menor rechaza los líquidos, presenta signos de deshidratación o su estado general empeora.

 Con información de El Sol de Sinaloa

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