Sinaloa envejece, estudia más y se conecta: así cambió su población en cinco años
La entidad alcanza 3.1 millones de habitantes, aumenta su escolaridad y conectividad digital, mientras los hogares se hacen más pequeños y la población avanza hacia una mayor edad.
Marimar Toledo Rodríguez
Mazatlán, Sin.- En los últimos cinco años, Sinaloa registra importantes transformaciones en su estructura demográfica y experimenta una mutación silenciosa, pero profunda.
Los datos estadísticos revelan un estado en plena transición: una población más educada, hogares tecnológicamente más integrados y una estructura demográfica que transita paulatinamente hacia la madurez.
Para Leonor Scott Molina, coordinadora estatal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía en Sinaloa, el crecimiento del estado se refleja activamente en sus principales polos económicos y urbanos.
Culiacán, con 943 mil 91 habitantes; Mazatlán, con 539 mil 70; y Ahome, con 481 mil 719, concentran la mayor densidad de población y de viviendas particulares habitadas, marcando las pautas para la planificación de servicios públicos y el dinamismo inmobiliario.
Los resultados de la Encuesta Intercensal desglosan las métricas que habrán de definir los planes gubernamentales y la inversión privada en los años venideros.
“La Encuesta Intercensal es la encuesta más grande que realiza el instituto y nos da la foto quinquenal para ver cómo hemos avanzado, dónde estamos posicionados y tomar decisiones fundamentadas en estimadores precisos con desagregación a nivel municipal”, dijo.
Envejecimiento gradual
Los indicadores socioeconómicos quinquenales muestran que la entidad tuvo un crecimiento poblacional del 0.4 por ciento, ya que pasó de 3 millones 20 mil 943 sinaloenses a 3 millones 102 mil 935 habitantes, posicionándose en el lugar 17 a nivel nacional. Sin embargo, más allá del volumen absoluto de residentes, la verdadera historia reside en las edades de sus habitantes.
En apenas cinco años, la edad mediana en el estado pasó de 30 años en 2020 a 33 años en 2025. Esta aceleración en el envejecimiento gradual de la población responde, entre otros factores, a la caída sostenida en la tasa de natalidad: el promedio de hijas e hijos nacidos vivos por mujer continuó su tendencia a la baja hasta ubicarse en 2.0.
Este bono demográfico en transición impone retos inéditos en materia de salud pública, previsión social y reconversión de servicios educativos y laborales.
La coordinadora estatal del INEGI señaló que, aunque la población total de Sinaloa continúa en ascenso, el ritmo de crecimiento muestra una desaceleración en comparación con el periodo 2010-2015, cuando fue del 1.5 por ciento, lo que coincide con una tendencia al envejecimiento de la población y el incremento en el porcentaje de adultos en la entidad.
Concentración urbana
El reporte estadístico refleja una clara redistribución de la población sinaloense hacia las principales zonas urbanas, mientras que las regiones serranas muestran un decrecimiento.
Culiacán se mantiene como el municipio con mayor número de habitantes en la entidad, al concentrar casi el 31 por ciento de la población sinaloense, con 943 mil 91 habitantes. Mazatlán se afianza en el segundo lugar estatal, abarcando casi el 18 por ciento del total, con 539 mil 70 habitantes y un aumento de casi 40 mil residentes en los últimos cinco años, mientras que Ahome ocupa el tercer puesto, con 481 mil 719 habitantes, casi el 16 por ciento de la población del estado.
Estas tres demarcaciones no solo albergan a una parte importante de la población, sino también la mayor concentración de viviendas particulares habitadas.
Esta fuerte concentración obliga a las administraciones municipales y estatales a replantear la movilidad urbana, el suministro de agua potable, la gestión de residuos y la infraestructura vial bajo un ritmo de urbanización exigente.
Guasave y Navolato completan el grupo de municipios con mayor peso demográfico en la entidad.
Por el contrario, municipios de la zona de los altos y la sierra, como Cosalá, Badiraguato y San Ignacio, registraron reducciones en su número de habitantes, sin llegar a representar individualmente ni el 1 por ciento de la población total de Sinaloa.
“Hay disminución en Cosalá, también hubo disminución de personas en Badiraguato y en San Ignacio; son los municipios que menos población tienen en el estado”, expresó.
La mutación del hogar
En la evolución de la vivienda, Sinaloa contabiliza 3 millones 61 mil 863 personas que habitan en viviendas particulares, mientras que alrededor de 41 mil 72 corresponden a la estimación en viviendas colectivas. No obstante, las formas en que habitan los sinaloenses están cambiando de manera sustancial.
En primer lugar, los hogares son cada vez más reducidos, con un promedio de 3.2 ocupantes por vivienda. En segundo término, destaca el aumento de los hogares unipersonales, que representan ya el 15.4 por ciento del total, un fenómeno vinculado tanto a los nuevos estilos de vida de las generaciones jóvenes como al paulatino envejecimiento poblacional.
Paralelamente, la brecha digital continúa reduciéndose. La cobertura de acceso a internet alcanzó el 77.8 por ciento de las viviendas en el estado, empujada principalmente por sus motores urbanos.
La conectividad ha dejado de ser un lujo para transformarse en un servicio básico transversal que dinamiza el comercio electrónico, el trabajo remoto y la educación.
Entre los aspectos más relevantes de esta transformación se encuentra la conectividad digital: el 77.8 por ciento de las viviendas en el estado cuenta con acceso a internet, destacando municipios como Mazatlán, con 87.8 por ciento, y Culiacán, con 86.7 por ciento.
En cuanto a la evolución del hogar, el promedio de ocupantes por vivienda se sitúa en 3.2 personas, con un incremento notable en los hogares unipersonales, que representan el 15.4 por ciento del total.
Avance educativo y fortaleza laboral
Uno de los indicadores más alentadores para el futuro económico de Sinaloa reside en el fortalecimiento del capital humano. El grado promedio de escolaridad de la población mayor de 15 años ascendió a 10.9 años.
Esta mayor preparación técnica y académica impacta de forma directa en el perfil del mercado de trabajo. En la actualidad, el 25.1 por ciento de la población ocupada en el estado se desempeña como funcionarios públicos, profesionistas o personal técnico calificado.
La planeación económica
Para CODESIN, mantener una lectura constante sobre los indicadores de bienestar y las dinámicas socioeconómicas facilita reorientar esfuerzos, detectar nichos de oportunidad para la atracción de inversiones e impulsar iniciativas con base en el Plan Económico de Largo Plazo y las capacidades instaladas en cada una de las regiones.
La estrecha vinculación entre instituciones fortalece el ecosistema de toma de decisiones en Sinaloa, asegurando que cada proyecto de inversión, política pública o plan de desarrollo regional cuente con un cimiento sólido, medible y orientado a generar un impacto social y económico.
Con información de El Sol de Sinaloa

