La Fiscalía estadunidense advirtió que Ismael Zambada García pasará el resto de sus días tras las rejas

Baruc Mayen

El 25 de agosto de 2025 quedó marcado como un día histórico en el ámbito del crimen organizado, pues Ismael El Mayo Zambada, uno de los más importantes líderes del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable de dos cargos penales en una Corte Federal de Estados Unidos.
Aunque el acuerdo de culpabilidad fue presumido por el Departamento de Justicia y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) como una victoria para las autoridades estadunidenses, el abogado de El Mayo, Frank Pérez, aclaró que el haber negociado con las agencias no significa que el sinaloense vaya a cooperar con ellas.
Zambada García evitó ir a juicio, pero se prevé que pase el resto de sus días en una prisión federal de Estados Unidos, un destino similar al de su otrora compadre y cofundador del Cártel de Sinaloa: Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
Pese a que la organización criminal se mantiene a flote en México, en buena medida gracias a familiares de los capos, la declaración de culpabilidad de El Mayo marca el fin de su “reino de terror”, según consideraciones de la fiscal general estadunidense, Pam Bondi. ¿Cómo evolucionó el Cártel de Sinaloa desde sus inicios hasta esta fecha?

Los inicios del Cártel de Sinaloa

Para rastrear los antecedentes del Cártel de Sinaloa es necesario remitirse hasta la década de 1970, época en que Pedro Avilés Pérez, conocido como El León de la Sierra, estableció una red de complicidades con pandillas estadunidenses para traficar goma de opio desde Sinaloa.
Durante los años que se extendió la carrera delictiva de Avilés —asesinado en 1978—, éste se rodeó de personajes que posteriormente encabezarían las organizaciones criminales que se asentaron en México durante finales del siglo XX, incluyendo a Miguel Ángel Félix Gallardo, Juan José Esparragoza Moreno (El Azul), El Mayo Zambada, Rafael Caro Quintero, El Chapo y Héctor El Güero Palma Salazar.
Con el despliegue de la Operación Cóndor, enfocada en erradicar los cultivos de mariguana y amapola en Sinaloa, muchos de los traficantes mudaron sus operaciones a Jalisco, en donde eventualmente se consolidaría el Cártel de Guadalajara, también conocido como La Federación.
Las investigaciones difundidas por el Departamento de Justicia señalan que durante la década de 1980, esta estructura se dedicó a traficar cocaína producida en Sudamérica mediante acuerdos de cooperación y una estrecha coordinación para fortalecer rutas de abastecimiento y distribución.
El declive de La Federación comenzó en 1985 con el secuestro y asesinato de Enrique Camarena Salazar, agente encubierto de la DEA conocido como Kiki. La presión ejercida desde Estados Unidos tras el crimen derivó en la captura de Caro Quintero, Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, los principales jefes del Cártel de Guadalajara.
Fotografía de ‘Kiki’ Camarena
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​Con sus mayores dirigentes en la cárcel, La Federación se fragmentó en distintas agrupaciones, lo que permitió el surgimiento del Cártel de Sinaloa de la mano de El Chapo y El Güero. La escalada de El Mayo dentro del organigrama delictivo durante la década de los noventa fue posible, en buena medida, gracias a las detenciones de Guzmán Loera (en 1993) y de Palma Salazar (1995).
Presión de EU sobre cárteles colombianos: un punto de quiebre
Con la llegada del siglo XXI, organizaciones colombianas comenzaron a replantear sus operaciones debido al incremento de acciones impulsadas desde Estados Unidos como parte de su llamada “política antidrogas”.
En este contexto, los cárteles sudamericanos dejaron de involucrarse directamente en la distribución de droga al país de las barras y las estrellas; en su lugar, permitieron que los grupos mexicanos compraran la cocaína a precios de mayoreo y se encargaran de enviarla al otro lado de la frontera.
“Como resultado de esto, los traficantes mexicanos y el Cártel de Sinaloa comenzaron a tener un rol más integral en el trasiego de la cocaína desde Colombia y a través de Estados Unidos”, señala el reporte del Departamento de Justicia.
Una investigación del sociólogo Gilles Bataillon sostiene que, además, los cárteles mexicanos aprovecharon el incremento de rutas comerciales, derivado de la firma del Tratado de Libre Comercio, para movilizar los enervantes.
Otro factor que propició la expansión y el fortalecimiento del cártel sinaloense fue la intervención de Estados Unidos en Afganistán que inició en 2001 y se extendió por 20 años. Tal conflicto mermó la producción de heroína en el país asiático, lo que permitió un boom de la droga producida en las zonas montañosas de Sinaloa y Durango, según investigaciones del periodista Alberto Nájar, de BBC.
Fentanilo, el prolífico negocio del cártel en el siglo XXI
Además de identificarlo como un jefe criminal que mantuvo a flote las operaciones del Cártel de Sinaloa mediante un esquema que combinaba violencia y corrupción en distintos niveles, Estados Unidos señala a El Mayo Zambada como una de las figuras que lideró la incursión del grupo en la producción y el tráfico de fentanilo.
En Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de 2024, la DEA detalló que el Cártel de Sinaloa se involucró en la manufactura de grandes cantidades de este opioide por lo menos desde 2012. Y aunque se presume que la facción de Los Chapitos —hijos de Joaquín Guzmán Loera— fue la encargada de convertir al fentanilo en el negocio más relevante del cártel durante los años recientes, El Mayo desempeñó una importante labor en un principio.
“Zambada García ha dedicado sus esfuerzos durante décadas a hacer crecer y mejorar el poder del cártel, así como a aumentar su poder y posición individual tras la captura de su socio El Chapo en 2016”, estableció el Departamento de Justicia en un pronunciamiento.
Las investigaciones desarrolladas en aquel país contra El Chapo y Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad de México, evidenciaron que la corrupción en todos los niveles era un elemento fundamental para el funcionamiento de la empresa criminal de Zambada a una escala de tal magnitud: “desde policías locales que escoltaban la droga a través de México, hasta oficiales corruptos que informaban al cártel sobre operativos militares para frustrar sus capturas”, acorde con la agencia norteamericana.
Con El Mayo y El Chapo presos en Estados Unidos, el Cártel de Sinaloa se mantiene como una de las estructuras delictivas mexicanas con mayor alcance, aunque la caída de los capos ha desatado múltiples disputas internas, siendo la más notoria la que mantienen Los Mayos y Los Chapitos desde septiembre de 2024 en la cuna de la organización.
 Con información de MILENIO

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