Banderas rojas en el noviazgo: una herramienta urgente para la educación
Por Nuria González Elizalde, directora de Mexicanos Primero Sinaloa.
En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha que nos recuerda que la lucha por la igualdad no ha terminado y que las niñas y adolescentes deben estar en el centro de nuestras acciones. La urgencia de garantizarles una vida libre de violencia es innegable. Es en este contexto donde se vuelve imprescindible hablar de la violencia en el noviazgo, un problema que sigue invisibilizado.
El estudio elaborado por Mexicanos Primero y la Fundación Naná propone la herramienta Banderas rojas en tu relación, un cuestionario diseñado para que adolescentes identifiquen señales de alerta en sus relaciones. Una herramienta de prevención que ya está a disposición de la comunidad educativa, pero que necesita un compromiso real de las autoridades para su implementación efectiva.
*Las señales que no queremos ver*
La violencia en el noviazgo no surge de la nada. Inicia con actitudes controladoras, celos desmedidos, manipulación emocional, aislamiento y una necesidad de dominio sobre la pareja. Estas conductas pueden parecer inofensivas o incluso disfrazarse de “pruebas de amor”, pero con el tiempo evolucionan hacia agresiones más graves: insultos, amenazas, violencia física e incluso feminicidio.
En México, el 60% de las adolescentes entre 15 y 17 años han experimentado algún tipo de violencia de género, y el 40% de estos casos corresponde a violencia sexual. A nivel mundial, una de cada cuatro adolescentes ha vivido violencia en sus relaciones de pareja. Sin embargo, el círculo de la violencia opera de manera silenciosa y progresiva, dificultando que las víctimas lo reconozcan hasta que ya están atrapadas en una dinámica peligrosa.
La herramienta Banderas rojas en tu relación es un cuestionario accesible y directo. A través de preguntas sobre cinco tipos de violencia —psicológica, física, digital, patrimonial y sexual— los adolescentes pueden identificar si están en una relación de riesgo. Dependiendo del puntaje obtenido, se les ubica en uno de tres niveles:
1.Riesgo inicial (9-17 puntos): Indicios tempranos de violencia que requieren atención.
2.Riesgo alarmante (18-30 puntos): La violencia se ha intensificado y afecta el bienestar emocional y físico.
3.Riesgo grave (31-48 puntos): La situación ha escalado a un nivel crítico, comprometiendo la seguridad de la persona.
Más allá de la autoevaluación, este instrumento genera un espacio de reflexión. No se trata solo de detectar violencia, sino de comprender que el amor no debe doler, que los celos no son una prueba de afecto y que el control sobre la pareja no es un gesto de protección.
*El papel de la autoridad educativa*
El estudio enfatiza que esta herramienta no debe quedarse en manos de unas pocas escuelas o en iniciativas aisladas. Su implementación es fundamental para la prevención de la violencia de género desde edades tempranas.
¿Por qué? Porque la escuela es un espacio clave donde adolescentes pasan gran parte de su tiempo y donde pueden recibir información y apoyo antes de que el problema se agrave. La violencia en el noviazgo no solo pone en riesgo la vida de las jóvenes, sino que afecta su desempeño académico, su autoestima y su bienestar emocional.
El estudio de Mexicanos Primero y la Fundación Naná destaca la necesidad de que la autoridad educativa adopte esta herramienta dentro de sus estrategias de prevención. Esto permitiría:
•Capacitar al personal docente para identificar señales de alerta y ofrecer orientación adecuada.
•Crear entornos seguros en las escuelas, donde las adolescentes puedan hablar sin miedo y recibir apoyo.
•Brindar atención psicológica a víctimas y a quienes ejercen violencia, evitando la repetición de estos patrones en la adultez.
•Fomentar una cultura de paz y derechos humanos, desmitificando el amor romántico tóxico y promoviendo relaciones equitativas.
•Involucrar a las familias en la prevención, pues la violencia de género no se combate solo en el aula, sino también en el hogar y la comunidad.
*De la prevención a la acción*
Banderas rojas en tu relación es un paso en la dirección correcta. Pero su impacto dependerá de que las autoridades educativas la integren en su política de prevención y que docentes, familias y estudiantes se apropien de ella como una herramienta de protección y cambio.
Este 8 de marzo, mientras marchamos y exigimos justicia, no podemos olvidar a las niñas y adolescentes que aún no tienen garantizada una vida libre de violencia. Su seguridad no debe depender del azar ni de si alguien a su alrededor logra identificar las señales a tiempo. Necesitamos que la educación se convierta en un pilar de prevención, que las herramientas como Banderas rojas en tu relación se implementen de manera obligatoria en las escuelas y que se deje de normalizar la violencia bajo la excusa de que “así son los celos” o “así es el amor”.
Porque prevenir la violencia en el noviazgo no es opcional, es urgente.