En la capital de Sinaloa la crisis de inseguridad ha llevado a las familias a cambiar de colonia, y a que más de la mitad de la población haya pensado en mudarse.

La inseguridad que azota Culiacán desde 2024 por la guerra entre Chapos y Mayos está provocando que familias se desplacen de una colonia a otra y ha llevado a más de la mitad de los culiacanenses a pensar en mudarse.

El Consejo Estatal de Seguridad Pública realizó la encuesta “Lo que piensa Culiacán” para conocer la percepción de inseguridad a un año de iniciada la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa.

Por primera vez una encuesta mide la intención de los ciudadanos de dejar sus colonias a consecuencia de la inseguridad, en los levantamientos del INEGI relacionados con seguridad pública no incluyen esa variable.

“La idea de dejar Culiacán ya no circula solo en memes o conversaciones informales. La crisis de violencia que padece la capital de Sinaloa desde septiembre de 2024 comienza a reflejarse en decisiones de vida de familias que han decidido dejar su colonia o incluso la ciudad”, señala el CESP.

Cuando inició la confrontación en septiembre de 2024 empezaron los desplazamientos forzados en la zona rural, donde comunidades enteras quedaban deshabitadas por la ola de violencia que estaban viviendo, pero se desconocía el éxodo silencioso que está ocurriendo en la ciudad con familias que se ven obligadas a cambiar de colonia.

La encuesta realizada en noviembre de 2025 revela que más de la mitad de la población ha pensado en mudarse o en cambiar de colonia por la inseguridad, lo que representa un indicador de desplazamiento urbano impulsado por el miedo, sobre todo cuando casi ocho de cada 10 fue o conoce a alguna víctima de la violencia, indica el CESP.

De acuerdo con los resultados, el 55.3 por ciento de las personas ha considerado dejar su colonia, mientras que 3.1 por ciento ya lo hizo o se encuentra en proceso y el 41.5 por ciento afirma no haberlo pensado.

“Aunque la mayoría de estos movimientos son aún internos —cambios de colonia dentro de la ciudad—, podrían representar el primer paso antes de una salida definitiva de la ciudad si la violencia persiste”, menciona el CESP.

Los homicidios, enfrentamientos y vandalización de viviendas que se viven todos los días en la ciudad desde septiembre de 2024 también han provocado que los ciudadanos modifiquen sus hábitos.

En la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2025 del INEGI, que muestra información de 2024, el 63 por ciento reconoció que modificó sus hábitos por miedo a ser víctima de un delito.

Con el pleito interno del Cártel de Sinaloa, la encuesta del CESP indica que el impacto social más inmediato es el repliegue social, ya que el 85 por ciento de las personas reconoce haber cambiado sus hábitos por la inseguridad.

De las personas que cambiaron sus hábitos, el 66 por ciento dejó de salir de noche, el 16 por ciento evita acudir a lugares públicos y el 8 por ciento limitó sus actividades sociales o laborales.

“Evitar salir de noche, dejar de acudir a espacios públicos y limitar actividades sociales son hoy prácticas comunes de autoprotección entre la población. Este comportamiento colectivo no solo reduce la vida comunitaria, sino que debilita la economía local al reducir la movilidad de personas en el día a día y profundiza la sensación de una ciudad insegura”, señala el Consejo.

El CESP menciona que la encuesta muestra que la inseguridad dejó de ser una percepción abstracta, ya que el 78.2 por ciento de la población ha sido víctima directa o conoce a alguien cercano que sufrió un delito o acto de violencia en su colonia y apenas 21.8 por ciento asegura no tener contacto directo con estos hechos.

“Este nivel de exposición explica por qué la violencia ha modificado de manera profunda la vida cotidiana en la ciudad”, detalla.

Subregistro de delitos

La encuesta también revela un grave problema de subregistro del delito, ya que más de la mitad de las personas que dijeron haber sido víctimas de algún delito, no presentó denuncia.

El 55 por ciento de las víctimas no presentó denuncia ante la autoridad y las razones por las cuales no denunció, en primer lugar, es la desconfianza a las autoridades en el 44 por ciento de los casos, el 29 por ciento no lo hizo por temor a represalias y el 25 por ciento por considerar que es inútil denunciar.

Este escenario alimenta un círculo de impunidad que refuerza la percepción de abandono institucional. En ese sentido, la percepción sobre el desempeño gubernamental en términos generales (los tres niveles) es mayoritariamente negativa. El 67 por ciento considera que el gobierno está rebasado o coludido con la delincuencia, mientras que solo 19 por ciento cree que existe una decisión real para combatirla, indicó el CESP.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, es el Ejército la corporación en la que más confianza tienen los culiacanenses y las corporaciones locales son sobre las que pesa un mayor nivel de desconfianza.

El 45 por ciento dijo tener confianza en los militares, el 35 por ciento en los ciudadanos organizados, el 13 por ciento en las fiscalías y apenas el 7 por ciento en los policías.

Artículo publicado el 15 de febrero de 2026 en la edición 1203 del semanario Ríodoce.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *